domingo, 31 de enero de 2016

Virginia Woolf: Flush

Idioma original: inglés
Título original: Flush: A Biography
Traducción: Rafael Vázquez Zamora
Año de publicación: 1913
Valoración: recomendable

¿Virginia Woolf escribiendo la biografía de un perro, y adoptando el punto de vista de un perro? ¿En serio? No, a ver, ¿estamos hablando de Virginia Woolf, la escritora del grupo de Bloomsbury, la autora de Mrs. Dalloway, de Las olas, de Al faro...? ¿La misma capaz de escribir con el estilo más lírico las historias más trágicas, de jugar con la lengua inglesa en frases imposiblemente delicadas y complejas? ¿Nicole Kidman en Las horas con una nariz postiza? ¿Una habitación propia? ¿Esa Virginia Woolf?

Pues sí, esa, porque además de todo lo demás, Virginia Woolf también tenía un sentido del humor irónico y juguetón, que se manifiesta sobre todo en esa maravilla que es Orlando, y también en esta biografía de Flush que, en realidad, es una biografía parcial de Elizabeth Barrett (más tarde, Elizabeth Barrett Browning), y que es también una sátira divertida de las convenciones sociales y las presunciones de pureza de la aristocracia inglesa.

El libro sigue la vida entera de Flush, un spaniel de pura raza, criado en una granja cerca de Reading, y ofrecido como regalo a la poetisa Elizabeth Barrett, con quien estableció una relación de complicidad y afecto que duró hasta el final de su vida (de la del perro). Así, Flush tuvo la oportunidad de ser testigo directo de los encuentros entre Elizabeth Barrett y Robert Browning, de sus largos intercambios epistolares y también de sus viajes entre Italia y Londres, y del nacimiento de su único hijo.

A través de los ojos de Flush, tenemos acceso a la vida de la poetisa, primero recluida en casa por una misteriosa enfermedad y un padre tiránico (modelo, por lo tanto, de la escritora reprimida por su entorno), y después progresivamente más libre y más alegre, gracias a su huida del hogar familiar con Rober Browning. Conocemos también a Browning, el poeta y también el marido, aunque con un perfil algo más desdibujado e incompleto. Y conocemos la clasista y encorsetada sociedad londinense de la época, en la que hasta los perros tienen castas y hay quien vive solo con los rescates que cobran por secuestrarlos. (El contraste con Italia, donde todos los perros son mestizos y las casas están libres de decoraciones exageradas, es evidente).

Flush es un curioso juego literario: es una reconstucción biográfica basada en documentos reales (los poemas y las cartas de Elizabeth Barrett), pero también es, claro, una obra de ficción, en la que vemos la realidad a través de los ojos (y los oídos y las narices) de un perro. Al estilo cuidado de siempre de Woolf (aunque menos lírico en este caso, como corresponde a un tema más ligero) se añade su ironía que deja caer alfilerazos con diferentes destinatarios a lo largo del texto. No es, me parece, la mejor Virginia Woolf (quizás deba entenderse como un "descanso de la guerrera" después de haber terminado dos años antes Las olas), pero sin duda que se encuentra en ella el ingenio, la perspicacia y la originalidad creativa de su autora.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Fantástico relato el de esta novela de Virginia Woolf, me encantó, se lo recomiendo

Adán Camacho dijo...

Recientemente he leído Al Faro de Virginia Woold y me encantó. Al leer esta entrada y ver la ironía con que ha escrito Flush he tenido curiosidad en conseguir este libro. Gracias por la entrada.