viernes, 7 de febrero de 2014

Stephen King: Joyland

Idioma original: inglés
Título original: Joyland
Fecha de publicación: 2013
Valoración: recomendable, si no esperas una historia de terror


No sé exactamente a qué se debe, pero en los últimos dos meses hemos reseñado casi más libros de Stephen King que en toda la historia de ULAD hasta el momento. Pero ahora no voy a ponerme a hablar sobre ello (básicamente, porque tres de esas últimas reseñas son mías y no me apetece nada hacer una autorreflexión), sino sobre la última novela del autor estadounidense que ha llegado a mis manos: Joyland.

Joyland es un parque de atracciones o una feria o como lo queráis llamar (sí, una de ésas que siempre aparecen en las películas yanquis, con barracas y tirapichón y algodón de azúcar y manzanas de caramelo) en la que empieza a trabajar el protagonista de esta historia, Devin Jones, porque necesita ocupar las vacaciones de verano después de que su novia lo haya dejado (más bien, después de que ella haya pasado de él olímpicamente y lo haya echado de su vida así como quien oye llover).

Allí, Devin conocerá los secretos del negocio, hará amistades y escuchará la historia que todos cuentan sobre ese lugar: una joven fue asesinada en el tunel del terror y de vez en cuando se les aparece a los que entran en él... Y aquí es cuando todos pensamos que esto va a ser una novela de terror (en fin, la ha escrito Stephen King y la historia se desarrolla en un lugar en el que hay feriantes de oscuro pasado, una chica muerta, un fantasma, muchos niños...)... y resulta que no.

Sabremos qué pasa con la chica, con su fantasma, con un niño del que Devin se encariña, con una niña a la que salva la vida, con las amistades que establece... pero nada de terror. La historia es interesante, está bien construida y bien narrada y, como siempre, King realiza un estupendo trabajo con los personajes, pero uno ve que se acerca el final, que ahí no se pasa miedo (ni hay intención de que eso ocurra, ojo, no estamos para nada hablando de un intento fallido) y claro, se queda con la sensación de que falta algo. 

Quizá el problema es mío, porque esperaba algo que no iba a encontrar, quién sabe. Como digo, el libro me ha gustado y es muy entretenido (y, como novela de iniciación, es muy buena), pero de terror... pues no.

Todas las reseñas sobre Stephen King en ULAD: Aquí

jueves, 6 de febrero de 2014

Patricia Highsmith: El grito de la lechuza

Idioma original: inglés
Título original: The cry of the owl
Año de publicación: 1962
Traducción: Joaquín Llinás
Valoración: Recomendable

            Un hombre solitario conoce a una chica por la que experimenta una singular atracción. La chica ya tiene una relación con otro joven, pero como, sin embargo, no está segura de sus sentimientos hacia él, se acaba conformando entre ellos un peculiar triángulo amoroso. Con este manido argumento, se pueden escribir (y de hecho, se escriben) infinidad de novelas románticas. Si las ambientas en la campiña inglesa de comienzos del XIX y cuidas un poco la prosa, te sale una de Jane Austen. Si la llenas de highlanders cachotas y erotismo softcore, una de Monica McCarty, la reina de este subgénero. Y si los protagonistas son adolescentes cursis, que colocan candados en los puentes para inmortalizar su amor, marchando una de Federico Moccia… No, espera, que los personajes de El grito de la lechuza tienen tendencias depresivas e impulsos suicidas… No problem: entonces tienes una novela de Murakami. Que la chica se llame Naoko, Kokoro o algo parecido y solucionado.
            Ay, amigos, pero no olvidemos que ésta es una novela de Patricia Highsmith, con lo que la cosa siempre es más complicada o, mejor dicho, más retorcida. Para empezar, el protagonista conoce a la chica porque ésta es el objeto de su voyeurismo: es un “mirón”, aunque no estrictamente del tipo sexual (esto no es un spoiler, que conste; el dato ya sale en la solapa del libro… y en el primer capítulo). El triángulo amoroso degenera en un cuadrilátero (deforme, eso sí) y hasta en un pentágono. Y entre el elenco de personajes nos encontramos un despliegue de trastornos psicológicos: desde la obsesión enfermiza y la depresión nerviosa a la sociopatía y el sadismo compulsivo… Para acabar todos envueltos en una espiral claustrofóbica que no afloja hasta el final de la historia. Una historia poco apta para espíritus impresionables, me temo.
            Sin olvidar, además, que todo ello tiene como trasfondo el que creo es el gran tema de los libros de Highsmith: el recelo hacia los demás. O si lo prefieren, el imposible equilibrio entre confianza y desconfianza que debería regir las relaciones entre las personas, pero que, de manera inevitable, siempre acaba decantándose hacia esta última actitud (de hecho, en sus novelas quien se confía suele acabar malparado). Ciertamente, no era muy optimista con respecto a su prójimo, la Highsmith... ¿Sería por eso tan buena escritora? Al menos, de novelas así de inquietantes...

