viernes, 20 de diciembre de 2013

Dolores Redondo: Legado en los huesos

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2013
Valoración: Está bien

Tras El guardián invisible, uno de los grandes bombazos editoriales del año pasado en éste nuestro país, acaba de llegar a las librerías su segunda parte, Legado en los huesos. Chan-chan…, ¡chan-chan!

El guardián invisible, segunda obra de una hasta entonces desconocida escritora vasca llamada Dolores Redondo, fue reseñado en este blog por Servidor, y aconsejo leer dicho post para saber por dónde van los tiros ahora. Pero no obligo a nadie...

Recordaré, de todos modos, que la primera parte nos presentaba a una heroína, Amaia Salazar, joven y sagaz policía navarra con un tormentoso pasado a sus espaldas (alguien de su familia no la quería demasiado, no daré más pistas) que tenía que resolver quién era el asesino que, como si fuera el asilvestrado basajaun de las leyendas vascas, sembraba de cadáveres de jovencitas en edad de merecer el idílico paraje de donde ella proviene, el valle del Baztán.

El libro, un best-seller negro muy bien escrito, me gustó y me entretuvo pese a algunos excesos con la mitología vasca y personajes un tanto planos (ya hablé de ello en su momento), y ahora, con su segunda parte (Redondo dijo desde el principio que iba a presentar al público una trilogía), me ha pasado un poco lo mismo.

Veamos…

En esta ocasión, una Amaia que acaba de ser madre (no, no es spoiler porque ello se sabe ya en las primeras líneas del libro y bueno, se menciona en todos los lugares en los que se habla de Legado en los huesos), debe enfrentarse a una nueva y extraña serie de horrores: tipejos aparentemente sin nada en común aparte de que asesinaron a sus parejas sentimentales o mujeres anheladas  (uno de ellos ya apareció en El guardián invisible), se suicidan dejando como última nota una extraña palabra, “Tarttalo”, el temible cíclope sádico y caníbal incluido en tantas mitologías, la vasca, cómo no, inclusive. A ello se le unen misteriosas amputaciones de miembros de las víctimas y bastantes desvelos en la vida privada de Amaia Salazar, tanto de índole personal y sentimental (nace su querido bebé pero siente que no puede dedicarle todo el tiempo que desearía; discute mucho con su  amado y perfecto marido; su hermana mayor sigue siendo una bruja; aparece, oh, my God, un juez cañón, caballeroso y atento que la atrae cosa mala…), como “sanguínea”. Me permito describir con esta palabra tan gráfica la parte de la vida de Amaia que alude a su tormentosa relación con ese individuo familiar que siempre la ha odiado hasta el punto de atentar contra su vida  (El guardián invisible trató bastante el tema y al vil personaje), siniestro e interesante ser que en este segundo libro, de forma asombrosa, conectará con los crímenes del escurridizo tártaro…

Y el libro está tan bien escrito como el anterior, y Amaia cada vez es más WonderWoman en el terreno profesional pero, a su vez, más vulnerable parece cuando más se va sabiendo de su infancia y de su extraña familia. Pero, una vez más, creo que Redondo fuerza un poco la cosa, y si en El guardián invisible pensé que el entrelazar sin ambages realidad con mitología quitaba un poco de seriedad a la trama, en esta ocasión lo que me ha hecho decidirme a no darle un "Recomendable" a su obra es, sobre todo, por lo forzado que me ha parecido su desenlace: la relación sádico-amistosa que se da entre dos personajes y lo lejos que intentan llevar sus desvaríos, sin omitir en uno de ellos cierto componente brujeril que explicaría su desvarío mental.

Suena raro, lo sé, pero si leen Legado en los huesos sabrán a qué me refiero. Eso sí, tendrán un buenísimo rato asegurado y curiosidad por saber qué será de Amaia y su Némesis consanguínea en la tercera y última parte de la serie, que no sé cuándo saldrá.

Y paro ya, que voy a acabar spoilereando y no es plan. 

7 comentarios:

Manuela dijo...

Hoy coincidimos en reseña y en líneas generales en nuestras impresiones. Si el final de El guardián invisible no me convenció, éste me ha parecido demasiado forzado. Un saludo

Anónimo dijo...

Demasiado rollo familiar y bebé para una novela negra, demasiado copiado del Silencio de los corderos lo demás. Chick-lit criminal para mamás. Y encima, cosas muy previsibles, mucho. Demasiado.

Anónimo dijo...

Entre el parto donde se aparecen los fantasmas de las víctimas, el tarot como forma de investigación y los cencerros que tocan a la vez aún no he podido cerrar la boca del asombro. Por no hablar de la pesadez de las discusiones sobre el bebé, el destete a lloros y que a cada rato disculpe lo que sabe la inspectora con un "lo vi en Quantico".De la madre no voy a hablar porque es la única que se salva, es Lecter con rulos.

Vicky dijo...

Pues a mi me ha gustado, coincido en que lo brujeril no me casaba pero creo que debe justificarse porque falta un tercer libro, no lo olvidemos. Ya si ahi no casa, me cuelgo, o cuelgo a la Redondo. Pero en resumen he disfrutado casi mAs q con el primero.

Tardes de sofá, manta y libro dijo...

Pues a mí me ha gustado mucho, más incluso que la primera. El toque brujeril como decís en mi opinión es lo que diferencia a esta saga de las novelas policíacas al uso.

Anónimo dijo...

Pues a mi no me gustó nada el final...dejó muchas puntas por atar...no se entiende el porque el asesino vinculó sus crímenes con Amaia...le falta un final decente.

Más allá de la tinta Samuel Tebar Serrano dijo...

Muy buena reseña, compárala con la mía sobre el mismo libro y así me ayudas a darme a conocer. Gracias. ;)

http://masalladelatinta.blogspot.com.es/2014/08/legado-en-los-huesos-segunda-entrega-de.html

http://masalladelatinta.wordpress.com/2014/08/10/legado-en-los-huesos-segunda-entrega-de-una-trilogia-que-apunta-a-excelente/