miércoles, 2 de septiembre de 2026
Shintaro Kago: Novia ante la estación y otras historias
domingo, 2 de agosto de 2026
Philip Kerr: Trilogía berlinesa
Título original: Berlin Noir
Años de publicación: Violetas de marzo, 1989; Pálido criminal, 1990; Réquiem alemán, 1991
Traducción: Isabel Merino
Valoración: muy recomendable
Hace ya unos cuántos años (cómo pasa el tiempo...) reseñé en este blog incomparable Praga mortal, una novela de la serie del detective alemán Bernie Gunther, escrita por el malogrado autor escocés Philip Kerr. No obstante, me quedó clavada la espinita de no haber empezado por reseñar la primera de la serie, y ni siquera alguna de las primeras, de la trilogía conocida como Berlín noir o Trilogía berlinesa pero hete aquí que llegó a mis manos, de forma un tanto azarosa, un volumen que reúne estas tres primeras novelas de Gunther, escritas en las últimas décadas del siglo pasado y me pareció una buena oportunidad para su relectura y reseña. Hay que explicar, de todos modos, que unos años después, en 2006, Kerr retomó la serie hasta completar el número de catorce novelas, ambientadas tanto en la época de dominio nazi como en la pre- y post-, es decir, entre los años 20 y finales de los 50 del siglo XX. No necesariamente en orden cronológico y tampoco se desarrollan todas en Berlín, sino que el bueno de Bernie -es un decir- se mueve también por otras ciudades del ámbito germánico, como Múnich, Viena o, ya lo he mencionado, Praga, como en territorios más lejanos: Grecia, Cuba o Argentina.
En ese ambiente turbio, por no decir otra cosa, que caracteriza a la época del nazismo (ya sé que muchos lo echan de menos, hoy en día), se desenvuelve, pues, el duro Bernie Gunther, ex-policía berlinés que une al cinismo y desencanto típicos (y tópicos) de los detectives privados del hardboiled americano, el sarcasmo y la rapidez mental que se dicen propios de los nativos de la capital alemana. Claro que ya se sabe que ese cinismo sarcástico suele ser una coraza defensiva para proteger un corazoncito de lo más sentimental (otro tópico) y lo mismo ocurre en el caso de Gunther; puede que se trate de un tipo duro y que trabaje en ocasiones para los jerarcas nazis -lo que no significa que le gusten... más bien, todo lo contrario-, pero en el fondo no deja de ser un buen tío que, en ocasiones, se arriesga por hacer lo correcto o, al menos, no convertirse en un canalla... no del todo.
Estas novelas, si bien se trata, ante todo, de narraciones propias del género negro, también resultan interesantes, sin duda, por su ambientación y cuidado detallismo histórico. Así, el título de la primera de las que componen esta trilogía, Violetas de marzo, hace referencia a los alemanes que se apuntaron al NSDP tras el triunfo de este partido, llamados así por los nazis "pata negra" (quiero decir, "para aria") que habían estado junto a Hitler desde el primer momento. La acción tiene lugar en 1936, cuando el régimen aún está afianzándose en el poder, aunque ya está más que claro el rumbo criminal que va a tomar, pero trata de darle al mundo una imagen "presentable" por medio de los JJ.OO. de ese año. En ese ambiente aún algo ambiguo, Bernie Gunther, especializado en la búsqueda de personas, es contratado por el industrial del acero Hermann Six para investigar la desaparición y posible asesinato de su hija y su yerno, así como para localizar un collar de diamantes robado. En su pesquisa Günther se verá mezclado con ciertos asuntos de la oligarquía nazi y deberá moverse tanto entre esas espinosas compañías como en el ambiente del crimen organizado berlinés o el campo de concentración de Dachau. Como ocurre con otras novelas de la serie (al menos las que yo he leído), encontramos descripciones pormenorizadas tanto de escenas de carácter sexual como de momentos de violencia extrema, aunque, en buena medida, lo que prevalece en la narración, como digo, es la cuidada recreación de aquella época y lugar, tan determinantes en la Historia contemporánea de Europa y del mundo.
En la segunda novela, Pálido criminal, ambientada dos años más tarde, Bernie Günther es requerido por el ínclito Reinhard Heydrich, jefe del SD -que ya aparece en la primera y, sobre todo, será un personaje central en Praga mortal- para descubrir a un asesino en serie que está matando mujeres en Berlín, puesto que Gunther ya resolvió un caso similar en sus tiempos de policía. Para ello, deberá reintegrarse en la Kripo o Policía criminal y trabajar con su antiguo compañero y ahora bien situado en el escalafón nazi, Arthur Nebe (éste también es un personaje real). La idea, en principio y aunque parezca contradictoria, es tratar de evitar las represalias, inoportunas en ese momento, contra los judíos, a quienes se echa la culpa de los crímenes, pero la cosa se enredará cuando Gunther comience a encontrar la implicación de dirigentes de las SS, sección Cuarto Milenio... quiero decir los más aficionados al esoterismo -para lo que deberá incluso visitar el célebre castillo de Wewelsburg, donde se juntaban para sus francachelas ocultistas-; dicho de otra forma, se verá metido en medio de una lucha por el poder dentro de la elite del III Reich.
La tercera de las novelas, Réquiem alemán, quizá la menos compacta narrativamente, a priori, de las tres, se sitúa en 1947, en plena y dura posguerra, primero en el Berlín ocupado por las cuatro potencias vencedoras, Un Bernie infelizmente casado se ve obligado a buscarse la vida tras pasar una temporada en un campo de prisioneros soviético, hasta que recibe el encargo, precisamente de un coronel soviético de MVD (anterior NKVD), de ayudar a exonerar a Emil Becker, antiguo compañero suyo en la policía, estraperlista y acusado de haber matado a un oficial estadounidense en Viena. Bernie se desplaza hasta la bella capital austríaca (sí, lo sé, la trama recuerda a cierta famosa película y subsiguiente novela, a la que, de hecho, hay una referencia en esta otra) para verse envuelto en una trama de espionaje, dentro de los primeros capítulos de la Guerra Fría y la caza de criminales de guerra como el jefe de la Gestapo Heinrich Müller. Es una novela, como he querido decir antes, menos absorbente que las otras dos, o quizás sería mejor decir menos atrayente, por más compleja o más inasible, dada la naturaleza de su argumento.