También de Patricia Highsmith en UnLibroAlDia: Aquí

miércoles, 5 de febrero de 2014

Dezsö Kosztolányi: Anna la dulce


Título original: Édes Anna
 Idioma original: húngaro
 Fecha de publicación: 1926
 Valoración: Muy recomendable

 Édes Anna o Anna la dulce, como se ha traducido al castellano en la edición de Salamandra (traducción a cargo de Judit Xantus)que yo he leído, fue la última novela de Dezsö Kosztolányi (Szabadka, 1885 - Budapest, 1936) prolífico escritor, poeta y traductor húngaro que murió a causa de un cáncer. Ésta ha sido la primera vez que he leído algo del autor, y el resultado no ha podido ser más satisfactorio.

 Que Anna la dulce es una obra que es de lectura obligatoria en los colegios húngaros es algo que he averiguado después de leerla, y lo cierto es que no me extraña por la dura historia que contiene y cómo está contada. Porque pese a ser aparentemente sencillo de leer y poco enrevesado en sus formas, Anna la dulce, que cuenta la vida de Anna, una pobre campesina recién salida de la adolescencia convertida en criada/esclava de una fría pareja, no es de esos libros que se olvidan fácilmente. Y lo que es más meritorio: sin grandes peroratas, ni despieces psicológicos humanos de varias páginas, ni una trama serpenteante. Kosztolányi no necesita nada de esto para presentarnos un entorno y unos personajes que aunque nos resulten lejanos en el espacio y en el tiempo (hablamos de la Hungría de después de la Primera Guerra Mundial), sorprenden por lo bien construidos que están y lo tristemente creíbles que son. Los principales: la pobrísima y cuasi analfabeta Anna, que se entrega a su vida de criada con un servilismo y dedicación casi aterradores y a la que nadie, ni siquiera su propia familia, guarda un sincero afecto; sus dueños y señores, los Vizy, ricos pero no tanto como parece, agarrados y mezquinos, que tratan a Anna como si fuera la mejor máquina doméstica que jamás hubieran tenido; el consentido, canalla y licencioso sobrino de los Vizy, que se obsesiona con seducir a la joven, y mi personaje preferido, el viejo y enfermo doctor Moviszter, vecino y arrendatario de los Vizy, y la única voz sensata, juiciosa y de altura en mitad de la orgía de vulgaridad, trivialidad y falta de valores que le rodea.

 Este libro tiene muchas virtudes, espero que el lector las descubra y las disfrute por si solo, pero no me resisto a hablar de lo bien que muestra su autor el triste y trabajoso día a día de una mujer pobre, sola y atada a todas las tareas domésticas imaginables, y que no puede aspirar a mejorar en la vida. Lo más, sentir que sus insaciables negreros están satisfechos con su trabajo. Y que cada vez es más consciente de que el maltrato contenido del que es víctima tiene diversas e infinitas ramificaciones que no le quedará más remedio que tolerar. 

