Mostrando las entradas para la consulta Daphne du Maurier ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Daphne du Maurier ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de julio de 2025

Zoom: "No mires ahora", de Daphne du Maurier


Idioma original: 
inglés
Tìtulo original: Don't look now
Traductor: Miguel Sanz Jiménez 
Año de publicación: 1971  
Valoración: recomendable
 
Sabe bien escribir un "zoom" después de tanto tiempo. Para los más jóvenes que no lo recuerden, en este blog llam(áb)amos "zoom" a entradas que se enfocan en un texto breve, más breve que un libro: un cuento, un poema, un fragmento. En este caso, aunque podría haber esperado a leer todo el volumen de cuentos editado, con el cuidado de siempre, por La Biblioteca de Carfax, he preferido reseñar solo este cuento, porque tiene entidad independiente (de hecho fue adaptado al cine en 1973), y también, en fin, porque soy un perezoso y no sé cuándo voy a tener tiempo de leer el resto de los cuentos del libro.
 
Sobre la autora de "No mires ahora" no hace falta decir mucho: es la famosísima autora de novelas como RebeccaMi prima Rachel o Jamaica Inn, o cuentos como "Los pájaros" o este que nos ocupa, varias de ellas adaptadas al cine por el igualmente famosísimo Alfred Hitchcock. Varias de estas obras se sitúan de forma más o menos explícita en el género gótico, como es el caso del cuento que nos ocupa, publicado originalmente en 1971, en el volumen Not After Midnight, and other stories. [Aclaro, por cierto, que los cuentos incluidos en el volumen de La Biblioteca de Carfax no corresponden con los de Not After Midnight].
  
En cuanto a "No mires ahora", es un relato fantástico (quiero decir, del género fantástico, aunque también sea fantástico en el sentido de decir que es muy bueno) centrado en un joven matrimonio, John y Laura, que viajan a Venecia para intentar distraerse y superar el luto por la muerte reciente de su hija Christine. Una vez en Venecia, comenzarán a encontrarse una y otra vez con una pareja de ancianitas, sobre cuyas honestas intenciones John tiene muchas sospechas. Esta persistencia de la figura de las ancianas, unida a la memoria de la hija fallecida, y al ambiente siempre misterioso de Venecia, van creando una atmósfera opresiva y amenazadora que se cierne sobre los protagonistas.
 
Esta creación de un ambiente de cuento de terror, a través de la inclusión de diferentes pistas o sugerencias de amenaza sobrenatural (algunas de las cuales no dejan de ser McGuffins, como los utilizados por, una vez más, Hitchcock) es sin duda lo más logrado del relato. Hasta prácticamente el final del cuento, el texto transita en esa zona que Todorov consideraba más propia de lo fantástico: en la indefinición sobre el carácter natural o sobrenatural de los acontecimientos narrados. Al compartir el punto de vista con el marido, el lector oscila entre pensar que todo se trata de un conjunto de extrañas casualidades, o quizás de una tentativa de estafa por parte de las viejecitas, o pensar que de hecho hay fuerzas extrañas, y quizás malévolas, que están operando en su contra.
 
Si estos (la creación de la atmósfera y el uso del punto de vista) son los puntos fuertes del cuento, hay otros que creo que funcionan peor. La historia en sí, es decir, lo que queda cuando retiras las técnicas anteriormente mencionadas, no tiene demasiada chicha y es algo rebuscada, con muchas pistas y caminos que, como decía antes, a veces resultan un poco tramposos. Por otra parte, y de esto no tiene exactamente la culpa Daphne du Maurier, hay algunas representaciones y bromas sobre determinados grupos de personas (como los "travestis" o los hermafroditas, entre otros) que en 1971 podían sonar bien o pasar desapercibidas, pero que hoy resultan algo cringe.
 
Estamos, por lo tanto, ante un clásico del género de terror, de una autora clásica del género de terror, quizás con sus imperfecciones, pero que sin duda puede enseñar mucho a cualquier escritor que pretenda aprender a escribir un cuento de este tipo.
Aspectos que han quedado algo trasnochados


También de Daphne du Maurier en ULAD: Aquí

miércoles, 24 de julio de 2024

Reseña + entrevista: Mireia de Purificació Mascarell

Idioma original:
valenciano
Título original: Mireia
Traducción: Purificació Mascarell
Año de publicación: 2022
Valoración: recomendable / muy recomendable

La portada de Mireia (que se mantiene, con ligeras variaciones, en el original en valenciano y en la versión castellana) sirve para introducir algunos de los temas de la novela: se trata de Lilith, el cuadro de John Collier que retrata a la mítica "primera mujer de Adán", creada con el mismo barro que él (y no a partir de su costilla, como Eva) y expulsada del Paraíso por no aceptar una posición subordinada en relación con el hombre. Esta imagen es significativa para el significado de la novela en dos sentidos: en primer lugar porque una de las protagonistas, la propia Mireia, es en varias ocasiones comparada con Lilith, por su independencia, su belleza, su carácter seductor y su sexualidad abierta... pero también porque la representación de la mujer (en la pintura, la literatura, la ciencia...) casi siempre desde el punto de vista masculino es uno de sus temas centrales, diría yo.

