viernes, 11 de diciembre de 2015

Emmanuel Carrère: Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos Philip K. Dick 1928-1982

Idioma original: francés
Título original: Je suis vivant et vous êtes morts Philip K. Dick 1928-1982
Año de publicación: 1993
Traducción: Marcelo Tombetta
Valoración: entre recomendable y está bien; imprescindible para seguidores de Philip K. Dick (o de Carrère)

En este blog somos muy de Philip K. Dick (bueno, en realidad soy yo, que últimamente me ha dado por leerlo) y también somos muy de Emmanuel Carrère (en esto ya somos varios los culpables), así que, ¿cómo no reseñar un libro escrito por uno y que trata sobre el otro? Libro que además tiene el interés añadido de marcar un punto de inflexión en la trayectoria literaria del autor francés: hasta este momento, se dedicaba a la ficción literaria pura y dura; a partir de esta biografía, sus libros (no todos: aún escribió alguna novela "tradicional") se han ido basando, sobre todo, en la observación y semblanza de personajes reales (más o menos célebres, por diversos motivos... o no); también, en su última publicación -El Reino- sobre el nacimiento de toda un religión tan poco "relevante" como es el cristianismo...

Curiosamente, este tema del cristianismo enlaza perfectamente con esta biografía del escritor Philip K. Dick de curioso título (del que, quien haya leído Ubik reconocerá perfectamente su origen)... pero mejor no adelantar elementos del libro... Para empezar hay que reconocer que es una biografía muy bien realizada, más aún por la dificultad inherente al personaje. No me refiero tanto a la falta de documentación o testimonios sobre él, que más bien parecen abundar (para empezar, en sus propios libros, amén de los que escribieron luego varias de las personas que se relacionaron con él), sino porque el amigo Dick, estaba en apariencia, por decirlo de algún modo, no ya como una de las maracas de Machín sino como las dos. Entiendo que tal afirmación parece displicente y sin duda resulta arriesgada, partiendo de alguien que lleva una vida más o menos apacible y que tiene una visión del mundo más o menos convencional. También, que si Philip K. Dick estaba, en efecto como una regadera (no sé si resulta exacto tal símil, de todos modos), tampoco pasa nada: no sería el primero... me refiero al caso de escritores y artistas en general, y además, gracias a eso, sin duda, podemos nosotros  los "cuerdos" disfrutar y asombrarnos con una serie de relatos -novelas y cuentos- que nos abren las puertas de mundos desconocidos y realidades paralelas a la nuestra. De todas formas, aconsejo dos cosas a quien se proponga leer esta biografía: la primera, prepararse por un viaje por la paranoia, la manía persecutoria, el psicoanálisis junguiano, la -casi- psicosis, las drogas varias (curiosamente, no el LSD, que al parecer Dick sólo probó una vez en su vida, pese a ser considerado uno de los autores más "lisérgicos" de los 60), el delirio religioso, la relaciones sentimentales obsesivas...

Por otra parte, recomiendo leer antes que esta biografía, al menos las novelas más destacadas de Dick, para evitar el riesgo, más que cierto, de destripamiento total por parte de Carrère. Y de paso el riesgo, no menos previsible, de condicionamiento en su lectura, pues en la biografía se nos ofrecen muchos datos sobre la concepción y elaboración de tales novelas, señalando elementos e interpretaciones que posiblemente nos pasarían desapercibidos en caso de una lectura anterior -de hecho, yo mismo debería revisar alguna de las reseñas que he escrito en este blog, para ser más riguroso-: en el caso de Dick, su experiencia de la vida alimentaba su obra y viceversa, hasta el punto de que el hombre parece haber acabado inmerso en la trama de alguno de sus libros. Lo que no deja de tener su guasa, tratándose de un autor de ciencia-ficción... Ciertamente, el concepto de "realidades paralelas" o "universos dentro de otros universos" parece que estaba muy presente en la existencia de este escritor.

La biografía, en suma, resulta ser exhaustiva y pertinente, y con mínimas intrusiones de la vida y opiniones del autor, que,a este respecto, se mantiene más apartado que en su posterior Limónov (lo que, en mi opinión, es de agradecer). Todo un viaje, además, por una época apasionante del siglo XX y por la vida y obra de uno de sus escritores fundamentales -al menos a posteriori-; imprescindible para los seguidores de Philip K. Dick y también recomendable para el resto de lectores. Aunque en alguna ocasión, ya digo se sientan tan perdidos como Douglas Quail en Marte o John Anderton investigándose a sí mismo. Si sirve de consuelo, parece que el propio Dick no lo tenía mucho más claro, la mayor parte del tiempo...


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