Como sea, en conjunto estas novelas, así como las que escribió Kerr posteriormente, son una muestra excelente del noir contemporáneo más duro, que lo mismo pueden agradar a los y las lectoras de este género como del histórico. Además, se puede decir que han creado casi un subgénero o al menos escuela: el de las narraciones policíaco-detectivescas durante la II Guerra Mundial en las que el investigador pertenece al bando perdedor (perdedor... de momento, porque cualquier día nos reescriben la Historia desde el poder "nostálgico" que parece en alza en este siglo XXI), como es el caso de las escritas por la italiana Ben Pastor o el español Ignacio del Valle (y seguro que existen más ejemplos). Las de Kerr, en todo caso, están escritas con un rigor y buen oficio ejemplares, sin detenerse en florituras pero sin hacer tampoco concesiones facilonas al lector que busque un best-seller sin más complicación. Cierto que las escenas de sexo le salían quizás un poco perretevertianas, pero, además de que tienen un aire algo socarrón, a Kerr -o a Gunther, ya que todas las novelas están contadas en primera persona- se lo perdonamos... Por lo demás, es imposible no tomarle afecto a este detective paradigmático que debe navegar siempre, entre las aguas más procelosas que imaginarse pueda. Quien las lea no dejará de disfrutar de sus a/desventuras y de la prosa de un escritor que merece no ser olvidado.
Nota final: Por su "tochez", este libro podría haber entrado perfectamente en la última Tochoweek, pero al tratarse de un volumen compuesto por tres novelas independientes, por más que compartan el mismo protagonista, me pareció que incluirlo podría haber sido hacer un poco de "trampa". Quien quiera, que tome esta reseña de hoy como una especie de coda al al Tochoweek VI, pues... (o no, claro; eso, al gusto de cada cual).
miércoles, 22 de julio de 2026
Sophie Demange: Las carniceras
Título original: Les bouchères
Año de publicación: 2025
Traducción: Susana Prieto Mori
Valoración: se deja leer
Dos apuntes o avisos antes de comenzar la reseña en sí, para dejar las cosas claras:
1°- Voy a tratar de evitar todo espoiler sobre la trama de esta novela, pero me temo que va a ser difícil que algún lector o lectora avispado/a no adivine por donde va. No pasa nada, se puede leer el libro aún intuyendo o incluso sabiendo esta información, aunque, claro está , no es lo más idóneo. (*).
2°- ¿Me he decidido a leer esta novela atraído por su molona cubierta? Pues sí, no lo niego; ya sabéis de mi superficialidad al respecto. Aunque como dijo, no sé si Gide: "Lo más profundo de los hombres es su superficie"... Pues a veces con los libros pasa igual.
Dicho lo cual, vamos al lío... Las carniceras trata, cómo no, de unas carniceras; en concreto, Anne, que decide hacerse cargo del negocio familiar en la normanda ciudad de Ruán y para ello recluta, primero, a su compañera de formación Stacey y luego, como ayudadante, a la guineana Michèle, conformando todas ellas un trío de profesionales del despiece cárnico especialmente seductor, dentro de una profesión en general detentada por hombres (al menos en Francia, al parecer). Además, redecoran y actualizan la carnicería heredada del padre de Ann para convertirla en un local encantador, por no decir cuqui e incluso trendy, hipster o como se denomine ahora el pijerío Bobo (Bourgeois-bohème, no hablo de ningún ex-presidente del Gobierno español). La iniciativa parece ir sobre ruedas... excepto que ambas tres han sido o son víctimas de algún tipo de abuso, violencia o discriminación por parte de los hombres y esa circunstancia acaba revertiendo a sus vidas. Claro que dichos hombres no cuentan con sus destrezas en el manejo de la cuchillería utilizada en su oficio y hasta ahí puedo leer...digo, contar.
¿Qué me ha parecido Las carniceras? Pues permitidme desarrollar mis puntos de vista usando el que podríamos denominas "Método Patentado Oriol de Elaboración de Reseñas". Es deir, por una parte, veamos los aspectos positivos o que me han gustado de esta novela:
- la inevitable simpatía que , desde un principio, suscitan las protagonistas. Simpatía que se siente hacia ellaas a pesar de que ciertos comportamientos que llevan a cabo no son los más correctos desde diferentes puntos de vista... desde el puramente legal al ético, pasando por la seguridad alimentaria.
- Una recreación de la vida diaria de un barrio tradicional francés tirando a gentrificado bastante amena y hasta divertida (por continuar con las referencias francófilas, aunque sean cinematográficas, recuerda a algunos pasajes de las películas de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, Amélie e incluso Delicatessen).
- Ciertos pasajes del libro, sobre todo cuando se trata de descripciones de paisajes o de las actividades propias del oficio de las protagonistas, que destacan literariamente sobre un estilo general más tendente a la eficacia narrativa que a la floritura y no digamos ya, la brillantez.
- Que el estilo, precisamente, tienda más hacia la eficacia que a buscar una mayor calidad literaria -pese a que, ya digo que de vez en cuando esa posibilidad se vislumbra y resulta una verdadera pena que su autora no ahonde en ese sentido (cierto es que ésta es su primera novela, así que démosle algo más de tiempo para desarrollarse como escritora).
- Las oportunas elipsis que hace de determinados episodios de violencia. Es decir, ciertos episodios, según quienes sean la víctima y el agresor y la naturaleza de esa agresión nos las cuenta con más detenimientos que otros momentos, más sangrientos, por los que pasa con discrección y hasta asepsia.
- En general, el maniqueísmo que denota toda la obra y que la convierte, en cierto modo, en una "novela de tesis". Entiénd aseme: nadie (y yo tampoco, claro) siente simpatía por los acosadores sexuales, los violadores y los agresores de ningún tipo. Y el trasfondo general de la novela me parecede perlas: unas mujeres que se empoderan a través del ejercicio de un oficio tradicionalmente masculino y se enfrentan a los hombres que las causan algún mal -aunque not all men, como se encarga la propia novela de dejarnos clarinete- ; pero claro, eso es una cosa y otra es converetir a las protagonistas en adalides del empoderamiento femenino, sin tener en cuenta según qué comportamientos... Tampoco consideramos a Ed Gein o Jeffrey Dahmer (o Hannibal Lecter, por no salirnos del terreno de la ficción) como modelos de una actitud adecuada para sobreponerse a los problemas de salud mental... y, de nuevo, hasta aquí puedo contar.