En el plano narrativo principal, la novela se centra en dos mujeres: Neus, la narradora, una joven pintora, y Mireia, una chica por la que Neus siente una fascinación abrumadora. La aparición de un tercer personaje, Llorenç, un hombre misterioso que encarga a Neus un retrato, y que inicia una relación (lo que las sinopsis cinematográficas denominan "un tórrido romance") con Mireia. A las tensiones existentes en este triángulo de personajes (seducción, celos, inseguridades...) se añade un tono de misterio y peligro cuando comienzan a suceder fenómenos extraños: una misteriosa música que nadie parece tocar, un hombre (¿o un fantasma del pasado?) que parece perseguir a las protagonistas... 

Pero a este plano narrativo se le unen, además, otros elementos. En primer lugar, el tema de la tesis doctoral de Mireia (recurso que también usó por ejemplo Katixa Agirre en Los turistas desganados) nos lleva a conocer a Luis Simarro, psicólogo y neurólogo de Xàtiva, como las dos protagonistas (de hecho Xàtiva es el escenario imprescindible de la acción de la novela) que promovió el avance de la ciencia en España a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX; y a través de él llegamos a Charcot, psicólogo francés que desarrolló el concepto de "histeria" (influyendo, por ejemplo, en Freud) o las técnicas hipnóticas para tratarla; y a la amistad de Simarro y Sorolla, plasmada en varios cuadros y retratos del científico. La pintura, como es lógico siendo Neus la narradora, ocupa un lugar fundamental también, y muy particularmente el modo en que la pintura ha representado a las mujeres, a través de mitos, símbolos o estereotipos que van desde la vampira a la prostituta, desde Pandora hasta la Virgen María. 

Mireia es un libro corto, ágil y entretenido. Quizás con una mayor extensión podría haber llegado a adensar alguna de sus muchas facetas (personalmente, como aficionado al terror, me habría gustado que la parte fantástica fuese algo más desarrollada y más oscura aún), pero en todo caso el equilibrio entre los diferentes hilos que se entretejen en el texto está bien conseguido y mantenido, y eso no es fácil teniendo en cuenta su número y diversidad. El cierre de la novela (que no desvelaré, claro) deja un cierto regusto amargo, pero añade también nuevas complejidades a los personajes y a los temas de la obra. 

Es en definitiva una lectura recomendable, como poco, ya sea en su versión original en valenciano (o en catalán, según preferencias terminológicas), o en la versión castellana publicada por Dos Bigotes, en traducción de la propia autora.


ENTREVISTA
  • Comienzo con una curiosidad: ¿Hay alguna relación entre tu novela y la Mireia de Frederic Mistral, más allá de la coincidencia de nombres?

Sí que es curioso, porque solo tú y otra persona (un crítico musical catalán que conocí el año pasado en los Premis Ovidi de la Música), me habéis señalado esta conexión y preguntado lo mismo. Y no, la verdad es que no tenía en al radar ese poema del autor francés en lengua occitana. De hecho, busqué si existía alguna novela con el mismo título antes de apostar al 100% por él, sin pensar que podía haberse usado para otros géneros literarios. Y sí, resulta que, en 1859, ya alguien había titulado con ese nombre femenino, tan bello, por otro lado… Aunque una de las razones, en mi caso, para titular Mireia a mi novela fue su parecido fónico con un relato de femme fatale, muerte y misterio de Edgar Allan Poe que siempre me ha fascinado: Ligeia.

  • En la novela se entrelazan varias tramas: la del presente de la narradora y de Mireia, y la vida del psicólogo Luis Simarro, hijo del pintor Ramón Simarro (y sus relaciones con Charcot, con Sorolla, etc.). ¿Cuál fue el primer impulso para escribir la novela: contar la historia de Simarro, o la de Mireia, o ambas surgieron juntas?

El primer impulso fue Simarro, porque al comenzar a leer sobre su vida me fascinó la modernidad que representaba en una España de atraso científico y gran peso de la religión. Podía hacer una biografía de este psiquiatra valenciano, pero la magia de la ficción me atrae tanto que decidí armar un artefacto literario para contar la vida y obra de Simarro a través de personajes creados por mi imaginación, Neus, la narradora, y Mireia, la investigadora en psicología experimental y autora de una tesis sobre Simarro: dos jóvenes del siglo XXI que se entralazan con las jóvenes del XIX que Charcot diagnosticó de histeria. Esa unión de líneas temáticas y temporales se fue construyendo de una manera orgánica y también muy divertida para mí.

