sábado, 14 de agosto de 2010

Bruno Mesa: El laboratorio


Idioma original: español
Fecha de publicación: 2000
Valoración: muy recomendable

Las casualidades me están proporcionando un montón de libros muy recomendables, y este poemario es otro de ellos. Se trata de la primera obra de un autor canario que ganó, con la misma, el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe a la Joven Creación. Comencé a leerlo en un viaje en tren, lo terminé casi al llegar al destino, y lo releí ya en casa. Y después, le leí algunos poemas en voz alta a mi pareja, y releí otros más antes de escribir estas líneas. Vaya, que me ha gustado, y mucho.

Ya el texto de la contraportada, parte escrita por el propio autor, promete. Y la dedicatoria al lector, en la primera página, también. Pertenece al estilo de poesía que me gusta, y a partir de ahora seguiré la trayectoria de este joven poeta admirador de Pessoa y Montaigne, traductor también del primero. Dice que la poesía es una forma de mentira, y a través de sus versos, notamos cierta espesa capa de existencialismo, o ya nihilismo, que lleva a la nada y al sinsentido.

Versos cortos, potentes, repletos de metáforas e imágenes cargadas de peso. Y para explicarlo mejor, no hay como leer uno de sus poemas:

JUGADOR DE PÓKER

El dibujo del humo por el aire
espeso como una invasión de niebla.
Cuatro hombres juegan, tercos, a la vida
sobre una mesa sucia de ceniza,
con las cartas marcadas de antemano.

Entienden el mundo como un apuesta,
como la rata ciega que devora
el corazón blanco de la fortuna.
Son, como los poetas,
los grandes artistas de la mentira,
arlequines de un teatro vacío,
corredores que tienen como meta
el esplendor leproso del abismo.

La vida
es jugárselo todo a una carta,
es intuir- en la mesa, en el poema-
las ruinas de la luz,
es ver en los ojos del enemigo
los símbolos de su derrota.

No tienen casa, mujer o esperanza,
no tienen hijos, ni voz, ya no cantan.
Sólo hablan al oído,
sólo juegan con cartas irreales,
sólo lo apuestan todo cuando mienten.

Me ha sorprendido mucho, y bien. Lástima que sea una obra tan corta.