viernes, 26 de abril de 2013

Maite Dono: Sobras


Idioma original: castellano
Título original: Sobras
Año de publicación: 2013
Valoración: Recomendable


La poesía de Maite Dono es ante todo sinónimo de libertad, una cualidad que ya despuntaba en su anterior Circus Girl (El Gaviero, 2009) y que vuelve a hacerlo ahora, de una manera mucho más evidente en lo que al juego sintáctico se refiere. La autora fuerza las construcciones de tal manera, que establece un puente único entre palabra y silencio (por ejemplo, mediante la presencia de puntos suspensivos y paréntesis, bruscos saltos  informativos, etc.).  Porque esta poeta escribe como y sobre lo que quiere: “(Quede un espacio aquí para lo que se quiera)”, dice, y, acto seguido, hace uso de ese espacio nuevo y reinventa, invade. Y, justo cuando creía comprenderla, dibuja un círculo con la boca y se escapa como un pez entre las manos. Viva. Libre. Y su voz se torna “Pez crucial/ Pez frágil/ Pez de calle/ Pez out of pecera/ Pez de la barbarie/ Pez sónico/ Pez urdidor/ Pez blablabla/ Pez pozo/ Pez susurro”, como ella indica.

Al mismo tiempo, el empleo de los puntos suspensivos introduce una pluralidad de voces en muchos de los poemas, voces que parecen ramificarse a lo largo del poemario pero que al mismo tiempo forman una voz unívoca repleta de matices, dudas, súplicas (“Mátame/ Mátame/ Mátame/ Glenn mata a esta”), preguntas (“¿Qué haces removiendo mi mierda?”), sentencias (“Puta/ Tú no conoces la ciudad), propuestas (“Invadir de lenguas el espacio mixto de la boca/ Arrumacarnos/ Infectarnos de silencio/ Olvidar lenguas maternas/ Abecedarios”), observaciones (“Aún no he comprendido ese pasaje y tu grito”) o descripciones del paisaje interior (“Ella cierra los ojos/ Al paisaje nevado/ Por donde una y otra vez caminamos la tristeza/ La nieve que existe está toda dentro/ Por muy blancas que se hagan las cumbres/ Sólo espectros/ …)”).

Sobre la capacidad de reinvención de la que se ha hablado, me gustaría citar el ejemplo del “cuervo”, ave que describe y que muestra desde otro prisma, junto a un paisaje que la poeta puebla de personajes excéntricos (“Los pájaros de nombre cuervos invaden la pradera pretérita/ Esos negros alados comían ingentes cantidades de gusanos/ Y alguien lloraba en la ducha/ Y entre las camelias/ Y se daba cabezazos contra una piedra/ Y hacía coreografías en su cabeza/ Y encontraba esqueletos de pájaros/ Que clavaba en puertas/ Que eran cuadros”), imágenes morbosas o extrañas:”También maté a un pollo porque lo amaba demasiado/ Era blanco y lo llené de agua con una cuchara/ Reventó como una vieja presa/ Quise morir de algo/ Fracasé/ …/ Eres sólo un cajón, sólo un cajón/ Estoy lleno de cajones/ Me odio”.

Atrevida, provoca y utiliza el sexo, utiliza vocablos como “puta” del mismo modo que utiliza “grito”, “frío”, “sopita” o “Venus”. Y, al contrario de lo que ocurre con muchos otros poetas en los que este juego entre  el sexo, la muerte y el dolor resulta impostado, en el caso de Maite Dono, este intento suele casar, ya que pocas veces nada queda fuera de lugar, porque los textos se entretejen mediante un material que no deja resquicios ni brecha alguna: la poesía. En estado puro, porque sus poemas son extraños y pican como una herida, entonces tú rascas y rascas, perforas. Y llega el poema-morbo, la imagen que espanta y atrae al mismo tiempo, el ritmo, una especie de cadencia donde aflora el talento musical de Dono. Poemas que penetran primero como un grito y te habitan luego como un eco y hablan de una grieta que, en función del lector, puede tomar cuerpo de una u otra forma, pero es grieta universal, grito y silencio. De ahí que todos reconozcamos sus síntomas.

Fue ella quien escribió los versos “Sal fuera de mí/ Déjame en mi silencio/ La ventana por la que entraste sigue abierta/ Creo/ Ven a mí y jódeme/ Cierra esa puta ventana de una puta vez y quédate/ Qué es la pureza?/ Tú lo sabes?/ Jódeme” (Circus Girl) y ha sido de nuevo ella ahora quien ha escrito “Con las uñas y los dientes del silencio/ he arrancado lentamente esta carne caliente/ Humeante carne de amar/ Humeante marmita de emoción/ Emoción-revolución/ Sólo siento/ Sólo soy esto/ Te jodes/ …/ Ahora siéntate y escucha/ Estamos hechos/ Abandona a Kant y jódeme/ Jódeme/ El uno para el otro?”.
Así, la escritora agarra el dolor y la nada en un puño y nos lo lanza hecho poema. 

Casi nada.