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domingo, 4 de agosto de 2024

Fríða ísberg: La marca


Idioma original:
islandés

Título original: Merking

Año de publicación: 2021

Traduccción: Enrique Bernárdez

Valoración: recomendable 


La marca viene precedida por la clásica campaña promocional que identifica, indistintamente a novela y autora, como "revelación" o "best seller" en un mercado bastante reducido como el de su país de origen, Islandia. Incluso así, el libro tarda más de dos años en presentarse aquí, y eso es mucho para los tiempos que corren. Tanto como para pensar cuántas cosas importantes han sucedido y suceden desde 2021 hasta hoy que pudieran condicionar el encuadre en que percibimos esta novela. Me salen por lo menos tres: las campañas masivas de vacunación del Covid, la guerra de Ucrania, la irrupción de ChatGPT. No es que todo tenga que ver aquí, pero La marca es una novela distópica y cierto sesgo publicitario seguro que acaba estableciendo las sacrosantas comparaciones (Clarke, Orwell, Huxley) y considero, leída la novela, que habría que tener cuidado. 

Para empezar, porque la inspiración de Ísberg en estos clásicos, consciente o no, es más que evidente. Ni que sea en esa nomenclatura usada para mencionar vídeos, estupefacientes. Aunque sea para poner en contexto la temática y la sempiterna necesidad de aclarar al lector que estamos en otra sociedad pero que ésta no es tan lejana como pudiéramos pensar. Y otro signo de los tiempos se manifiesta; las divisiones entre antagonistas, viejo fetiche de la humanidad y excusa inmejorable para liarnos a discutir o a enviarnos tropas. La necesidad absurda de generar escenarios donde solo se dispone de dos opciones, norte/sur, este/oeste, izquierda/derecha. Aquí el pretexto es un referéndum para determinar si una prueba psicológica es obligatoria para distinguir a la población que la ha superado o no. La prueba determina el grado de empatía de los individuos por lo que todo puede discutirse, empezando por si es esa cualidad, la empatía, el auténtico test del ácido que puede medir de forma incuestionable la capacidad social del individuo, su grado como ser conviviente. 

La premisa es usada como punto de partida para observar la vida de varios individuos, no sólo basándonos en lo que opinan sobre la situación en sí o el sentido de su voto, sino, imagino y a partir de aquí todo es conjetura sobre si la autora ha planificado a sus personajes para generar un discurso ético de mayor calado, para que veamos situaciones en las cuáles ese factor de verificación puede ser sometido a dudas razonables. El trasfondo obvio es el avecinamiento de un entorno totalitario en el que los individuos, los comercios, los establecimientos son marcados, hayan aprobado el test o no, y la marginalidad a que los no marcados serán progresivamente empujados. Un dilema antiguo y demasiado poco original que admite toda clase de polémicas, desde el excesivo papel del estado en la vida de las personas hasta el engranaje aplastante (qué decir hoy) del pensamiento único como argamasa unificadora de la sociedad. Y esa es mi mayor duda respecto al libro, que sea usado como pretexto para establecer polémicas obvias y que sus personajes, en su mayoría planos y previsibles, usados como estandartes a la hora de juzgar sus comportamientos o incluso alinearse con ellos. Aunque, para mí, le falta algo de visceralidad al libro, algo que lo eleve en lo literario y lo aleje de ser un buen guion para un eventual capítulo de Black Mirror.


jueves, 30 de abril de 2020

Colaboración: Tierra de amor y ruinas de Oddný Eir

Idioma original: Islandés
Título original: Jarðnæði
Traducción: Fabio Teixidó
Año de publicación: 2019
Valoración: recomendable (o no)



Es una novela muy rica en temática, aunque debo advertir antes al lector de que es como pasar una tarde escuchando las batallitas del familiar más lejano que conozca. Que esto no confunda; me ha gustado, aunque sus páginas merecen ser leídas poco a poco y dejando reposar en la mente cada capítulo antes de pasar al siguiente. 

