domingo, 2 de octubre de 2011

Wladimir Kaminer: Mis vecinos rusos


Idioma original: alemán
Título original: Meine russischen Nachbarn
Fecha de publicación: 2009
Valoración: recomendable

Wladimir Kaminer nació en Moscú en 1967 y emigró a Berlín en 1990, donde pronto se convirtió en una de las figuras literarias más conocidas de la ciudad. Escribe libros y colabora con diversos medios como columnista, pero también es famoso por su programa de radio semanal y sus actuaciones como DJ.

Pero, ¿por qué tiene tanto éxito Wladimir Kaminer? ¿Acaso escribe libros profundos, de esos que hacen que te preguntes cuál es sentido de la vida? ¿O escribe novelas emocionantes, de las que te hacen sentir que estás en una montaña rusa? Nada de eso. Kaminer escribe sobre su vida y sobre lo que pasa en Berlín, desde el punto de vista de un inmigrante (ruso, nada más y nada menos). Y claro, eso mola.

Porque cualquiera te puede decir lo bonita que es una ciudad, lo maravilloso que es pasear por sus calles o lo amable que es la gente cuando vas a comprar el pan, pero poca gente te cuenta lo que supone encontrar un trabajo en Alemania cuando a) apenas hablas alemán y b) eres ruso. O cómo son tus amigos (el 99% NO serán alemanes) y todas las anécdotas que pueden tener lugar cuando (repetimos porque tiene más importancia de la que parece) a) apenas hablas alemán y b) eres ruso.

En este libro, Kaminer nos sitúa en un pasado muy cercano. Vive en Berlín hace muchos años, habla bien alemán, está casado y tiene hijos... y tiene vecinos rusos, llegados hace poco de la ex-Unión Soviética. Como es de suponer, cada día surge una anécdota nueva. Y la mayoría le salpican, puesto que, como él también es ruso, es la única persona de la comunidad que puede –más o menos, y no siempre– entender por qué se comportan como se comportan los recién llegados.

Kaminer va al grano. Utiliza un lenguaje sencillo y ameno y grandes dosis de humor, lo que hace que sus libros se lean rápido y que el lector en seguida sienta simpatía por los personajes que aparecen en sus páginas. Como simple entretenimiento o como estudio social (que también tiene mucho de eso, aunque lo disfrace de humor), leed este libro. No os decepcionará.