domingo, 9 de octubre de 2011

Mia Couto: El último vuelo del flamenco

Idioma original: portugués
Título original: O Último Voo do Flamingo
Año de publicación: 2000
Valoración: Muy recomendable

Bueno, pues esta vez sí me atrevo a decir que el que ha escrito la contraportada se ha columpiado bastante. ¿El último vuelo del flamenco, una "afilada reflexión sobre el absurdo de la guerra"? Sí, claro, se menciona la guerra civil de Mozambique, claro, pero no se habla directamente de ella, sino más bien de lo que viene después: la descolonización imperfecta, la corrupción, la falta de independencia del país, el conflicto entre modernidad y tradiciones, entre el Occidente salvador y el país que se niega a ser salvado, o que lucha por poder salvarse a sí mismo...

Mi interpretación de El último vuelo del flamenco tiene tres patas: el humor, la poesía y el estilo. El humor aparece por todas partes: ya desde el planteamiento general de la novela (varios cascos azules de Naciones Unidas han estallado súbitamente y sin motivo, dejando detrás de sí solo sus miembros viriles), o por ejemplo en esa escena magistralmente descrita en el que los dignatarios locales se disponen a recibir a los representantes de la ONU entre los chillidos agonizantes de una cabra, o en la incapacidad del italiano Massimo Risi para entender lo que le está pasando o por qué no puede escribir sus pulcros y ordenados informes oficiales.

La poesía, que también podría llamarse magia, trasluce en la representación de la realidad africana, irracional, sorprendente, incomprensible para los "occidentales": que el padre del narrador pueda "colgar sus huesos" cada noche antes de irse a dormir; que una mujer pueda tener cuerpo de adolescente y cara de anciana, por culpa de una maldición; o que los pelícanos puedan provocar con su vuelo la salida del sol cada mañana. La poesía también está en la relación entre el narrador y su padre; o en la voz de Ana Diosquera, la prostituta a quien recurren para la identificación de los miembros de los miembros de los cascos azules.

El estilo es uno de los elementos más característicos de Mía Couto: el modo en que juega con el lenguaje, inventando palabras, metáforas, sorprendiendo con retorcimientos sintácticos o semánticos, paralelismos o aliteraciones que, sin embargo, no son simples de artificio sino que tienen sentido. Da gusto leer una novela que no solo atrapa por su sorprendente argumento, sino que además está maravillosamente escrita (algo desgraciadamente muy poco habitual).

No sé si me animaré a leer una novela de Mia Couto que tengo comprada en portugués (Terra sonâmbula), pero lo que sí sé seguro es que esta no va a ser la última novela de Mia Couto que me lea.

Post Scriptum: hay una adaptación al cine, de 2010, que dicen que es una de las primeras películas, si no la primera, rodada íntegramente en Mozambique, y con  un 90% del personal implicado contratado in situ. No he visto la película, pero parece que recibió bastantes buenas críticas...