(*) No sé hasta qué punto he superado este escollo o en la reseña se deja entrever, quizá demasiado, por dónde van los tiros en esta novela (metafóricos, se entiende, que aquí tiros no hay... Sólo faltaba eso). Mis disculpas si es así.
viernes, 3 de julio de 2026
Tochoweek VI #5 Joe Abercrombie: Los diablos
Título original: The Devils
Año de publicación: 2025
Traducción: Manu Viciano
Valoración: sin duda, recomendable
Para quien no lo sepa y quizá le interese, el británico Joe Abercrombie es considerado el actual "rey del grimdark", que no es una desviación del black metal escandinavo (bueno, igual un poco sí), ni una práctica sexual extrema y esotérica (bueno, un poco también), sino el género de "Espada y Brujería" de toda la vida, pero en el que sus personajes se lanzan a rebozarse en las más bajas pasiones, tanto del alma como del cuerp (incluyendo aquellas funciones corporales cuya descripción o incluso mención suele evitarse en la ficción), el lenguaje poco apropiado para personas con cierta sensibilidad y, claro está, la violencia desatada y sin elipsis narrativas que valgan... Vamos, que se lo pasan pirata y más aún quién escribe tanto desafuero. En este caso, con un éxito considerable, además. A ver quién convence a Mr. Abercrombie de que deje de hacerlo...
El argumento de la novela, en todo caso, no resulta especialmente original en su planteamiento, aunque sí más en su desarrollo: en una suerte de Edad Media distópica -en la que, por ejemplo, los Santos Lugares han sido tomados por los elfos- es descubierta en las calles de la Ciudad Santa una pilluela que resulta ser la princesa Alexia, heredera del Trono Serpentino de Troya. Para que pueda desplazarse hasta allí y reclamarla, la papisa niña Benedicta la encomienda a la protección de la Capilla de la Santa Conveniencia, un heterogéneo grupo bajo el supuesto mando del bisoño hermano Díaz y que reúne a un guerrero inmortal, una aventurera impenitente, un nigromante jactancioso, un viejo barón vampiro, una elfa que puede hacerse. invisible y una vikinga licántropa. Por el camino, deberán enfrentarse a multitud de peligros, en forma sobre todo de mercenarios, engendros mutantes o poderosas hechiceras... En fin, lo normal.
Como se ve, el tropo es bastante habitual, aunque quizás más en el cine o el cómic que en la literatura: la reunión de un grupo de personajes de dudosa moralidad e incluso naturaleza, con el fin de llevar a término una misión más o menos honorable y de forma más o menos voluntaria (lo hemos visto desde en Los siete samuráis o Los siete magníficos a Los doce del patíbulo. Por no recordar La Liga de los Hombres Extraordinarios, El escuadrón suicida, etc.). La gracia consiste en juntar a personalidades diversas, que puedan chocar pero también forjar insólitas camaraderías, pese a sus diferencias y a la sevicia que se les supone a los miembros de la malhadada Capilla -y eso, por no hablar de romances no menos insólitos-; ése, sin duda, constituye uno de los puntos fuertes de la novela, las relaciones que se establecen entre los personajes y sus correspondientes dinámicas -básicamente, a base de bromas, pullas e indirectas-, aunque también, en algún momento, se pueden hacer un poco reiterativas y hasta innecesarias. El otro punto fuerte, además de la aventura en sí -bastante trepidante, por momentos- sería, como seguramente alguien haya adivinado ya, el sentido del humor, que recorre toda la narración de principio a fin y distingue sobremanera a esta novela de otras del subgénero grimdark.
martes, 16 de junio de 2026
Fight Combo: Douglas vs. Ressler
Título original: Mindhunter. Inside the FBI elite serial crimen unit
Año de publicación: 1995
Traducción: Ana Guelbenzu
Valoración: bastante recomendable
Se supone que, de la pareja de investigadores del FBI que, a finales de los 70, comenzaron a llevar a cabo entrevistas a los presos más violentos de EE.UU., sobre todo asesinos masivos y en serie, y que desarrollaron el trazado de perfiles de autores de crímenes, John Douglas -igual que Holden Ford- era el más egocéntrico y deseoso de atención de los dos. Por tanto, comencé la lectura del libro con cierta prevención... Y es cierto que se trata, en buena medida, de una autobiografía y, sobre todo, un recorrido por la carrera profesional del señor Douglas -con fotos al final del libro, por si fuera poco- ; los primeros capítulos, por ejemplo, se dedican, de una manera innecesariamente exhaustiva, a contarnos su infancia y juventud, su poco fructífero -al menos, en lo académico- paso por la universidad y su más aprovechado servicio en las Fuerzas Aéreas (en las que no vio un avión ni mucho menos un combate ni en pintura). Pero el caso es que, ya sea por la simpatía del autor o por el buen hacer del otro coautor, para cuando nos metemos en la harina criminal, Douglas ha conseguido caer bastante bien al lector (al menos en mi caso) y a partoir de ahí ya todo es remar a favor de corriente.
Su paso como agente de calle en Milwaukee tiene cierto interés (es curioso pensar, además, que pudo cruzarse alguna vez por la calle con un jovencito Jeffrey Dahmer), pero es cuando pasó a la célebre Unidad de Ciencias del Comportamiento de Quantico cuando el libro toma vuelo y asistimos, aunque de forma más directa, a lo que los espectadores de la serie ya conocemos de sobra: las entrevistas a Ed Kemper, Charlie Manson, Jeff Brudos, Richard Speck, Berkowitz y demás star system del "serialkillismo"... Puede resultar muy interesante, por cierto, para los fans de la serie, comprobar cómo determinadas escenas o giros de guión ya están presentes en el libro, aunque en ocasiones de una forma diferente o con otros protagonistas. Pero pronto Douglas -bueno, y Olshaker- se pasa al tema que realmente le interesa: cómo se pueden utilizar todo el estudio que hicieron del comportamiento de estos criminales y el desarrollo del análisis de perfiles para la identificación y captura de otros asesinos, a ser posible antes de que hagan más daño. Los autores nos muestran un montón de ejemplos, empezando por un terrible suceso que también aparece en la serie: el asesinato de decenas de niños negros en Atlanta a comienzos de los años 80; pero también encontramos muchos otros casos, de una variada tipología, desde violadores y destripadores a envenenadores de fármacos, secuestradores, acosadores de políticos, etc. Toda una fiesta del crimen, vaya... Hay que decir, en honor de Douglas, que en el último capítulo reconoce que sus métodos no son infalibles y que, por desgracia, no siempre se consigue atrapar a los psychokillers más peligrosos. Como ejemplo, pone dos casos en los que trabajó, sin éxito: el del llamado asesino de Green River y el de BTK, en el Medio Oeste. aunque debo hacer ver, sin embargo, que cuando Douglas y Olshaker publicaron este libro, estos dos asesinos (de lo peorcito que ha habido en el panorama de los serial killers, si cabe hacer una clasificación) aún no habían sido atrapados, pero unos años más tarde, por suerte, sí que lo fueron. Es obligado señalar que, pese a la fama de estrellita que se le suele atribuir a Douglas (aparecía de vez en cuando en la tele y fue asesor de películas como El silencio de los corderos), da la impresión de ser un tipo con los pies en la tierra sobre el crimen, ni "buenista" -ha visto demasiado para confiar en la bondad humana-, ni tampoco partidario de la mano dura sin más. Más bien considera que muchos criminales no habrían llegado a serlo si hubieran crecido en un entorno familiar estable y feliz, si hubiera un sistema adecuado de servicios sociales para poder detectar los problemas y encauzarlos adecuadamente, y si muchos hombres (que son la inmensísima mayoría de los criminales de este tipo) no viviesen inmersos en un estado de frustración y en un complejo de inferioridad permanente, de tal forma que sus anhelos de control y poder están en la raíz de tantas violaciones y asesinatos.
