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jueves, 19 de agosto de 2021

Abdelaziz Báraka Sakin: El Mesías de Darfur

Idioma original: Árabe 

Título original: مسيح دارفور
Traducción: Salvador Martín Peña
Año de publicación: 2012
Valoración: Recomendable

La guerra de Darfur, conflicto enquistado y olvidado por "Occidente", es el telón de fondo de esta novela del sudanés Abdelaziz Bákara Sakin en la que el horror, la brutalidad ciega y la violencia en su estado más "puro" conviven con un mensaje final de esperanza. Pero, aunque pueda parecer lo contrario, "El Mesías de Darfur" no es una novela más sobre "otro conflicto bélico", al menos en su forma de enfocarlo por parte del autor.

Porque lo que Báraka Sakin hace es optar por una narración en la que se combinan un estilo casi periodístico, cercano a veces al reportaje o a la crónica, con la oralidad propia de la tradición africana, en la que pasado y presente se utilizan a modo de puzzle con el que romper la linealidad y mostrar una realidad cambiante y compleja, en la que los personajes son seres alejados de la dicotomía "buenos y malos".

Lo anterior hace, en cierta forma, que la lectura no sea "fácil" para un lector profano en la materia. La Historia de Sudán juega un papel importante en la narración y el batiburrillo de tribus y etnias puede hacer al lector perder un poco el hilo. Pero esto no es ningún obstáculo para que la novela sea absolutamente disfrutable por varios motivos:

  • el ritmo, pese a lo ya comentado acerca de los aspectos más "históricos" del texto
  • el tratamiento de las escenas más crudas. Existen diferentes formas de tratar el horror y la elegida por el autor, aunando brutalidad y delicadeza, me parece acertada.
  • la construcción de personajes.
  • las diferentes lecturas que ofrece el texto, tanto en lo formal como en el mensaje que lanza
Para terminar, quisiera reivindicar estas literaturas periféricas, aparentemente tan alejadas de nuestros "estándares". Sé que cuesta atreverse (a mi el primero), pero el esfuerzo habrá merecido la pena si gracias a el descubrimos a autores como Ngugi Wa Thiong'o, Wole Soyinka o este Abdelaziz Báraka Sakin.  Seguiremos explorando.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Tayyeb Saleh: Época de migración al Norte


 Idioma original: Árabe
Título original: موسم الهجرة إلى الشمال
Año de publicación: 1969
Traducción: María Luisa Cavero
Valoración: Muy recomendable

Que bien. De nuevo una de esas novelas que empiezas por curiosidad, sin ninguna expectativa, y que a la treintena de páginas ya te dices aquí va a haber tela, en la sesentena estás disfrutando como un poseso y en la centena empiezas a pensar en ir frenando el ritmo de lectura por que temes que se acabe y no quieres y al mismo tiempo necesitas seguir leyendo por que la narración te tiene absolutamente capturado, fascinado. Y he escrito “de nuevo” aunque realmente esta dichosa sensación tampoco es tan frecuente. ¡Pero que grande cuando aparece! Así que, como decía mi abuela, es de bien nacido ser agradecido, mi gratitud al Club de lecturas Africanistas de la Biblioteca pública de son Gotleu, en Palma. ¡Mil gracias por la sugerencia y por vuestra labor!

Publicada inicialmente en el diario Hiwar de Beirut, Época de migración al Norte  está narrada por la voz de un joven que tras siete años de estancia en una universidad inglesa regresa a Wad Hamid, su pueblo a orillas del Nilo en el norte de Sudán. Regresa a sus raíces, a su mundo campesino y tradicional, pero efectivamente en su cabeza la perspectiva ha cambiado. Lo cual no le supone conflicto ninguno; los juicios de valor, la tesis que subyace no es una dicotomía ni un choque sino más bien el fluir, veraz y poético, de una comunidad aferrada a la supervivencia en un territorio duro y arduo, siempre pendiente de las aguas que trae el Nilo, de sus crecidas devastadoras y fértiles, donde lo normal se convierte en extraordinario y donde lo nunca visto acaba formando parte de la vida cotidiana.

Por supuesto que las preguntas, los detalles, los por qué y los cómo que el narrador va sembrando por estas páginas están impregnados de su nueva perspectiva, condicionan la mirada recién adquirida: “Para el mundo industrializado europeo, nosotros somos unos pobres campesinos, pero, al abrazar a mi abuelo, me siento rico, como si fuera un latido del corazón del Universo. No es un roble, alto y frondoso, que crece en una tierra fértil y lluviosa, sino como los cactus del desierto del Sudán, de gruesa corteza y agudas espinas, que vencen a la muerte porque piden muy poco a la vida”. En esos años de ausencia se ha instalado en el pueblo un extraño, Mustafa Said, de quien apenas se sabe que es de Jartum, la capital. Esa falta de referencias acerca de Mustafa Said dispara el interés del narrador, y ahí empieza a desvelarse la vida de este personaje, su brillante inteligencia y sus miserias emocionales, su poderosa capacidad de seducción e, inevitablemente, de destrucción: “Su curiosidad se transformó en alegría y la alegría en simpatía y, cuando yo removiera las aguas tranquilas del algo de sus entrañas, la simpatía se transformaría en deseo, un deseo cuyas tensas cuerdas yo tañería a mi placer”.

Y así, con un ritmo ágil y constante, con un estilo luminoso y directo, van fluyendo acontecimientos y razones y el mundo, ese mundo, que parecía en una infancia permanente, enloquece y se precipita fuera de la calma, de la tradición y de la previsible cadencia de las estaciones y los años. Y medio siglo después, llega este lector desavisado y cae de bruces en ese mundo lejano y desconocido pero universal y reconocible. Y, desde luego, se despierta el apetito por devorar más historias de Tayyeb Saleh, nacido en Karmakol, en el norte de Sudán, en 1929 y fallecido ochenta años después en Londres 2009, y uno piensa –sí, que bien- quedan todavía tantas lecturas maravillosas por descubrir…