La autora, en boca de la protagonista, se nos presenta como una escritora que trata de comenzar una nueva vida investigando su identidad a través de su tierra natal y de sus raíces familiares; una conexión muy acertada. La obra fluctúa entre el diario y la novela de viajes, incluyendo algunos saltos temporales que no tienen tanto peso en el conjunto general de la obra. Quizá sean representaciones de la inspiración que necesita la propia escritora, ya que ejerce una importante labor de documentación al visitar lugares tan significativos como la tumba de los hermanos Dorothy y William Wordswoth, en Inglaterra; o las calles de París, una de las ciudades cumbre de la literatura moderna. Como menciones de autoridad no están mal, pero da la impresión de que se han metido a la fuerza, ya que no aportan mucho más al argumento en general.

La novela explora temas tan variados como inconexos entre sí: arqueología, filosofía, identidad familiar, economía o ecología, entre otros. En otras palabras, no se sabe muy bien a dónde quiere llevarnos la autora con todas esas cavilaciones. A veces, posiblemente por no conocer bien la cultura islandesa, la lectura se hace pesada, pero se pueden extraer pequeños momentos de lucidez, sobre todo relacionados con el amor por la naturaleza y la (re)conciliación de la tierra con la civilización. Estas reflexiones son uno de sus puntos fuertes; sin embargo, esta carga ecologista no es nada nuevo, ya que parece ser ya un lugar común en la literatura nórdica. Que sirva como ejemplo el nuevo género del que hizo gala Arto Paasilinna en El año de la liebre: el humor negro ecologista.

El otro tiene que ver con la intimidad que la autora crea con el lector desde lo más básico: el hogar. Aunque el trasfondo de lo que cuenta sea más profundo, la protagonista describe distintas escenas que son muy fáciles de imaginar. No requieren una búsqueda exhaustiva de vocabulario ni abordan sentimientos o puestas en escena imposibles. Representan momentos mayoritariamente cotidianos, por lo que no es difícil verse representado. Si fuera una película, sería tremendamente lenta, pero al ser un libro esa lentitud se percibe como un momento de desconexión y de pausa para disfrutar en soledad. Da tiempo a ver todo lo que sucede. 

En cuanto a los elementos literarios, la autora hace uso de su maestría al utilizar recursos como la personificación, la sinestesia y las alusiones a estímulos sensoriales en general. De hecho, se podría describir Islandia con este libro tan solo a través de estas referencias: paisajes que tienen vida propia, el fuerte olor a pescado, el sonido de los animales, etc. Precisamente los animales juegan un papel fundamental en la representación de las personas. La protagonista se refiere a sus seres más queridos mediante una “animalificación” que convierte a su amante en mochuelo, y, a su hermano, en búho. 

En definitiva, no es una novela para leer con prisa. La autora nos manda un poderoso mensaje sobre la importancia de reconciliarnos con nuestras raíces, en todos sus sentidos: la naturaleza, la patria, la familia, el hogar. Todos esos elementos que terminan conformando la identidad de cada persona. No la recomendaría a alguien que busque un libro para entretenerse. Tierra de amor y ruinas es un libro para sostener en una mano mientras en la otra se sujeta un mapa de Islandia. Puede que, cuando lo relea dentro de unos años, descubra nuevas referencias que ahora son invisibles.

Firmado: Lucía Blázquez

domingo, 2 de abril de 2017

Colaboración. Entre cielo y tierra de Jón Kalman Stefánsson

Idioma original: islandés
Titulo original: Himnaríki og helvíti.
Traducción: Enrique Bernárdez Sanchis.
Año de publicación: 2011.
Valoración: muy recomendable