Porque, incluso para un señoro heteropatriarcal, etc. como soy yo, el testimonio de este otro más que señoro (pues cuenta ya con más de 80 años) no deja de resultarle, al fin y al cabo, como una especie de parte de guerra contra las mujeres. Quitando, por ejemplo, el ya mencionado asesinato de niños de Atlanta y algún que otro caso en el que se dio muerte a varones, aunque como "daños colaterales", si se me permite tan desalmada expresión, la sensación que deja el libro es la de ser una crónica de un feminicidio más sistemático de lo que parece, llevado a cabo por los miembros más extremistas (el "brazo armado", por decirlo así) de una sociedad profundamente misógina. Niñas, mujeres adultas, ancianas, estudiantes, prostitutas... Da igual la tipología de las víctimas, ya sea según la edad o "factor de riesgo" (este concepto es un tanto escurridizo, pero es innegable que una trabajadora sexual tiene más posibilidades de ser atacada que, por ejemplo, una maestra de escuela); el mundo parece decidido a meter a sus mujeres en cintura y para hacerlo suelta de vez en cuando a sus "perros locos" (figuradamente, quiero decir, pues Douglas no piensa que la mayoría de estos asesinos estén locos, en un sentido legal del término).
Visto para sentencia (es un decir) Mindhunter, vamos ahora con otro libro escrito por la pareja profesional de Douglas, Robert Ressler, esta vez junto al escritor Tom Shachtman:
Idioma original: inglés
Título original: I Have Lived in the Monster-
Año de publicación: 1998
Traducción: María Faidella
Valoración: entre recomendable (para interesados) y está bien
Para ser riguroso, debería haber leído El que lucha con monstruos, libro de Robert K. Ressler (el Bill de la serie, para entendernos), en el que explica todo este proceso de investigaación, las entrevistas con asesinos, etc. Es decir, el equivalente al libro de Douglas... así que, por no repetir exactamente lo mismo y tener una visión complementaria del asunto, me decanté por este Dentro del monstruo, en el que Ressler -también junto a otro escritor digamos "profesional"- nos cuenta su carrera como consultor privado, una vez jubilado del FBI (bueno, por no repetir los temas y porque éste es el libro suyo que encontré, no os voy a engañar). Por cierto que, al igual que el otro libro reseñado, éste cuenta al final con una serie de fotos ilustrativas, alguna de las cuales bien se podrían -o incluso debería- haber ahorrado.
He de decir que este libro es un tanto más desorganizado que el de Douglas y Olshaker (aunque repito que la comparación adecuada debería ser con El que lucha con monstruos); en principio, en él Ressler hace un repaso a los casos más señeros en los que ha intervenido, de una forma u otra, desde que dejó el FBI, tanto en EE.UU. como en Europa, Japón y Sudáfrica. No todos esto casos, en realidad, se refieren a lo que conocemos como "asesinos en serie" (término acuñado por el propio Ressler, si bien parece que recogiendo la idea de un investigador alemán del periodo de entreguerras), sino que nos habla también de casos de parricidio, los atentados con gas sarín en el metro de Tokio, algún homicidio imprudente bastante lescandaloso, etc. Aunque la parte mollar del libro sí que está dedicada a los serial killers, tanto con una historia o relación de los mismos antes de que la Unidad de Ciencias del Comportamiento se pusiera a estudiarlos como con dos entrevistas de lo más llamativas, a los más que célebres John Wayne Gacy, el "Payaso Asesino" -que, curiosamente, había vivido en el mismo vecindario que Ressler durante su infancia y juventud- y el apuesto galán que aparece en la cubierta del libro, el llamado "Carnicero de Milwaukee", Jeffrey Dahmer, uno de los asesinos en serie que más atención ha recibido en los ultimos tiempos, inspirador de novelas, series de televivión y cómics. precisamente la inclusión de estas entrevistass a dos asesinos cuyas víctimas eran varones jóvenes y también que se nos cuente otros casos similares, como el del asesino de hombres gays de Kensington o el de adolescentes negros en Ciudad del Cabo ace que, con este libro la sensación de estar leyendo la crónica de un feminicidio no sea tan intensa como con el otro (en este último caso, además, parece que nos encontremos ante una especie de "metasesino", que se guía por las indicaciones que encuentra, justamente, en otros libros de Ressler).
En general el libro de Ressler y Shatchman no parece tan bien organizado, cronológica y temáticamente, como el de Douglas y Olshaker (repito que quizás el equivalentew será más bien su otro libro, anteriormente citado); si bien denota una mayor profundidad en el análisis psicológico, el conjunto da una sensación más de un cúmulo de "batallitas" contadas por un señor jubilado -batallitas sobre investigaciones criminales y asesinos en serie, claro, que no es que se dedicara a contemplar obras-, preocupado, sobre todo, por dejar bien limpio su nombre en el tema de sus actividades como consultor. A este respecto, es muy puntilloso, por ejemplo, al exolicar su actuación en el caso del asesinato de una joven madre en el parque de Wimbledon Common, en Londres, en el que una añagaza del periódico sensacionalista The Sun le puso en un situación incómoda. pero, sobre todo, busca responder a las críticas que, por lo visto, le hacían algunos de sus antiguos compañeros del FBI, porque sus servicios de experto a veces eran requeridos por las defensas de los presuntos asesinos -es el caso, por ejemplo, de lo ocurrido con Dahmer, aunque en ese caso, lo que trataba de probar la defensa no era su inoncia, sino que el tipo estaba totalmente cucú bananas enajenado a la hora de cometer sus crímenes-; de ahí que en un momento determinado afirme que "los celos profesionales son duraderos y no es fácil erradicarlos". Por si no quedaba claro lo que habia escrito unas páginas antes: "Algunos antiguos colegas míos del FBI han hecho circular que he ido en busca de trabajos como 'testigo experto' (...)". Cosa que él se preocupa mucho de desmentir una y otra vez.