  • En el plano del presente, la historia se desarrolla como un relato fantástico, con una ambigüedad entre lo real o lo irreal. ¿Por qué optaste por ese género o por esa ambigüedad?

Porque me encanta el género fantástico, lo gótico, las historias de miedo, las mansiones apartadas a lo Daphne du Maurier, porque crecí leyendo a E.T.A. Hoffmann, a Guy de Maupassant, los cuentos de Emilia Pardo Bazán o las leyendas de Bécquer, que me sabía de memoria de pequeña. Y disfruto mucho rindiéndoles homenaje a todas las autoras y autores que me han hecho soñar. Además, ¿qué es la literatura sino ambigüedad, en todos los sentidos? Para forzarnos a mirar las cosas de una manera “recta”, plana, sin claroscuros, ya hay otros muchos discursos culturales. La literatura es la reina de la dilogía, de las interpretaciones abiertas, del juego vacilante perpetuo… Y me gusta que sea así.

  • En la novela se habla de diversas violencias sufridas por las mujeres (a través de la idea de "histeria" por ejemplo) y con su representación y subordinación a lo largo de la historia. El personaje de Mireia se relaciona, por ejemplo, con el mito de la femme fatale, de Lilith, del súcubo, de la vampira... ¿Dirías que ese es el tema central que une todas las diferentes facetas del texto?

Las figuras vampíricas provienen de la tradición oral europea y son adaptadas perfectamente en la literatura gótica: son seres que viven succionando la vida a los humanos. Y ahí radica su potencia metafórica: ¿cuántos elementos vampíricos nos rodean, nos modelan, sin darnos cuenta? En Mireia, he querido jugar con la figura del vampiro a varios niveles que el lector va descubriendo a medida que avanza la trama. La iconografía de la femme fatale del XIX se relaciona directamente con la de las vampiras y simboliza el miedo masculino a la pérdida de poder, a ser “succionados” por la fuerza femenina. Mireia podría ser esa mujer fuerte, independiente, una vampira del siglo XXI. Pero poco a poco descubrimos otros vampirimos más ocultos ejecutados, sin escrúpulos, por los hombres del XIX y del presente. Y nuestra idea de lo vampírico muta…

  • La pintura ocupa un lugar muy importante en la novela. ¿No resulta algo paradójico que la historia la cuente alguien que dice no ser muy buena con las palabras y sí con los pinceles?

Un aspecto que siempre me ha fascinado de las narradoras o protagonistas de las novelas victorianas escritas por mujeres es que son chicas jóvenes que se presentan ante los lectores exhibiendo una gran modestia, luciendo una humildad poco acorde con su auténtica valía. Neus nos advierte de que es una mala narradora, pero logra exponer perfectamente todos los hilos de una historia enrevesada y compleja. Y creo que también logra enganchar con ese hilado a los lectores, algo que, en realidad, no es algo fácil. Así que podríamos decir que Neus opta por ser discreta y no envanecerse de sus capacidades, aunque se le den tan bien las teclas como los pinceles…

  • Otro aspecto importante en la novela es su localización, Xàtiva, que te resulta tan próxima y tan querida. ¿Qué implicaba para ti situar la acción de la novela en Xátiva, y recuperar también a personajes nacidos o fallecidos en ella?

Bueno, ha sido un acto de reivindicación histórica y cultural de mi ciudad, pero sobre todo, un acto literario de amor: Xàtiva es un personaje más de la novela y, además, se presenta lejos de la imaginería tópica valenciana de “sol, playa y fiesta”. Aquí es una ciudad sobria y misteriosa, con muchos toques góticos y modernistas, con una densidad histórica muy decimonónica, y las aventuras de Mireia y Neus no podían disponer de un escenario más idóneo.

  • La novela se escribió y publicó originalmente en valenciano, y ha sido después traducida al castellano por ti misma. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Hiciste una traducción "pura" o reescribiste el texto a medida que lo traducías? ¿Y cómo ha sido la recepción del libro en ambas versiones? ¿Has notado diferencias?

Intenté, sobre todo, que fuera una traducción fiel al ritmo, al tono y a la cadencia del original, porque estos aspectos los había cuidado mucho en valenciano y quería mantenerlos. Al principio de mi tarea traductora, me iba resultado extraño leer mi texto en castellano, pero cuando terminé todo el proceso la impresión fue estupenda: la verdad es que estoy muy satisfecha con cómo suena Mireia en castellano y, sinceramente, ambas versiones me satisfacen por igual.