Y hacedme caso: NO LEÁIS EL PRÓLOGO ANTES DE LA NOVELA. Destripa algo muy importante de la trama y no hará su lectura igual. Espero leer más de este autor y contarlo por aquí.

También de Dezsö Kosztolanyi en ULAD: Alondra

martes, 4 de febrero de 2014

Friedrich Nietzsche: El Anticristo

Idioma original: alemán
Título original: Der Antichrist, Fluch auf das Christenthum
Año de publicación: 1895
Traducción: Andrés Sánchez Pascual
Valoración: quién me mandaba

Pues vaya racha que me llevo. Después del amago de novela del libro de una licenciada en filosofía, de hace algunos meses, voy y me embarco en uno de esos tratados sesudos, en una de esas obras magnas del pensamiento, simplemente porque le tocaba algún día, y por esa malsana curiosidad que surge del hecho de que siempre haya oido comentar que el pensamiento de Nietzsche viene a ser un germen del cual, en una de sus interpretaciones, surge el nazismo.
Pues lo siento: lo único que a un servidor le ha surgido aquí es un bostezo tras otro, de la empanada monumental, del reguero de conceptos, parece, intraducibles y de la, aunque razonada y argumentada, hoy casi ingenua de tan socorrida y recurrente, obsesión del autor por arremeter contra el cristianismo y su raigambre en la moral y la sociedad europea. Pues estamos aviados: igual esto era muy rompedor en 1895, pero en estos tiempos en que religión y sociedad, a mi entender muy afortunadamente, tienden a diverger, las premisas y la visceralidad de Nietzsche, aunque caducas, estaba claro que no presagiaban nada bueno en función de en qué manos cayesen. Confesaré que no soy de los que más profundizaba en mis lejanas clases de filosofía, pero quede claro que interpretar este texto en un sentido o en otro pueden llevarnos a diferentes derroteros, algunos francamente alucinados. Pero dentro de un límite, hoy por hoy no sería descabellado tildar al autor de visionario e igual nos lo encontrábamos de tertuliano en cualquier programa de medio pelo.

Pero esto es un libro y este blog se llama UnLibroAlDía. El de Nietzsche, apenas algo más de 100 páginas de conceptos e insistencia, es un auténtico tostón. Un panfleto alucinado, un mamotreto repleto de obviedades que hoy suena, si uno obvia esa conexión con el nazismo, a tipo subido al estrado ante una audiencia o adormilada o entregada al fanatismo. Puede que en la sociedad en que surgió esta obra el peso de la religión fuera asfixiante como para justificar tanta severidad en la crítica. Pero esto es demasiado. Demasiado denso para plantearse más disfrute que el añadir al conocimiento propio una experiencia en primera persona sobre el autor. Demasiado abierto en interpretación como para no entregar el alma a esos planteamientos de renovación y catarsis colectiva, si se es proclive a ello. Demasiado ensayo, y demasiado trágico, para otorgarle la mínima opción al mero placer de la lectura. Por favor, volvamos a la ficción.

lunes, 3 de febrero de 2014

Colaboración: Antigua luz de John Banville

Idioma original: inglés.
Título original: Ancient Light
Año de publicación: 2012.
Valoración: Muy recomendable.

Probablemente no sea la mejor novela de Banville y pese a ello es una gran novela. Sería conveniente comentar que pese a que el autor no goce en España del prestigio del que goza en Irlanda y Gran Bretaña (cosa natural por otra parte) tal vez se trate de uno de los mejores escritores en lengua inglesa. Su promoción/desembarco en España coincidió con su etapa de escritor de novela negra (bajo el seudónimo Benjamin Black), la que es, sin duda, su fase menos reseñable. Pero Antigua luz es la prueba de que Banville es de verdad uno de los mejores escritores en inglés. No hay frase que no destile belleza, en su característica modelación de la prosa hacia formas líricas:

"... but lay on the bed on our backs for a long time, as if practising to be the corpses that one day we shall be. The curtains were thick and drawn tightly shut, and I did not realise the dawn had come up until I saw forming above me a brightly shimmering image that spread itself until it stretched over almost the entire ceiling. At first I took it for an hallucination generated out of my sleep-deprived and still half-frantic consciousness (...) What was happening was that a pinhole-sized opening between the curtains was letting in a narrow beam of light that had turned the room into a camera obscura, and the image above us was an inverted, dawn-fresh picture of the world outside"

Alex Cleave, ahora un actor retirado, recuerda el affaire que tuvo cuando sólo tenía 15 años con la madre de su mejor amigo, que entonces tenía 35. En adelante, el affaire marcará su relación con todas las mujeres de su vida: su mujer Lydia, su fallecida hija Cass y la famosa actriz Dawn Devonport, con la que Alex ha de formar pareja interpretativa para una película. Las mujeres ausentes, su mitificación -que en ocasiones recuerda a cómo Jackson Pollock representaba a las mujeres en su soledad como seres repletos de gracia-, las constantes referencias a los mitos de la antigua Grecia para describirlas e incluso el saberse incapaz de comprender la totalidad de su otredad son constantes en la literatura de Banville y tienen reflejo en Antigua luz.

Dentro de la variada y extensa obra de Banville, una novela que sirve como referencia con la cual comparar Antigua luz podría ser El Mar (2005). Está, por lo tanto, en las antípodas de la literatura deconstructiva que Banville ejerce en novelas como Imposturas (2003) o El libro de las pruebas (1989) en los que la carga narrativa se apoya en identidades y discursos inestables. Pero ocurre que Antigua luz se enmarca en la trilogía de la que es parte Imposturas. Y es que el tema de la identidad fingida en Imposturas, uno de los pilares de la literatura de Banville, obtiene continuidad en la presente novela. Axel Vander -un Paul de Man de segunda fila- y Cass Cleave, ambos personajes de Imposturas, flotan en todo momento sobre el argumento, ya que el protagonista de Antigua luz es padre de la segunda y ha recibido el encargo de representar al académico Axel Vander en una película sobre su vida.

Tal vez no sea esta una novela imprescindible en el sentido más estricto de la palabra. Ahora bien, Banville sí es imprescindible para todo aquel que quiera leer literatura de calidad y añore la belleza en el lenguaje narrativo. Como la mencionada El mar, sin ser la mejor novela del autor Antigua luz sirve como puerta de entrada en el universo de Banville.

Otras obras de John Banville en ULAD: Aquí

Firmado: Paulo Kortazar

domingo, 2 de febrero de 2014

Wladimir Kaminer: Desde Alemania con amor

Idioma original: alemán
Título original: Liebesgrüße aus Deutschland
Fecha de publicación: 2011
Valoración: recomendable

Mi abuelo solía decir que los alemanes eran los seres humanos más altos, los más listos, los que mejores uniformes militares tenían y los que mejor construían todo lo que fuera (según él, las máquinas alemanas nunca se rompían). En resumen, para mi abuelo los alemanes eran la bomba. Claro que no todo el mundo piensa igual. Y, entre los que tienen una opinión contraria a la de mi abuelo, están los propios alemanes, que no pueden ser más críticos consigo mismos ni entrenando para ello.

Pero, independientemente de todas las virtudes o todos los defectos que puede tener o no el pueblo alemán (y, que al final, tampoco los diferencian tanto del resto de los habitantes del planeta, pues todos tenemos algo por lo que decir "madre míaaaaaa"), hay una característica de la que a todo el mundo le gusta hablar: los alemanes no tienen sentido del humor. Y es Wladimir Kaminer (escritor ruso que vive en Berlín desde 1990) quien se encarga de desmontar ese mito en Desde Alemania con amor

Este libro es una colección de artículos o pequeñas historias con las que Kaminer demuestra que los alemanes no sólo tienen sentido del humor y saben reírse de sí mismos (para muestra, la contraportada, en la que se puede leer Típicamente alemán, ¡y sin embargo divertido!), sino que, en general, son un pueblo bastante curioso.