Si se refierea de esta forma a su ex-compi John Douglas es difícil de decir, puesto que en todo el libro Ressler sólo lo menciona en una ocasión. Douglas, en cambio, sí que habla varias veces de Ressler, aunque como si se tratara de un colega más de la Unidad, como también menciona a muchos otros -Roy Hazelwood, Park Dietz, etc.-, no tanto como el compañero de tantas horas de viaje a lo largo y ancho de EE.UU. y, sobre todo, el que se había metido con él en pequeñas salas de un montón de prisiones a entrevistar a los asesinos más temibles que se conocían por entonces (quiero decir, fuera de los que podían encontrarse en el gobierno y las Fuerzas Armadas de su país). En algún momento difiere de la opinión de Ressler con respecto a la salud mental de Jeffrey Dahmer y menciona, como quien no quiere la cosa, cierto juicio de asesinato en Seattleen el que los dos iban a declarar, en lados opuestos del proceso penal y, por lo que sea, Ressler decició no hacerlo...
Por otro lado, en El que lucha con monstruos (aunque repito que no lo he leído) al parecer Ressler contradice en algunos detalles la versión de Douglas de a quién se le ocurrió qué en sus entrevistas con diversos serial killers... En fin, digamos que, sin que se expliciten sus diferencias y tampoco ninguno le falte al respeto al otro, parece claro que, a partir de un determinado momento no había lo que se dice el mejor de los rollos entre ambos. Lo que no sé es que pudieron pensar sobre los personajes de la serie que inspiraron sus figuras: bueno, perdón, en realidad, sí sabemos lo que pensó Robert Ressler: nada en absoluto, porque falleció en 2013, antes de que se rodase dicha serie. En cuanto a John Douglas, lo único que he podido encontrar es que no le parecía mal (aunque quien la haya visto seguramente encontrará al personaje de Holden Ford brillante, pero también bastante más cargante que el de Bill Tench... es decir, Ressler). Pero Douglas tiene ya 80 años y probablemente y más aún después de loq ue ha visto, se encuentra ya por encima de las vanidades del mundo (no se puede decir lo mismo de todos los señoros norteamericanos de su generacíón... y que cada cual piense en quien quiera).
(1) Para los "muy cafeteros": sabed que, si bien parece que la serie no tendrá continuación como tal, de vez en cuando si que salen rumores de que David Fincher podría dirigir una o varias películas-secuelas de la misma... Crucemos los dedos, a ver si es cierto.
(1 bis) Para los "muy pero que muy cafeteros" le podéis echar un ojo, si no lo habéis hecho ya, a otra serie de Netflix, la muy cinéfila a la par que repugnante Monstruo: la historia de Ed Gein, sobre este célebre asesino -entre otras cosas-, y en concreto, al final de la misma (el chivatazo hay que agradecérselo a Oriol, por cierto).
viernes, 28 de febrero de 2025
Michel Nieva: La infancia del mundo
Año de publicación: 2023
Valoración: más que recomendable (sobro todo si eres como Oriol)
Para el año 2272 el calentamiento global habrá provocado una temperatura media en la Tierra de 90º C, los hielos polares se habrán, lógicamente, derretido, provocando la consiguiente elevación del nivel de los mares y en el caso de la República Argentina (saludos desde aquí a nuestros lectores de aquel país), al menos la mitad de su territorio, incluido el conurbano bonaerense, estará sumergido bajo las aguas. En los terrenos aún emergidos, otrora Pampa, el clima será tropical, con una media de 40º C todo el año y, de hecho, se encontrarán a orillas del llamado Caribe Pampeano, por donde, como si se tratará de un nuevo Panamá, transcurrirá el Canal Interoceánico. Sin embargo, a orillas de este mar no estarán las comunidades más prósperas de la nación -más bien al contrario-, que se encontrarán a orillas del llamado Caribe Antártico, ocupado antes por la banquisa del continente helado y ahora por resorts turísticos y explotaciones mineras, explotados ambos recursos por compañías transplanetarias como la AIS-Influenza Financial Services-YPF, que saca beneficios incluso -o sobre todo- de la especulación a costa de los innumerables virus mutantes que proliferan en la Tierra...
En fin, podría seguir aún un rato enumerando las predicciones científico-técnicas y político-sociales de esta novela de Ci-Fi/distopía, muy logradas aunque, por desgracia, poco imaginativas, dado que todo indica que vamos de cabeza hacia un futuro parecido... Ahora bien, lo que le otorga originalidad, frescura y, por qué no decirlo, mala baba a esta ficción (de momento) es la elección del protagonista, que no es un tipo cualquiera, sino un niño. Y no un niño cualquiera sino el niño dengue, un mutante nacido de una mujer, pero con todo el aspecto de un mosquito gigante (ahora ya se empieza a comprender el por qué de esa cubierta un poco y aún bastante repulsiva que le han puesto a este libro, ¿no?). Como cabe suponer, el pobre niño dengue sufre durante su infancia no ya el asco y el desprecio, sino el acoso de sus compañeritos de cole y de la sociedad en general, pese a que vive en la tampoco demasiado refinada población de Victorica. Sin embargo, según el niño va creciendo, se ve que las hormonas o simplemente la rabia acumulada le hace rebelarse contra su dickensiano sino y comienza a tomarse la venganza por su propia mano pata, primero contra sus congéneres otros infantes y luego contra la Humanidad, en general. Y ahí (y perdón si es un spoiler) comienza la escabechina un t tano gore que hará las delicias de los lectores y lectoras más raritos (y no miro a nadie...).
Hasta ahí, podríamos estar hablando de un simple despiporre más o menos splatterpunk -tampoco llega a tanto-, pero además la novela adquiere otra dimensión debido a la segunda línea narrativa, la que conduce otro personaje importante, otro niño apodado el Dulce -uno, que por cierto, le toca los coj... dípteros al pobre niño dengue-, enganchado a un juego de realidad virtual llamado Cristianos vs. Indios y que, para enredarlo todo, le roba cierta mercancía muy rara y peligrosa a su hermano, contrabandista en el Canal Interoceánico, con imprevisibles consecuencias. Las aventuras del Dulce permitirán a la novela meterse en un tráfago metaliterario muy sugerente y sobre todo, inesperado en una novela relativamente breve.
