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sábado, 8 de noviembre de 2025

Pola Oloixarac: Bad Hombre


Idioma original:
español

Año de publicación: 2024

Valoración: recomendable

Mucho tiempo desde que reseñé (con no demasiado buen recuerdo) mi primera lectura de Oloixarac. Doce años, cuestión que, permitidme este pequeño paréntesis de solipsismo pseudonostálgico, me produce cierto pasmo, aparte del consabido tópico del tiempo cómo pasa blablabla, también sobre el hecho de que no haya sido una autora que haya inundado el mercado, justo en una época que su perfil, por los motivos que sea, es proclive a una cierta incontinencia que el mercado literario, tal como es hoy, asimila con cierto agrado (y algo de cosdencendencia). 

En todo caso, y  a la vista de mis valoraciones, este ritmo, esta dosificación, entiendo que consciente y premeditada, creo que le sientan bien a su obra. Quizás, no soy capaz de aportar una explicación coherente, obre de forma retrospectiva. Leída Bad hombre tengo un cierto regusto agridulce, una sensación algo incómoda de haber sido demasiado duro anteriormente. Pero recomendar Bad hombre no es en modo alguno un mecanismo de compensación. 

Para empezar, esta es una novela mucho más insertada en el presente de lo que me parecieron las otras, y su desarrollo, aún con esa tonalidad algo bolañiana consistente en saltar en escenario y tiempo y pensar que esa dispersión acaba conformando un mosaico, como esas pinturas que toman otra forma si nos alejamos de ellas, su desarrollo, repito, es coherente, casi lineal, no exageremos pues hablamos de una autora permeable no solo a sus influencias (insertadas, sobre todo hacia el final del libro) sino al propio momento literario actual, que suele arquear la ceja cuando una obra se adscribe al clásico cánon narrativo. Oloixarac ha creado una línea de confluencia con tintes de auto-ficción (tintes tan marcados que uno estaría tentado por llamar a esto crónica autobiográfica), pero creo que no. Supongo que es otro juego con el lector interponerse en medio de círculos literarios, grupos de Whatsapp, talleres creativos, y sacar a relucir los trapos sucios que pueden surgir en este submundo, o encastrar situaciones de la reciente iconografía desde la explosión de las RRSS. Aquí tenemos hashtags, cancelación, fake news, todo lo que haga falta para apuntalar el pretexto de la novela: la existencia de los bad hombres a qué Trump aludía (el tiempo, again) en la campaña de su primer mandato. Tenemos entonces algunos ejemplos de seres masculinos que actúan de manera tóxica con los seres femeninos, y, aunque ciertos detalles al final de la novela puedan suscitar alguna duda, una cierta dinámica que puede ser tan disfrutada por la indudable pericia narrativa de la autora como puesta en solfa tildándola de algún ligero deje oportunista.

Otras obras de Pola Oloixarac reseñadas en ULAD: aquí


domingo, 22 de marzo de 2020

Pola Oloixarac: Mona

Idioma original: español
Año de publicación: 2019
Valoración: se deja leer

Quizás partiera de la base de un cierto hype, pero Las teorías salvajes, contundente titulo que publicó hace años en Alpha Decay, me decepcionó. Y no sé si solo a mí, porque pasado el tiempo no he vuelto a enterarme de su obra hasta encontrarme entre las novedades de mi biblioteca con este Mona, título bastante más discreto que predispone menos sobre el contenido, que no revela tanta ambición y que indudablemente refiere a obra de otro perfil.
Mona es la protagonista, claro, en este caso escritora peruana que acude a un reputado y suculentamente dotado premio literario a un país escandinavo y que, mientras ha sido convocada entre otros escritores lleva una vida plácida y contemplativa alternando con sus colegas y contendientes y especulando para sí con sus posibilidades de alzarse con el galardón. Se trata de una primera parte de una relativa tensión literaria, con cierto aire autobiográfico o auto-ficcional, algo de tensión sexual con una escritora joven y admirada que se desplaza en diversos escenarios, pasajes en que la prosa de la argentina es reconocible, siempre algo escorada hacia la enumeración de referencias culturales de todo tipo, multiculturales en este caso pues los encuentros son con jóvenes escritores, también ellos aspirantes. 