Sobre la recepción: es curioso descubrir cómo un sistema literario pequeño, minoritario, más débil, recibe con mayor mimo e ilusión lectora un nuevo texto en el panorama literario, que un sistema macro y ultrasaturado de novedades como el del castellano. Y no me refiero a la prensa o los medios: en ambas lenguas la atención ha sido excelente, ninguna queja. Me refiero a la atención de los lectores: mucho más fiel, comprometida y duradera en valenciano y mucho más fugaz y dispersa en castellano. Algo completamente lógico y previsible, teniendo en cuenta la cantidad de novelas que se publican en España cada semana… Ya me parece todo un logro haber llegado a las dos ediciones en castellano con Dos Bigotes tras haber vendido más de tres mil ejemplares en el original…

  • Por último, quería preguntarte qué proyectos literarios o editoriales tienes entre manos... Has editado libros de o sobre Elena Fortún, también una antología de relatos sobre animales... ¿Ahora mismo qué estás preparando?

Sigo, cómo no, trabajando con nuevas ediciones para Renacimiento de Elena Fortún. Lo próximo será la recuperación de un libro muy raro y especial dentro la producción fortuniana… Ya veréis. Y en septiembre de este año saco un ensayo literario con Ariel en el que he estado trabajando los dos últimos años: un recorrido a través de la narrativa escrita por mujeres que se ha ocupado de retratar la opresión dentro de la institución matrimonial. Un libro de alto compromiso feminista, humanista y, por supuesto, literario, porque la selección de autoras es muy potente. Y, por supuesto, siempre hay ideas anotadas para proyectos futuros, tanto de ficción como de no ficción. Pero hay que encontrar el tiempo, la disposición de ánimo y la energía física para llevarlos a cabo. Eso sí, no hay prisa alguna. Solo ganas de pasarlo bien.

martes, 2 de julio de 2024

Nieves Mories: Agujeros de sol

Idioma original: Español
Año de publicación: 2020
Valoración: Recomendable

Agujeros de sol, de Nieves Mories, es una novela de terror sobresaliente. Una novela adictiva, perfectamente urdida, que dosifica la información de forma impecable, juega constantemente con las expectativas del lector, está escrita con una prosa brillante, la habitan personajes más complejos de lo que a priori pueda parecer y se cierra con un clímax brutal. 

Empieza describiendo una sangrienta masacre. Y de ahí, reculamos en el tiempo para conocer a los implicados en dicha masacre, tanto víctimas como verdugos. 

Aborda, desde una perspectiva moderadamente original, conceptos ya asentados en el imaginario horrorífico como el de los gemelos, el del doble o el de la venganza de ultratumba. También hace un explícito homenaje al Rebecca de Daphne du Maurier, aportando en el proceso su granito de arena. 

Destina una nada desdeñable parcela a la crítica social, arremetiendo contra diversas lacras (entre las que se cuentan, por ejemplo, la impunidad de la clase alta, las tropelías de la Iglesia o la sumisión de las mujeres en familias de estructura patriarcal). 

En resumen, Agujeros de sol es una novela de terror de una calidad extraordinaria. Se lee en apenas unas horas con una mezcla de diversión y asco, pero sus logrados personajes, ambientaciones y escenas permanecerán en nuestra memoria durante un largo periodo.


También de Nieves Mories en ULAD: Aquí

domingo, 22 de mayo de 2022

V.V.A.A.: Buenos Aires Noir

Idioma: español 

Año de publicación: 2019

Valoración: entre recomendable y está bien

No he estado nunca en la ciudad de Buenos Aires, pero ya os digo que, si alguna vez tengo la suerte de caminar por sus calles, sin duda tendré muy presentes (junto con muchas otras páginas de la inagotable literatura argentina) los relatos que componen este Buenos Aires Noir; un libro en el que el título ya lo dice todo: se adscribe al género negro, en diferentes variantes, y se desarrolla en la capital porteña. La peculiaridad es que cada uno de estos cuentos, escritos por catorce autores del género diferentes  -de edades variopintas y de ambos sexos  por igual- y  reunidos por uno de ellos, Ernesto Mallo,  tiene lugar en un barrio distinto de Buenos Aires y casi todos en la época actual, componiendo entre todos un mosaico de lo más interesante para conocer la "vibra" de esa gran urbe. Además, claro está, del disfrute inherente a la lectura de muchos de ellos.