No quiero entrar en más detalles, porque buena parte del interés de esta novela está en las sorpresas continuas que nos va deparando su lectura. Sólo decir que buena parte de la comicidad que posee se debe al empleo por parte de su autor de un lenguaje muy elaborado, decimonónico, podríamos decir, que contrasta con las barbaridades y despropósitos que nos van desgranando. No sé si la novela se puede considerar dentro del género bizarro o no (tampoco sé si lo bizarro tiene unas características rígidas e inamovibles para su definición, pero resultaría paradójico); doctores tiene la Iglesia bizarra que lo sabrán mejor que yo... Pero me siento obligado a advertir al lector o lectora más o menos normalito/a (también si existe algo así) de dónde se mete si se decide a leer este libro... Que se lo va a pasar pirata, eso también os lo digo...
jueves, 16 de enero de 2025
Myke Babylon: Yongüein’s Massacre
¡Qué divertida me ha parecido Yongüein’s Massacre, de Myke Babylon! A fin de cuentas, esta novela corta recuerda a una de esas películas de terror de serie B que tanto me gustan. En primer lugar, porque tiene un asesino gigantesco, una pandilla de jóvenes que devendrán sus víctimas, muertes hilarantes (pienso, por ejemplo, en la del cazador del tercer capítulo), sangre a raudales, sexo gratuito y un final abierto que anticipa una secuela. Pero, sobre todo, porque está claro que, al igual que sucede con muchas cintas de género baratas, los implicados en ella (desde el escritor hasta el ilustrador) se lo han pasado de puta madre creándola.
Trata sobre unos chavales que van de gangstas y deben enfrentarse a un monstruo enorme que acecha la Sierra de Gredos, sorbe los sesos de sus presas y está dispuesto a usar su falo descomunal a la mínima.
Además de a una película de terror barato, Yongüein’s Massacre también recuerda (y mucho) a Bighead de Edward Lee, clásico de la literatura "splatterpunk" donde los haya. No sólo en su planteamiento argumental y estilístico, en su humor negro, en su ambientación rural o en su villano, sino que incluso en la estética de ciertas escenas o en ideas muy concretas. Y aunque normalmente no hay que comparar dos obras de arte, por más que una haya podido influenciar a la otra, creo que en este caso está justificado, porque el homenaje de Babylon es tan evidente como desacomplejado.
Así pues, diría que Yongüein’s Massacre es un calco de Bighead que no llega al nivel de salvajismo, "gore", escatología, truculencia y desmadre del original (si bien quiero aclarar que no escatima en ninguno de estos apartados). Pero, en cambio, es, aún dentro de lo excesivo y trasnochado, una ficción mucho más centrada y focalizada que la novela de Lee, cosa a mi juicio muy positiva. Sea como fuere, recomiendo a los amantes de la literatura gamberra, el terror depravado y el mal gusto experimentar ambas versiones, pues resultan perfectamente complementarias y cada una tiene méritos particulares.
Poco más puedo añadir. Sólo insistir en que Yongüein’s Massacre es (si te gustan estas cosas, por supuesto) una gozada. Una que, si bien no tiene un argumento complejo o un elenco memorable (tampoco es que lo pretenda), sabe hacernos pasar un rato endiabladamente entretenido y sacarnos unas cuantas sonrisas retorcidas. Además, nos obsequia con muertes exquisitamente grotescas y un interesante diseño y origen para su villano (quien conserva un sugerente halo de misterio hasta el final). ¿Qué más puede pedir uno cuando ya se ha tragado casi todo el terror de serie B que tiene que ofrecer el cine, y busca más de lo mismo pero en un libro? ¿Qué más puede pedir alguien que disfrutó de Bighead pero la hubiera preferido menos improvisada?
Ah, no quiero terminar esta reseña sin alabar la edición de Yongüein’s Massacre. Como viene siendo habitual, Colectivo Juan de Madre Presenta nos regala una cubierta extraordinaria y un prólogo estupendo. A dicho prólogo, por cierto, no le quitaría ni una coma. Y es que en él, Valero #01 destaca los paralelismos que hay entre Bighead y Yongüein’s Massacre, a la par que reivindica, con una retórica simpatiquísima, el acto creativo de homenajear a terceros (incluso cuando se hace rozando el plagio).
También de Myke Babylon en ULAD: Aquí
sábado, 4 de enero de 2025
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viernes, 22 de diciembre de 2023
Percival Everett: Los árboles
Título original: The Trees
Traducción: Javier Calvo
Año de publicación: 2021
Valoración: tronchante y, por supuesto, recomendable
Durante la inolvidable (y esperemos que irrepetible) presidencia de Trump se producen en el pueblo de Money (sic), estado de Mississippi, unos crímenes particularmente truculentos, con mutilaciones incluidas y que parecen estar relacionados entre sí. Y que, sobre todo, llevan aparejados unas inexplicables apariciones y desapariciones que tienen superadas a las fuerzas del orden locales, comandadas por el sheriff Jetty, por lo que la policía estatal -el MBI, aunque parezca una broma- envía a dos de sus detectives, Ed Morgan y Jim Davis a investigar el caso. Los dos negros, lo cual no tendría mayor importancia si no fuera porque el caso parece tener connotaciones racistas -o las víctimas, más bien- y aquello no deja de ser el muy profundo Sur.
Con estos mimbres muy bien podríamos encontrarnos ante un thriller con conciencia social, al estilo (y ya sé que se trata de una película) de la muy conocida En el calor de la noche, duplicado, en este caso, el detective Tibbs que encarnaba Sidney Poitier (y sobre todo porque el sheriff Red Jetty también recuerda un poco al interpretado por Rod Steiger). La pareja de detectives negros también trae a la memoria, aunque en suave, a los impagables Ataúd Johnson y Sepulturero Jones del gran Chester Himes. Pero el caso es que, según se van sumando los elementos extraños a la trama, ésta va recordando más, y perdón por continuar con las referencias audiovisuales, a un Twin Peaks (1) sureño o incluso un episodio de Expediente X (2). Y aviso que la cosa no ha hecho más que empezar...