Jón Kalman Stefánson nació en Reikiavik, Islandia. Comenzó a estudiar literatura, pero no pudo terminar los estudios, ya que un examen reprobado no le permitió continuar. Ha escrito siete novelas hasta la fecha, dos de las cuales han sido traducidas al español. Le fue otorgado el Premio de Literatura de Islandia en 2005, por la novela Luz de verano y entonces viene la noche.
Entre cielo y tierra es el primer volumen de la trilogía del muchacho, de la cual La tristeza de los ángeles es la segunda parte (también traducida a nuestro idioma). Es ambientada en Lugar, un pequeño poblado imaginario, ubicado entre fiordos invernales y embarcaciones pesqueras que son casi el único sustento de sus habitantes.
Oí hablar del libro en un podcast español, donde lo recomendaron con adjetivos grandilocuentes. Lo leí, y se quedaron cortos, porque este libro es monumental. Monumental, no por su extensión (que se lee en una sentada. Yo lo he leído en cuatro sentadas porque quería degustarlo) sino porque es un monumento a la buena escritura. Una obra de arte, porque la buena escritura es puro arte.
Este libro trata sobre la vida; pero también sobre la muerte. Trata sobre mil vidas y mil muertes. Trata sobre el bacalao, que lleva ciento veinte millones de años nadando en el fondo del mar, esperando a que el hombre, quizás el más fugaz de los habitantes de la tierra, lo hipnotice con una carnada y se lo coma, o quizás esperando no ser pescado.
Trata sobre cómo era vivir y morir, en un gélido y remoto pueblo hace un siglo, cuando las familias quedaban huérfanas porque los pescadores morían por cientos debido a las difíciles condiciones climáticas. Literalmente se congelaban en pleno mar abierto; con mayor razón si olvidaban sus abrigos.
Stefánsson utiliza metáforas que casi se pueden tocar; como los copos de nieve, que los compara con alas de ángeles. Una prosa impecable que nos sumerge en la fragilidad de la vida y la inminencia de la muerte que nos enfría hasta los ojos, que ya no ven más, y tiene alguien que leernos hasta el día de la segunda muerte.
Entre cielo y tierra es poesía hecha novela, o novela hecha poesía. Un aliento a vivir; aunque nos vilipendien, aunque se muera lo que más queremos. Porque las ganas de vivir siempre son mayores que las de morir.

Autor: Sebastián Morales

viernes, 12 de febrero de 2010

Arnaldur Indridason: La mujer de verde

Idioma original: islandés
Título original: Grafarpögn
Año de publicación: 2009
Valoración: Recomendable

Como ya comenté en la reseña dedicada a Jens Lapidus y su Dinero fácil, asistimos a un auge de la novela negra escandinava. Y ya que hemos leído a autores oriundos de Suecia (el propio Lapidus, los dos Larsson, Mankell...) y Noruega (Holt, Nesbo, Fossum...), le tocaba el turno a Islandia (algún día retomaremos el género y nos centraremos en Finlandia. Poco a poco) y su autor más reconocido en este momento: Arnaldur Indridason.

Se han traducido al español cuatro de sus novelas: Operación Napoleón, Las marismas, La voz y La mujer de verde. Esta obra, que fue galardonada con el Gold Dagger Award y el Glasnyckeln (el premio anglosajón más importante de novela negra y el premio a la mejor novela negra nórdica, respectivamente), arranca con el hallazgo de huesos humanos en el solar de un edificio en construcción. El encargado de descubrir cómo llegaron allí esos huesos y a quién pertenecen es el inspector de policía Erlendur Sveinsson, que intentará compaginar una investigación que bucea en hechos acaecidos 70 años atrás y una vida personal desastrosa, marcada por una ex-mujer que lo odia, un hijo que no le hace caso, una hija drogadicta y embarazada que le trata casi tan mal como la que fue su esposa y una pesada carga que arrastra consigo desde la infancia.

Llegados a este punto en el que el argumento parece "uno más" dentro del género negro, La mujer de verde me parece un libro recomendable porque está muy bien escrito. A pesar de las múltiples referencias a la historia islandesa, el autor cuenta lo justo, no se pierde en teorías o descripciones innecesarias que llenen páginas y más páginas. Además, enlaza a la perfección la historia pasada con la presente, cambiando el ritmo (más lento cuando habla del pasado, más rápido cuando se centra en la actualidad) para ofrecernos una dramática historia que refleja uno de los mayores problemas de nuestra sociedad y que, desgraciadamente, aun está muy lejos de solucionarse.

Pero no os cuento más. Os dejo con La mujer de verde. Si os gusta la novela negra, estoy segura de que no os decepcionará.