Los relatos, agrupados en tre bloques. Infidelidades, Amor y Crímenes imperfectos, son todos bastante cortos -entre 5 y 15 páginas- y están escrito en un castellano que oscila entre el estándar con los lógicos modismos argentinos y el argot porteño más o menos desatado, que quizá dificulte la comprensión para los  lectores de otras latitudes, aunque entre lo que se deduce simplemente por el contexto y la ayuda de San Google (mi agradecimiento desde aquí también a Google Maps), nadie debería tener mayor problema. Debido a su disposición en diferentes barrios, encontramos aquí ambientaciones de todo tipo desde las zonas más acomodadas a las "villas miseria", pasando por los barrios más célebres y castizos de la ciudad, otros más anodinos, populares, etc.  Repito que uno de los principales atractivos del libro es justamente esta especie de radiografía o escáner que hace de toda una ciudad, con sus diferencias de clase, sus tensiones raciales, los conflictos políticos, la incidencia de la droga... si olvidar el reflejo -o reflujo, más bien- de pasado reciente de la ciudad.

Al tratarse de catorce autores/as diferentes, procedo a consignarlos todos, así como el barrio en el que se desarrollan los cuentos, por si alguien los conoce (o incluso reside en uno de ellos, en el caso de quien nos lea desde aquellos pagos):

  • Inés Garland: La esposa muerta (Belgrano R.) - Quizá el relato que más se ajusta al noir clásico, con un cierto eco a la Rebeca de Daphne du Maurier.
  • Ernesto Mallo: Amor eterno (Once) - Una suerte de parodia dela historia clásica de Pigmalión, con un escultor enamo... bueno, que tiene un lío con su modelo.
  • Verónica Abdalá: El naranja es un color hermoso (Chacarita) - Divertido (dentro del humor negro) ejemplo de cómo se las gasta una mujer traicionada.
  • Elsa Osorio: Tres ambientes con patio (Núñez) - Tensa investigación sobre el paradero de un desaparecido, en plena dictadura militar, por parte de una antigua amante.
  • Claudia Piñeiro: La muerte y la canoa (San Telmo) - Una historia que se desarrolla en el ambiente literario, protagonizada por una especie de Pérez-Reverte un escritor de gran éxito, pero estilo regulero.
  • Pablo de Santis: Una cara en la multitud (Caballito) - Minimalista relato, con poco más de dos personajes, y un regusto a Borges y, sobre todo, al Cortázar de Las babas del diablo.
  • Inés Fernández Moreno: Crochet (Parque Chas) - Historia de ambiente  doméstico -por no decir cozy- en la que la protagonista investiga un crimen que pudo, o no, haberse cometido en el pasado.
  • Alejandro Parisi: La furia del Gusano (Mataderos) - El relato más gore de todos, con una intensidad arrabalera y rabiosa, pero que atrapa, sin duda, al lector.
  • Alejandro Soifer: El camaleón y los leones (Palermo) - Ambientado en el mundo de la cumbia, con un dudoso investigador: un policía veterano de los tiempos de la represión política.
  • Enzo Maqueira: Has dicho mi nombre (Almagro) - Relato de las cuitas de una drogadicta capaz de cualquier cosa -quizás- para evitar el mono.
  • Gabriela Cabezón Cámara: El onceavo dorado (Villa 31 y Barrio parque): Una especie de stream of consciousness anfetamínico de un tipo que quiere salir de la miseria por la vía más expeditiva.
  • Leandro Ávalos Lancha: Los isleños (Recoleta) - Una mujer de clase trabajadora hereda en piso de lujo de su hermano, que fue asesinado en él... Lo que pasa a partir de ahí os sorprenderá...
  • María Inés Krimer: Quema, quema (Monte Castro) - Historia que se desarrolla en un gimnasio durante un corte de luz, con un transfondo trágico que nos sonará a todos, por desgracia...
  • Ariel Magnus: De oficio (Bajo Flores) - Curioso "relato-problema" con sorpresa, en el que un policía fuera de servicio investiga lo ocurrido en su propia escalera de vecinos.
Reconozco no conocía hasta ahora a la mayoría de estos escritores y escritoras, pero resulta una forma de explorar futuras lecturas.En todo este conjunto, como es de suponer, hay relatos más destacables que otros, pero la media general es bastante  notable. Casi todos echan manos del costumbrismo, desde una u otra perspectiva, como marco en el que se desarrollan las tramas y, en muchos casos, de la premisa de que las cosas no son siempre como parecen. Por destacar alguno de los relatos, a mí me han gustado sobre todo (aunque no sólo), la inquietante pero también entrañable cotidianeidad de El naranja es un color hermoso Crochet, el dominio de la tensión narrativa de Tres ambientes con patio, la energía e intensidad de La furia del Gusano y El onceavo dorado y el cinismo adaptativo, aunque comprensible, que muestran los protagonistas de Los isleños y De oficio; tanto la vida como la literatura  pueden  no ser muy edificante, pero es lo que hay, ché...