¿Ante qué nos encontramos, pues? ¿Un thriller policiaco? ¿Un whodunit con ínfulas políticas? ¿Una novela de terror bien enraizada en la realidad americana, a lo Stephen King? ¿Una distopía con tintes sobrenaturales? Pues todo y nada de esto, en realidad. Porque si algo caracteriza a esta novela, si Los árboles se puede calificar claramente de alguna forma, desde su primera página, es como una novela de humor. Humor satírico, incluso sarcástico, humor irónico, humor más sutil o más obvio -sin ir más lejos, Everett hace humor con los peculiares nombres de muchos personajes: Junior Junior, Braden Brady, Mamichula de Amarillo, Pick L. Dill, Helvetia Quip, Chester Hobsinger...-, humor cómplice y, sobre todo, humor negro (en todos los sentidos)... negrísimo, de hecho, porque Everett lo utiliza para tratar unos temas de los más espinosos, dramáticos e incluso traumáticos. Las heridas abiertas por el racismo en los Estados Unidos de América, que quienes elegieron al tipo naranja que ocupaba la Casa Blanca cuando su autor escribía esta novela no parecen muy proclives a cerrar, sino todo lo contrario (la novela también se puede leer como una metáfora del movimiento Black Lives Matter, sobre todo en su tramo final). Sin duda, Everett ha hecho suya la frase del maestro Billy Wilder. "Si quieres decirle la verdad a la gente, sé divertido o te matarán" y a fe mía que consigue ser MUY divertido, incluso tronchante en más de una ocasión, para poder soltar toda la amargura y la tristeza de cómo se construyó su país (y el mundo en el que vivimos, podíamos añadir), de una forma basada en la crueldad, el desprecio y la ignorancia que muchos parecen dispuestos a perpetuar allí, aquí y casi se diría que en todas partes. nos queda, es verdad, el humor como arma defensiva, pero me temo que no sea suficiente. Aunque el buen rato, en este caso, no nos lo quita nadie...
(1) Nota para centennials e incluso algún que otro millenial: Twin Peaks era una serie de principios de los 90 dirigida por David Lynch en la que pasaban cosas muy rarunas en un pueblo en el que se había producido un asesinato, investigado por un agente del FBI.
(2) Nota para centennials e incluso algún que otro millenial: Expediente X era una serie de mediados de los 90 en la que pasaban cosas muy rarunas en muchos sitios, que eran investigadas por una pareja de agentes del FBI. Se ve que la agencia había aumentado de presupuesto.
También de Percival Everett y reseñado en Un Libro Al Día: X
sábado, 2 de septiembre de 2023
Ryū Murakami: Sopa de miso
Título original: イン ザ・ミソスープ (In za Misosūpu)
Año de publicación: 1997
Traducción: (del inglés) Javier Martínez de Pisón
Valoración: recomendable (aunque no para todos los paladares)
¡ATENCIÓN! ATENZIONE! WARNING! Éste no es un libro de recetas de cocina. Repito: NO ES UN LIBRO DE COCINA. Aviso, no sea que alguien se ponga a leerlo para aprender a hacer una deliciosa sopa de algas, un ramen, temperatura... o, yo qué sé, albóndigas de pulpo o cualquier otro plato tradicional de la gastronomía nipona y le dé un parraque del susto...
Resumen resumido: Kenji es un joven de veinte años que se mudó a Tokio para preparar su ingreso en la universidad, pero ha acabado ganándose la vida como guía para extranjeros que quieren conocer la variada oferta sexual de la vida nocturna del barrio de Kabuki-cho, en el famoso distrito de Shinjuku. Unas noches antes de Nochevieja se reúne con un cliente de un norteamericano llamado Frank que resulta ser un tipo bastante peculiar y le da cada vez más mala espina a Kenji, sobre todo porque unos días antes ha aparecido el cadáver despedazado de una adolescente que "lo vendía" -según cierta expresión utilizada en ese ambiente y que explica, me parece, las supuestas aventurillas sexuales de cierto escritor español de extrema derecha que ya ha pasado a mejor vida, si cabe-; el joven guía, al darse cuenta de las rarezas y mentiras del tal Frank, sospecha que puede tener algo que ver con el crimen y, de esta forma, la novela, al menos en su primera mitad, se convierte en un thriller psicológico, para luego... (bueno, no quiero estropearle su lectura a nadie, así que considerad esta reseña, a partir de a, como un spoiler) digamos que hay algún que otro momento bastante gore o splatter (no sé explicaros la diferencia, habrá que preguntarle a Oriol)... Aviso también aquí para los lectores/as de espíritu y estómago sensibles.
De todos modos, tampoco penséis que este libro es un festival sangriento churrigueresco... es más, la comparación con El silencio de los corderos que se hace en la cubierta de la edición española me parece un tanto exagerada. De hecho, la mayor parte del libro se podría adscribir, como ya digo, tanto a la novela psicológica como a la filosófica o sociológica, dadas sus interesantes reflexiones sobre la cultura y la sociedad japonesa, lo que parece ser, a la postre, el principal interés de su autor. Amén, claro está, de sumergirnos, siquiera a través de una narración literaria, en el submundo de la industria sexual de Tokio, con sus clubes de omiai -donde los hombres pueden ligar tanto con profesionales como con aficionadas a ejercer un rato el puterío-, los soaplands (nada que ver con la sopa, tampoco esto, peep-shows, etc. Vaya, que entretenido es un rato, el libro.
Otro aspecto del mismo a tener en cuenta, por supuesto, es el apasionante pero falso debate sobre quién es mejor escritor, si este Murakami o el usurpador otro (bueno, apasionante sólo para Marc Peig y para mí, en realidad... y puede que sólo para mí); falso porque no hay duda alguna de que el Murakami bueno es Ryū, claro. Aunque, en este sentido, Sopa de miso no deja de encerrar cierta ironía, no sé si premeditada: tanto Kenji como su casi púber novia Jun, jóvenes sensibles y desencantados, e incluso un poco moñas, bien podrían ser los protagonistas de alguno de los pestiños libros que perpetra el otro Murakami, sólo que enfrentados, en este caso, sórdida e incluso espantosa realidad de la noche tokiota. Pero, ya se sabe que la cabra siempre tira al monte, que se dice...;)
Otros títulos del Murakami bueno reseñados en este augusto blog: Los chicos de las taquillas, Azul casi transparente, Piercing
viernes, 5 de mayo de 2023
Fight Combo: La condesa sangrienta.