En resumen, una trayectoria clara, ligeramente frívola, como si esa comunidad de jóvenes talentos literarios fuera a ser un hervidero de hormonas y los escarceos sexuales sustituyeran a las poco estimulantes tertulias entre señores sedudos, que suelen protagonizar este tipo de eventos. Es una evolución casi caribeña, los escritores parecen deambular y relacionarse en algo que podríamos llamar intriga.
Todo parece sugerir que la novela entonces consistirá en una especie de crescendo e incluso que pueda escorarse hacia algo parecido a una evocación simbólica de la actualidad de la literatura, como si la novela fuera ambiciosa de repente y pudiera establecer paralelismos con ciertas corrientes.
Pero ni siquiera tenemos el consuelo de ese viraje post-moderno, ni siquiera tenemos la oportunidad de un final absurdo pero alineable con cualquier interpretación en un plano metafísico. A cambio de ello, se nos proporciona un final absurdo desde todos los sentidos, una especie de colofón como si la autora estuviera hastiada y necesitara concluir la novela que había transitado sin sobresaltos, necesitara un golpe de efecto o alguna cosa así y le saliera la escena grotesca, incongruente y zafia con la que da la cosa por acabada.

sábado, 24 de agosto de 2013

Pola Oloixarac: Las teorías salvajes

Idioma original: español
Año de publicación: 2008
Valoración: meloexplique

A 24 de agosto, transcurrida la semana más parada del mes vacacional por antonomasia en el hemisferio norte. Así es cuándo (y cómo) me la juego, cómo expongo mi pujante carrera de reseñador en la Red con esta opinión, que coquetea peligrosamente con tópicos muy delicados y que, seguro, será malinterpretada.

Pola Oloixarac es muy guapa. Vamos, os dejo (vaya, hace unos días ya hice lo mismo) unos minutos para que googleéis su nombre y pinchéis en imágenes. Joven, rasgos de cierto exotismo, melena morena algo salvaje. Posa mirando a cámara, de ninguna manera esconde su atractivo.

Sí: ya sé. No he hecho este comentario sobre, por ejemplo, Vila-Matas o, mejor ejemplo, Alice Munro. Sí, empiezo a bordear el primer aviso. Pero es que esa presencia física poderosa y sexy acaba trasluciendo, para mal, en esta, su primera novela. Pues parece que la Oloixarac quiere empeñarse constantemente en desmontar el topicazo de la escritora que publica porque es muy atractiva. Cosa que no hacía falta; sabemos que es licenciada en filosofía y que publica un blog sobre tecnologías y no ponemos ninguna de estas aptitudes en la más mínima duda. Pero su prosa parece obsesionada en certificar esas condiciones a cada dos por tres, y lo que funciona en formato corto para un post no siempre funciona cuando se prolonga por taaaantas páginas (si: muchas "a").
Entre montañas de referencias cultas y cultistas (mon-ta-ñas muy difíciles de escalar), a la Oloixarac se le escapa lo básico, que es obedecer, aunque sea un poco, a una estructura que evoque una trama, una historia, o algo que se desarrolle en algún sentido, No, ni por asomo. He de confesar que, tras doscientas páginas eternas, no pude más que hojear la tercera parte: simplemente estaba abrumado por tanta referencia y tanta cita, estaba desorientado y busqué si ahí se aclaraba algo. A ver, que David Foster Wallace abruma también, con su estilo rico y meticuloso. Podría pasar lo mismo con esta novela. Pues no. Pola Oloixarac cita en varios idiomas a montones de autores, parece, muy reputados, emplea la cursiva con tanta profusión que, a lo mejor, la cursiva es la trama paralela que no veo en ningún lado (paralela a qué, por cierto), y llega un punto en que dan ganas de recordarle que sí, que existen palabras de menos de cuatro sílabas. O sea, su estilo entra en un cul-de-sac extenuante, circunspecto.
Creo haber leído sobre un rifirrafe entre Hemingway y Faulkner a cuenta del uso del diccionario en el curso de la lectura de un libro. Pues con este libro igual harían falta varios. Lo siento, siento en el alma pronunciarme de esta manera, pero son muchas páginas las que he recorrido sin comprender para nada el sentido de su presencia en el libro. Salvo ocultar esa exigua historia entre personajes de extraños apellidos que seguro que esconden alguna referencia. Como árboles y árboles que no dejan ver el bosque, pero porque en realidad no hay bosque. Hasta ese hermetismo se me ha contagiado. Novela muy forzada, novela que revela una presión auto-impuesta, encaminada en el sentido equivocado. Me sabe mal por Alpha Decay, editorial que suele interesarme. Y me sabe mal porque si Pola Oloixarac quiere verme para comentar esta reseña, no seré capaz, claro, de decirle que no.