sábado, 26 de diciembre de 2020

VV.AA.: Reinas del abismo

Idioma original: Inglés
Traducción: Alicia Frieyro, Olalla García, Sara Lekanda, Alba Montes, Consuelo Rubio
Año de publicación: 2020
Valoración: Está bien

Reinas del abismo es una antología primorosamente editada por Impedimenta. Compila dieciséis relatos escritos por mujeres anglosajonas que fueron publicados a finales del siglo XIX o a inicios del XX. Resulta prácticamente imposible encontrar a la mayoría en la actualidad, y muchos ni siquiera habían sido traducidos al español. 

Permitidme que los analice someramente: 

  • "Una revelación", de Mary E. Braddon: Thriller decimonónico predecible plagado de personajes acartonados, cuyas conveniencias obligan a suspender la incredulidad en demasía y que desaprovecha su toque gótico. 
  • "El ángel escultor", de Marie Corelli: Aunque tiene poco o nada de inquietante (al menos en el sentido tradicional de la palabra), entrega un curioso enfoque de género. Sólo por esto, vale la pena. 
  • "De entre los muertos", de Edith Nesbith: Joyita que genera con eficacia su atmósfera.
  • "Una Navidad en la niebla", de Frances Hodgson Burnett: Premisa diferente que, pese a extenderse más de la cuenta, permite reflexionar sobre cuestiones de enjundia. Me ha sorprendido positivamente. 
  • "El piso encantado", de Marie Belloc Lowndes: Cuento romántico disfrazado en un inicio de historia de terror. Su estilo está bastante cuidado y construye una ambientación muy lograda, pero la forma tramposa que tiene su autora de entregar la información no ayuda a redondear el conjunto. Para colmo, recurre al tropo del fantasma bondadoso de manera inverosímil.
  • "Una circe moderna", de Alicia Ramsey: Se lee con fluidez y tiene alguna imagen interesante. Sin embargo, no llega a fascinar en ningún momento. Eso sí, aprueba por los pelos por presentar a una antagonista, la Virgen Loca, que nada tiene que ver con el resto de villanos que encontramos en estas páginas. 
  • "La naturaleza de las pruebas", de Mary Sinclair: De factura y subtexto modernos, adereza el horror sobrenatural con el sexo. Por desgracia, lo hace sin abrazar los excesos desacomplejados que insinúa. 
  • "El obispo del infierno", de Marjorie Bowen: Culebrón adictivo rematado con un desenlace algo endeble. Sea como fuere, deja un buen sabor de boca. 
  • "El tapete", de Greye La Spina: Muy convencional. Entre otras cosas, no logra crear el misterio y la tensión que se propone. 
  • "Dama Blanca", de Sophie Wenzel Ellis: Se podría pulir, aunque cumple como pasatiempo. Quizás debería haberse lanzado de cabeza a su esencia de serie B, en vez de decantarse por derroteros edulcorados. 
  • "La risa", de G. G. Pendarves: No esconde ninguna novedad, pero su clímax destaca por amargo.
  • "A la luz de las velas", de Lady Eleanor Smith: Alejado de las fórmulas fáciles. Sin duda alguna, un trabajo notable. 
  • "La melodía maravillosa", de Jessie Douglas Kerruish: Logra mantener un suspense excelente y no tiene grandes pretensiones (lo cual juega a su favor). 
  • "La Isla de las Manos", de Margaret St. Clair: Su extensión no le permite desplegar con holgura todas sus cartas. El cualquier caso, es creativo y engancha.
  • "Los indeseados", de Mary Elisabeth Counselman: Explica demasiado sus trucos, restándoles capacidad de sorpresa, volviendo obvio al mensaje y despojando al lector de su labor proactiva. Pese a todo, me ha gustado.
  • "El séptimo caballo", de Leonora Carrington: Exquisita muestra del potencial literario que tiene el surrealismo. 

A estas alturas de la reseña os preguntaréis qué opino de Reinas del abismo. Habréis intuido que el libro me ha parecido un tanto irregular, y que solamente algunas de las ficciones que alberga han llegado a emocionarme. Pues bien, también quiero deciros que la principal causa de mi decepción no ha sido la fluctuante calidad de las piezas en sí, sino el marketing.

Me explico. Reinas del abismo se ha promocionado como una antología de cuentos «de lo extraño». Esto me hizo salivar. No en balde, la narrativa breve de Algernon Blackwood, Walter de la Mare o Robert Aickman, auténticos cultivadores «de lo extraño», me encanta. Pero lamentablemente, lo más «extraño» que encontraréis por aquí es "El séptimo caballo", y lo es dentro de parámetros puramente surrealistas. Personalmente, no entiendo el porqué. Será que no hay escritoras que aborden «lo extraño» (Shirley Jackson o Daphne du Maurier, por ejemplo).

