domingo, 13 de marzo de 2011

Virginia Woolf: Una habitación propia

Idioma original: inglés
Título original: A room of one's own
Fecha de publicación: 1929
Valoración: Muy recomendable

No creo que haya mucho que decir sobre la escritora inglesa Virginia Woolf, de soltera Stephen, que no se haya dicho ya. Su nombre suena incluso a los más profanos en la materia gracias a películas más o menos famosas que incluyen en su título o en su trama a la señora Woolf de un modo u otro, como ¿Quién teme a Virginia Woolf? (basada en la obra de Edward Albee), o Las horas, donde Nicole Kidman, nariz postiza en rostro, ganó el oscar gracias a su interpretación de la escritora.

Los más entendidos, sabrán que La señora Dalloway, Orlando o Noche y día son algunos de los títulos de esta autora que, atrevida y talentosa como pocos, quiso revolucionar las clásicas líneas narrativas respetadas hasta entonces introduciendo en sus obras elementos novedosos y técnicas insólitas, más propias de la poesía que de la prosa.

Miembro de honor de un grupo de intelectuales y artistas británicos conocido por el nombre del barrio donde se reunían (Bloomsbury), perteneciente a una adinerada y peculiar familia, esposa del poeta Leonard Woolf, y víctima de desórdenes mentales desde muy joven, Virginia Woolf forma parte de esa desgraciada lista de escritores suicidas que el mundo de la literatura arrastra desde siempre.

El libro que hoy nos ocupa se trata de un ensayo que surgió de la pluma de Woolf a raíz de que la escritora decidiera preparar y dar una serie de charlas sobre el papel de la mujer en la literatura. Publicado en 1929, un año después de que tuvieran lugar estas charlas, Una habitación propia es un ensayo impecablemente escrito, analítico y brilllante pero, asimismo, de lectura ágil y agradecida, que deja bien clara la sensata opinión de la autora: para que una mujer pueda escribir y desarrollar su carrera de escritora en condiciones óptimas, necesita "una habitación propia", un lugar que va más allá de la (lógica) acepción espacial del término, abarcando, asimismo, una posición de independencia económica.

Así pues, Woolf reflexiona en este libro sobre lo que a la mujer le falta y le sobra para ser escritora, la compara con el "hombre escritor", analiza la sociedad de su época, nombra a mujeres que considera que deben ser nombradas, señala, observa y elucubra. Y todo, antes de que comenzaran los años 30.

Por lo tanto, Una habitación propia es, en mi opinión, un libro muy recomendable ya que trata con más sentido que sensibilidad cuestiones que, aunque no se crea, siguen vigentes en pleno siglo XXI. No hay nada más que sacar el tormentoso debate de que si existe la llamada "literatura femenina" para acordarnos de Virginia Woolf, las Brontë, Corín Tellado, etc...

2 comentarios:

MC dijo...

Creo que el gran aporte del ensayo radica en la radiografía impecable que realiza de la literatura. Los elementos que sustentan un buen libro y que, necesariamente, trascienden el género del escritor.
Es una advertencia al escritor para que haga a un lado sus miedos, sus complejos y sus rabias mientras escribe, y le dé espacio a las palabras de los personajes; para que nunca olvide quienes son los verdaderos protagonistas.

Elizabeth dijo...

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