Así, con el sentido del humor que lo caracteriza, el autor ruso nos habla de vegetarianos que comen carne, del caos que acompaña (todos y cada uno de los inviernos) las primeras nieves, de la cantidad de papeles que uno tiene que firmar y sellar y entregar en el lugar preciso (siempre por correo postal, olvidáos de internet y hacer cualquier cosa online) para cualquier nimiedad, del orden alemán, de la proporción de varones y mujeres en Alemania (y cómo ésta varía y por qué a lo largo de los años)... y de un sinfín de cosas que nos harán reír y pensar, como haría Obelix, "están locos estos alemanes" y, también, mirar un poco hacia nosotros mismos y darnos cuenta de que no somos tan diferentes como a veces pensamos.

También de Wladimir Kaminer en ULAD: Mis vecinos rusosMúsica militar



sábado, 1 de febrero de 2014

Richard Price: The Wanderers - Las pandillas del Bronx

Idioma original: inglés
Título original: The Wanderers
Año de publicación: 1974
Traducción: Marc Viaplana
Valoración: recomendable

Por si la portada no es suficiente setentera, a esta novela le atizan el subtítulo de Las pandillas del Bronx para ponernos más en situación. Por si su vocación callejera no es suficientemente patente, nos mencionan la relación de su autor (futura relación, pero se trata de escarbar en las referencias) con todo un icono de la cultura contemporánea como la extraordinaria serie The Wire. Y las notas de la contraportada sólo hacen que complementar el comentario en portada de todo un William Burroughs, icono de la contracultura.
A pesar de todo este bagaje, el que busque una apología á la Burgess de la violencia gratuita va a quedarse bastante boquiabierto con una primera mitad del libro que parece acercarse más a una especie de catálogo de inquietudes sexuales post-adolescentes. Ni un muertecito que echarse al gaznate cuando pensábamos vernos abocados a una especie de desenfreno. Y vamos, no es que acudamos a las lecturas inducidos por cuestiones tan simples, pero el mensaje que emana de esa portada y de ese subtítulo es este libro está repleto de peleas y camorras, cuando resulta que The wanderers es una historia en la que subyacen emociones adolescentes (o sea, ingenuas)  y en la que la violencia solamente asoma de forma esporádica y nunca es el leit motiv.
No es que no veamos esas imágenes de calles oscuras y de sombras recortadas de jóvenes blandiendo armas blancas o bates de beisbol. Es que ése no es el sentido de la historia. El sentido es reflejar cómo viven jóvenes asqueados, separados por sus orígenes y por sus razas pero unidos por su miseria y sus inquietudes sexuales. Algo que podemos encontrar más recientemente en las brillantes historias de Junot Díaz o hasta en las auto confesiones atropelladas de Kiko Amat, incluso en la estupenda última novela de Javier Cercas, curiosamente mucho más dura y descarnada.
Lo que tenemos en esta historia coral de jóvenes pandilleros es una narración con estilo directo y sobrio, con profusión de diálogos en jerga que, supongo, han llevado de cabeza a un traductor que no siempre ha sabido transmitir espíritu barriobajero, y que, puestos a exigir, se centran tan obsesivamente en la carnalidad que desaprovechan o disimulan su intención de denuncia social, intención que se atisba pero que tarda medio libro en manifestarse. Justo a la mitad de la novela, cuando el lector ya es consciente de que ésta no es una historia de trifulcas multitudinarias ni de crueldad explícita, comprendemos los matices y el espíritu. Juventud marginada, ausencia de expectativas, hormonas descontroladas y situaciones progresivamente desesperadas. Estados Unidos en los setenta, donde el ejército era la mejor opción que planeaba sobre el futuro de cierta generación. Cuarenta años atrás que no quitan mérito a esta buena novela, pero que la alejan de ser contemplada, hoy, con más nostalgia y curiosidad que otra cosa.

Otras obras de Richard Price en ULAD: La vida fácilLos impunes