Asimismo, el subtítulo de Reinas del abismo es el siguiente: Cuentos fantasmales de las maestras de lo inquietante. Por lo tanto, uno espera que el volumen abunde en fantasmas y agrupe obras inquietantes. Pero, salvo excepciones, no es el caso. Es verdad que no mantenerse fiel a un subgénero específico lo dota de una cierta variedad, pero, de nuevo, esta decisión traiciona lo que se nos había prometido.  

Para concluir remarcaré que, independientemente de las cualidades que pueda tener Reinas del abismo (la edición, el rescate de textos olvidados o algunos relatos genuinamente buenos), a esta antología la han saboteado las expectativas creadas por su propia campaña de publicidad. Una lástima.

martes, 3 de noviembre de 2020

Daphne du Maurier: Monte Verità

Idioma original: Inglés
Título original: Monte Verità
Traductor: Miguel Cisneros Perales
Año de publicación: 1952
Valoración: Recomendable

Monte Verità es una "novelette" hermosa, inquietante y sugerente de Daphne du Maurier que recuerda sobremanera a gran parte de la producción de su autora. Ah, y está basada en hechos reales, aunque de forma muy vaga. 

Nos es narrada por un británico innominado. La esposa de su amigo Victor se esfuma un día en el Monte Verità, situado en algún país europeo. Los lugareños afirman que se ha unido a una secta que ya ha recabado a muchas de las mujeres del pueblo.

Esta ficción presenta múltiples lecturas, pues du Maurier la dota de una satisfactoria ambigüedad. Reflexiona en torno a la amistad viril, el amor, la obsesión y los estilos de vida alternativos. Superpone eficazmente el materialismo y la espiritualidad, la modernidad y los tiempos arcanos, la civilización y la naturaleza, lo masculino y lo femenino. Está relatada con una prosa que, aunque no deslumbra, cumple sobradamente en los pasajes más complejos.

Le reprocharía, eso sí, un detallito argumental: no me convence en absoluto que la desaparecida se comunique con los protagonistas. Ninguna de sus compañeras lo ha hecho con sus seres queridos antes, así que el suceso no sólo se antoja conveniente, sino que erosiona la aureola de misterio que empaña al asunto. 


También de Daphne du Maurier en ULAD: Mi prima RachelBésame otra vez, forastero

domingo, 19 de enero de 2020

Daphne du Maurier: Bésame otra vez, forastero

Idioma original de los relatos: Inglés
Título original de los relatos: Kiss Me Again, Stranger / The Little Photographer / The Apple Tree
Traductor: Juan G. de Luaces  
Año de publicación de este volumen: 2005
Valoración: Está bien

Bésame otra vez, forastero recopila tres relatos de Daphne du Maurier publicados originalmente en 1952 junto a "Los pájaros", la ficción más conocida de la autora. Tres relatos que, pese a lo sencillos que son, no están mal. A fin de cuentas, entregan al lector lo que prometen: suspense, crimen, fantasías paranoicas y una pizca de erotismo.

El primero da título a la antología. Trata sobre una aposentadora de cine potencialmente fatal. A continuación tenemos "El joven fotógrafo", para mí la historia menos interesante de todas, ya que es muy cliché tanto en forma como en fondo. En ella, du Maurier narra la relación adúltera que una bella marquesa mantiene con el fotógrafo del pueblo en el que está veraneando. Asesinato mediante, por supuesto. Como veis, este cuento podría haberlo escrito Patricia Highsmith. Finalmente nos encontramos con "El manzano", mi texto favorito. De tintes fantásticos, cuenta cómo un viudo empieza a vincular un lúgubre árbol del jardín con su fallecida esposa. Yo habría enfatizado de un modo distinto el paralelismo entre el manzano y la difunta, al menos en un determinado pasaje, pero en general la conexión está bastante lograda. 

Así pues, estos son relatos con premisas potentes (aunque humildes) y un desarrollo digno. La prosa de du Maurier, intuyo que debido a la traducción, no deslumbra, pero tampoco deja que desear. Y la manera que la autora tiene de planear por encima de los personajes es cuanto menos curiosa. En su lugar, escritores como la ya mencionada Higsmith hubieran escapado de la fría neutralidad para en cierto modo demonizar a las mujeres letales que aparecen en estas páginas. En cambio, du Maurier deja a un lado los juicios de valor y se limita a relatar los actos que éstas llevan a cabo con frío desapego. Algo estremecedor, si te paras a pensarlo.


