domingo, 8 de diciembre de 2013

Jáchym Topol: Gárgaras con alquitrán

Título original: Kloktat dehet
Idioma original: checo
Fecha de publicación: 2005
Valoración: muy recomendable
Traducción: Kepa Uharte

El Hogar es un orfanato checo en el que viven, al cuidado de un grupo de monjas, niños de diferentes países y de todas las edades. Uno de esos niños, Ilja, nos cuenta el día a día en aquel lugar: su rutina diaria, sus juegos... y el castigo que las religiosas imponen a quien miente o hace alguna trastada: hacer gárgaras con jabón de alquitrán.

También nos cuenta el protagonista lo que ocurre cuando los rusos llegan a Checoslovaquia y, en concreto, al Hogar. Tras llevarse a las monjas, no todos los niños corren la misma suerte: hay quien desaparece, quien encuentra la muerte a manos de sus compañeros o de soldados rusos o de los propios checos y quien, como Ilja, recibe instrucción militar y consigue salir adelante a duras penas. Él será testigo de los horrores de la guerra y se verá envuelto en una espiral de violencia y situaciones de pesadilla que parecen no tener fin, mientras intenta desesperadamente encontrar un sitio en el que sentirse como en casa (algo nada fácil, si se tiene en cuenta que no tiene familia, que sus amigos se han dispersado y que, a pesar de su carácter resolutivo, no es más que un niño).

Como ya ocurría en Por el país del frío, Jáchym Topol saca a la luz una serie de acontecimientos (que, aun vestidos de ficción, son verídicos) que no son del gusto de todos. De hecho, no son del gusto de nadie, pero sin duda es importante hablar de ellos para conocer nuestra historia reciente, comprender el por qué de las numerosas heridas que aún hoy siguen abiertas e intentar, en la medida de lo posible, curarlas y construir un presente y un futuro mejores.

Como en el resto de sus novelas, el autor checo utiliza un estilo lírico pero directo, denunciando las atrocidades cometidas pero también resaltando los pequeños momentos de humanidad presentes en toda desgracia. En Gárgaras con alquitrán, en concreto, debemos destacar la verosímil voz del protagonista. Ilja es un niño y en sus palabras encontramos la inocencia típica de su edad, pero también puede ser cruel y contradictorio. Y lo más importante, analiza todo lo que ve de una manera infantil, sí, pero inteligente (vamos, que ya le gustaría a John Boyne haber creado a un protagonista así).


También de Jáchym Topol: Por el país del frío.

2 comentarios:

Ana Blasfuemia dijo...

No conocia ni libro ni autor. Tomo nota, me parece interesante lo que cuentas. Esta editorial, Lengua de Trapo, le estoy descubriendo muy buenas historias. Bien ;)

Saludos!

Anónimo dijo...

El titulo es muy fuerte .Alquitran es palabra arabe y en nuestra cultura arabe no hay mas odiso que esto.Enhora Buena al Traductor que nos lo resume todo con dos pallabras: Gargaras con Alquitran.