Título original: Erzsébeth Bàthory. La Comtesse sanglante
Año de publicación: 1962
Traducción: M. Teresa Gallego Urrutia e Isabel Reverte
Valoración: más que recomendable
No sé hasta qué punto este libro se considerará canónico sobre el tema, en el ámbito historiográfico, pero, como digo, al menos sí que se considera una obra literaria importante, quizá la principal que ha dado lugar la historia/leyenda de Erzébet Báthory. Y eso se debe a que, si bien parece que Valentine perose buscó y utilizó toda la bibliografía y documentación que pudo encontrar sobre la figura de la condesa Báthory, al final no compuso una biografía al uso. o; mejor dicho, sí que lo hizo, pero no se limitó a eso: este libro es también la crónica de una época y un lugar en pleno cambio, la Hungría de alrededor de 1600, que estaba evolucionando desde la ferocidad -por no decir la barbarie- de una sociedad aún feudal y guerrera (ante la amenaza turca, principalmente), hacia la implantación de un estado fuerte, centrado en la figura del emperador y más orientado a los vientos provenientes de Europa occidental. Pero, sobre todo, es una orgía para los sentidos, un derroche de suntuosidad literaria, tanto en lo que respecta a los aspectos más "ambientales", digamos -las descripciones de fiestas y banquetes, de bosques y castillos, de elementos climáticos, de paisajes urbanos, las genealogías familiares-, como de aquellos otros inevitablemente horrendos, sanguinarios, morbosos... las torturas y los asesinatos, las masacres, incluso, que dejan tras de sí cadáveres, charcos de sangre y hedor.
"Como Sade en sus escritos, como Gilles de Rais en sus crímenes, la condesa Báthory alcanzó, más allá de todo límite, el último fondo del desenfreno. Ella es una prueba más de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible."
No conozco lo suficiente la obra de Pizarnik como para explicar cómo encaja en ella su "condesa sangrienta" (si a alguien le interesa mucho saberlo, parece que César Aira tiene publicado un ensayo sobre esta escritora. Según él, por lo visto, Pizarnik no quiso seguir por este camino, que para ella quedaba agotado con este libro). Sin duda, su impronta poética ve reflejada en la belleza que consigue sacar de esa pesadilla splatterpunk que suponen los crímenes de la condesa y compañía, algo que se ve reforzado por las magníficas ilustraciones, entre góticas y simbolista, de Santiago Caruso para esta edición de Libros del Zorro Rojo (no es la única ocasión, por cierto, que este ilustrador argentino ha puesto imágenes a la obra de su compatriota). El libro, cierto es, no tiene la riqueza descriptiva ni la ambientación de que hace gala el de Valentine Penrose, pero gana en síntesis y en un esteticismo más depurado, así como en una mirada más "filosófica" (si se quiere decir así) sobre la atracción del abismo que conlleva asomarse a la figura de la condesa Báthory y a sus perturbados crímenes. Ambos libros, en cualquier caso, resultan recomendables, aunque quizá no muy digeribles para según que estómagos, yo aviso...
jueves, 20 de abril de 2023
Paul Tremblay: La cabaña del fin del mundo
Título original: The Cabin at the End of the World
Año de publicación: 2018
Traducción: Manuel de los Reyes
Valoración: recomendable
A una cabaña perdida en los bosques de Nuevo Hampshire donde pasan unos días la pequeña Wen y sus padres llegan cuatro extraños portando unas no menos extrañas armas, comandados por el enorme y aparentemente benévolo Leonard, con el objeto de hacerles una insólita y aterradora propuesta. O con el objetivo de que la acepten de una manera u otra, en realidad, pues no dudarán en recurrir a la violencia para conseguirlo... Así comienza esta singular novela de home invasion en la que los asaltantes pondrán sus vidas en juego en la misma medida que los asaltados y... bueno, no debo contar más para no desvelar las sorpresas que guarda esta historia, aunque sí puedo decir que en ella destacan un ritmo y una organización narrativa que mantienen al lector pegado a sus páginas desde el comienzo al final.
Lo que sí puedo decir es que no sé hasta que punto podemos considerar ésta como una novela "de terror", por más que su autor sea uno de los más eximios representantes del género, a día de hoy. Desde luego que La cabaña... sabe crear inquietud y, sobre todo, tensión, incluso cómo causar cierta impresión con el recurso a una violencia casi -bueno, sin casi- gore, pero no estoy seguro de que los aficionados más acérrimos o puristas al terror queden totalmente satisfechos tras su lectura. Por otro lado, y aunque ya sea un tópico mencionar la influencia de Stephen King al hablar de esta clase de novelas (yo mismo, al menos, ya lo he hecho en varias ocasiones), pero en esta ocasión resulta inevitable, pues ésta es la que más me ha recordado a las novelas del Rey en mucho tiempo. Quizás no a uno de sus grandes libros de terror, los que le han servido para convertirse en el principal referente del género y, en gran medida, quien ha establecido un nuevo canon en el mismo (o, cuando menos, un nuevo patrón a la hora de contar este tipo de historias), pero sí una de sus obras "menores", de ésas que incluso han acabado siendo más populares, a raíz de su adaptación cinematográfica (ya veremos que ocurre, en este caso). Más allá de la ambientación en Nueva Inglaterra, la atención a los detalles cotidianos o domésticos y la introspección psicológica de los protagonistas son herencia suya, sin duda.
Releyendo los párrafos anteriores, temo dejar una impresión desdeñosa sobre esta novela, cuando en realidad ocurre todo lo contrario: no sólo me parece un thriller muy bien llevado, sino además una novela una novela que puede mover a la reflexión (si se quiere, claro) sobre ciertos temas que han devenido desinterés en este siglo XXI que muchos esperábamos de otra manera, como la prevalencia creciente de una visión religiosa e incluso agónica del mundo, frente a la racionalidad agnóstico, la importancia que debemos concederle a los conspiranoicos e illuminati varios sin que nos arrastren tras ellos a su marasmo de estulticia o el papel de la libertad e incluso el interés individual frente al colectivo, corresponda éste a una realidad o no...
No quiero acabar la reseña sin comentar un par de aspectos de la novela que, en cierto modo, quizás puedan ser considerados como spoilers, así que quien no quiera conocerlos tal vez debería detener su lectura aquí: por una parte, la forma de narrar de Tremblay, que no sólo va cambiando el punto de vista, según los personajes, sino que, en la última parte de la historia, alterna la tercera persona del narrador omnisciente con la primera del plural, incluso en el mismo párrafo. Esto puede parecer una elección arriesgada, más o menos vanguardista y que también obtiene un resultado más o menos logrado, hasta que al final de la novela se entiende la razón.
Algo parecido ocurre con la elección de los protagonistas, una pareja homosexual, Andrew y Eric, que puede que alguien interprete como una mera concesión al convencionalismo woke. Sin embargo, a mi modo de ver es una elección muy acertada por parte de Tremblay y según transcurre la narración y, sobre todo, al final de la novela, se entiende el por qué. Y ya está, no os doy más la brasa ; )


















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