También de Daphne du Maurier en ULAD: Mi prima Rachel, Monte Verità

viernes, 17 de agosto de 2018

Colaboración. Daphne du Maurier: Mi prima Rachel

Idioma original: inglés
Título original: My Cousin Rachel
Traducción: Concha Cardeñoso
Año de publicación: 2017
Valoración: Muy recomendable

Un joven misógino y misántropo, perteneciente a la aristocracia rural de un Cornualles con airesvictorianos, recibe en su mansión a la viuda de su tío, bajo la sospecha de que la dama, prima lejana de la familia aunque de madre italiana —esa peligrosa sangre latina…— está detrás de la extraña muerte del tío en Florencia. Sin embargo, las sospechas se disipan a medida que el joven, trasunto físico y emocional del tío, se enamora fatalmente de la viuda Rachel. Con estos mimbres, no es de extrañar que los argumentos de Daphne du Maurier (Londres, 1907 – Fowey  [Cornwall], 1989), fascinaran a Alfred Hitchcock, quien llevó al cine sus novelas Rebecay La posada de Jamaica, y basó su celebérrimo film Los pájaros en un relato de la autora.

Mi prima Rachel (publicada en 1951) también ha sido llevada al cine recientemente por Roger Michell (2017), con la actriz Rachel Weisz en el papel de su homónima en la ficción. Ataviada de negro por el luto, en perturbadora combinación con sus oscuros ojos, la señora Ashley es descrita por el narrador, el joven heredero Philip Ashley. Mediante este recurso de perspectiva, Maurier nos escamotea el mundo interior de una dama que se perfila plagado de claroscuros y matices. Rachel simboliza ese “eterno femenino” inescrutable y peligroso —la femme fatale que tan bien documentó Erika Bornay—, elaborado durante siglos por hombres temerosos ante el poder de la mujer. Así pues, esta es la historia de un tío y un sobrino vencidos por su incapacidad para aceptar la personalidad libre y mudable de la prima Rachel. No en balde, la lucha de los sexos y sus dificultades de comunicación reposan en elfondo de esta sugerente historia.

La exposición de los hechos en primera persona se plantea como una analepsis, un flashback a modo de confesión para descargar la conciencia de Philip, torturado desde las primeras líneas por la imposibilidad de saber si su prima era o no era culpable…En los primeros compases, el narrador relata un episodio que vivió siendo un niño huérfano acogido por su rico y solitario tío Ambrose: la visión del cadáver de un campesino ahorcado por matar a su esposa en un arrebato de ira y celos. Esta siniestra estampa da pie a una trama perfectamente urdida para mantener en vilo al lector, quien tan pronto confía en eljoven y se convence de la pérfida maldad de la viuda italiana —cuyo enigmático perfil se compara con el de una moneda de la antigüedad romana, en paralelismo con su interés por la herencia del difunto—, como se pone del lado de la pobre dama, agobiada por un muchacho ególatra, mimado e intolerante. 

La autora traza con elegancia y fineza la psicología de los personajes, una de las grandes bazas de la obra. Esto se percibe en el retrato del protagonista —desdoblado entre Ambrose y Philip, pues son la misma clase de hombre—: frío y desdeñoso frentea las pasiones humanasal comienzo y, más tarde, presa de unos celos enfermizos hasta el paroxismo mental y físico. En contraste se halla Rachel: una mujer madura dotada de grandes habilidades sociales y refinada inteligencia. La pluma de Daphne du Maurier, además, destaca por su facilidad para crear ambientes cargados de detallismo simbólico —ese caballo sudado y exhausto que maneja Philip; esos árboles exóticos que Rachel planta en las inmediaciones de la finca y cuyo fruto mata a los animales que lo devoran—.

La novela no puede soltarse —lo que, según para quien, es un mérito o un demérito (me encuentro entre los que opinan lo primero)—, aunque apetecería que avanzara más rápido en sus páginas centrales, cuando el tira y afloja se estanca. El corazón del relato, con la descripción del día a día en la mansión de Cornualles, busca un efecto ralentizador para llegar, increscendo, hasta el desenlace. Esto empuja a leer con prisa determinados fragmentos que resultan más lentos o reiterativos. En cualquier caso, el manejo de la intriga no exenta de tintes góticos —con guiños al Poe de la perversión y las casas unidas a sus inquilinos—, la misteriosa figura femenina que es Rachel para su primo —aunque un lector atento observe que es solo una mujer atractiva con mala suerte— y ese final abierto —¿quién es culpable aquí?, ¿quién, inocente?— convierten esta novela en una lectura ideal de verano.

También de Daphne du Maurier en ULAD: Bésame otra vez, forastero, Monte Verità




Firmado: Purificació Mascarell