Título original: Kaho (夏帆)
Años de publicación: 2026
Traducción: NA
Valoración: se deja leer
Como siempre, en ULAD vamos adelantados y les traemos la reseña de la más reciente novela de Murakami, cuya publicación en español está prevista hasta 2027.
La manera en que se promociona la novela en las fajillas del libro me hizo empezar su lectura con prejuicios: “La primera novela de Murakami protagonizada por una mujer”. Como está de moda sospechar de todo, me resulta imposible darle el beneficio de la duda: pareciera que esto no es otra cosa que Nobel baiting. Un esfuerzo fallido, a mi parecer, porque esta es la novela más floja de Murakami de la última década. Sí, incluso más que Los muros inciertos, muy criticada por parecer la novela de un íncel con mucha imaginación (estén pendientes de la reseña).
Kaho es una novela de fantasía (me niego a seguir usando “realismo mágico” para todo), por momentos muy al estilo de La historia interminable. Kaho es ilustradora y escritora de libros infantiles (sí, ya sé, otra historia de un escritor). Después de una cita a ciegas con un sujeto deleznable, se ve envuelta en una especie de entrecruzamiento entre mundos paralelos: Tokio y la selva del Amazonas.
En un estado de trance es visitada por una pareja de osos hormigueros (al preparar esta reseña leí un poco sobre estos animales y descubrí que pertenecen al suborden de los “vermilinguos”, nombre que me pareció poético), quienes se convierten en sus aliados y consejeros en la lucha contra las fuerzas del mal: el jaguar y la reina termita, entidades capaces de poseer a los humanos y causar estragos en la vida de Kaho.
Más allá del argumento, el estilo es muy de Murakami. Quizá demasiado. Por momentos pareciera que Murakami se esfuerza por ser Murakami.
Están todos los elementos que uno espera encontrar cuando abre uno de sus libros: personajes solitarios, conversaciones ligeramente absurdas, situaciones cotidianas que de pronto adquieren una gravedad metafísica, animales que parecen saber más que los humanos, fronteras difusas entre el sueño y la vigilia, gente que acepta lo imposible con una tranquilidad desconcertante y, por supuesto, un protagonista relacionado de alguna manera con los libros. En pocas palabras, para los que ya lo han leído, es una novela más de Murakami. Esto no es necesariamente algo malo, pero Kaho tiene demasiado de fórmula.
Incluso aquello que inicialmente parecía anunciar una ruptura (que la protagonista sea una mujer) termina siendo mucho menos revolucionario de lo que pretende la publicidad. Kaho es, en muchos sentidos, otro personaje murakamiano: aislado, introspectivo, ligeramente desplazado del mundo y receptivo a la irrupción de lo fantástico. Que sea mujer modifica ciertas circunstancias de la historia, pero no transforma radicalmente la manera en que Murakami construye a sus personajes.
De hecho, esa fue una de mis mayores decepciones. Si la editorial va a vender la novela alrededor de la idea de “la primera protagonista femenina de Murakami en una novela”, uno espera que eso tenga alguna consecuencia literaria importante. Que permita al autor explorar territorios nuevos, cambiar de perspectiva o incluso cuestionar algunas de las limitaciones que durante años se le han señalado al escribir personajes femeninos. Pero la mayor parte del tiempo Kaho podría intercambiarse por uno de sus habituales hombres solitarios de treinta y tantos sin que la arquitectura de la novela sufriera demasiado.
Lo que no se puede negar es que leer a Murakami es entretenido. Tiene personajes interesantes, como los animales sabios. Hay incluso momentos en los que uno recuerda por qué Murakami llegó a convertirse en uno de los escritores más leídos del mundo. Las conversaciones entre sus personajes son interesantes, aunque a veces se peque de exceso de pretensión filosófica. Las escenas onírico-surrealistas funcionan muy bien. Lo malo es que ya ha esto hecho muchas veces y de manera mucho mejor lograda en, por ejemplo, Kafka en la orilla o en el Pájaro que bla bla.
Para los que no estén familiarizados con Murakami les recomendaría empezar por cualquier otra de sus novelas y, si ya les gusta Murakami, les recomiendo leer este libro para que ya no les guste tanto (jaja, no se crean).
Otras obras de Haruki Murakami en ULAD aquí

1 comentario:
Me ocurre que cada vez me cuesta más leer un libro nuevo de Murakami porque su literatura se me ha ido deshaciendo como un cubito: poco a poco, sin darme cuenta, hasta desaparecer. Me fascinaron las dos primeras que leí: Tokio Blues, El Pájaro.... También me gustaron Dance, Dance, Dance o Hard Boiled...Pero ya Kafka en la Playa me pareció fallida a ratos. Y ha ocurrido cada vez más con cada novela posterior. Sin embargo acabo de leer el recopilatorio de sus dos primera novelas y he reencontrado el Murakami perdido. Escucha el viento es el correlato de Tokio Blues, con el estilo sencillo pero efectivo de Murakami, con su magnífica capacidad para dibujar personajes y ambientes. Pinball 1973 parece un ensayo del Pájaro; es imperfecta, pero en su imperfección es más arriesgada e interesante que tantas de sus últimas novelas. Creí que tal vez era yo quién había cambiado; he visto que ha sido Murakami, o más bien, ha acentuado los defectos de sus primeras novelas.. Y esta reseña me despeja cualquier duda sobre si he de leer un nuevo libro de Murakami. Y es una pena.
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