Año de publicación: 2025
Valoración: Muy recomendable
Resulta desconcertante la poca visibilidad que tiene Fulgencio Argüelles dentro de la narrativa española contemporánea. El escritor asturiano entrega unas novelas de una musicalidad asombrosa. Son textos dotados de un estilo eminentemente poético, minuciosos en las descripciones, precisos en la utilización del lenguaje y ricos en metáforas. Sin embargo, sus libros permanecen en la esfera de unos cuantos incondicionales que le seguimos desde maravillas como El palacio azul de los ingenieros belgas o Noches de luna rota.
El desván de las musas dormidas transita por el territorio de la autoficcion. Nos relata, en primera persona, la infancia y adolescencia de un niño en un pueblo de la comarca minera asturiana en la década de los años sesenta del siglo pasado. En las vivencias de este niño se cruzan las vidas de familiares, amigos e innumerables vecinos del pueblo que forman un microcosmos que Argüelles nos transmite de forma entrañable. Ninguno de los personajes que desfilan por la historia tienen nombre, ni siquiera nuestro protagonista, se les describe por sus profesiones, pero tienen conciencia de pertenecer a una colectividad en la que todos se conocen y se respetan a pesar, en muchos casos, de sus insalvables distancias ideológicas.
Dentro de ese entramado la figura del padre se erige en una referencia vital para nuestro protagonista. Hombre culto, aquejado de frecuentes dolores de cabeza que derivan en ataques de epilepsia, arrastra una existencia anodina en un entorno que le resulta ajeno. En su juventud fue un estudiante brillante, obtuvo treinta y dos matrículas de honor como descubre secretamente nuestro protagonista, pero parece resignado a trabajar limpiando carbón y ocasionalmente compite con el maestro del pueblo e imparte clases particulares en el desván de la casa familiar.
El padre intenta huir de ese destino gris participando o impulsando todas las actividades culturales o recreativas que se celebran en el pueblo. Sin embargo, el niño advierte señales de alarma en esa actitud: "Su luz era inútil en un mundo demasiado oscuro. Su voz clamaba sin éxito en el desierto. Había equivocado su destino y su brillo era un grito de socorro, un suspiro de culpa, y se fue volviendo pálido poco a poco hasta apagarse. Sus musas se habían quedado dormidas en el desván".
Nuestro protagonista abandonará el pueblo para estudiar en un internado y asistimos al lento derrumbe del universo que le cobijaba. Lejos quedan aquellos tiempos en que "los desvanes eran enormes y las infancias duraban una eternidad". De alguna manera está reviviendo las circunstancias en las que su padre reordenó su historia personal y luchará denodadamente por no seguir su misma dirección. El miedo, la soledad y el vértigo ante el inexorable paso del tiempo le desconciertan : "Casi nada era lo que parecía, y demasiadas cosas ocurrían para mantenerlas en secreto, y algunas palabras tomaron significados nuevos sin abandonar los que ya tenían, y comenzaron a llegarme ideas diferentes sobre el futuro, y entendí por fin aquel refrán que tanto había repetido mi abuela, cada cosa son dos cosas"
Argüelles nos entrega un relato evocador, donde la añoranza y los recuerdos se convierten en los verdaderos protagonistas de la historia. Construye lo que él denomina una "literatura de la tierra" y nos invita a asomarnos a ese mundo que nos retrata con una belleza deslumbrante. Es literatura de altísima calidad y, desgraciadamente, no tiene el reconocimiento que se merece.

7 comentarios:
Hola, José Miguel
Veo que no teneis reseñado El palacio azul de los ingenieros belgas pero tu lo citas y sobre ese título surge mi recuerdo de hace ya varios años. Y por ese recuerdo yo no voy a leer a Fulgencio Arguelles aunque sus libros tengan bonitos títulos. Leí el palacio azul en un club de lectura. El personaje principal era un jardinero anciano. Hablaba de que había llegado la primavera, que él la había visto sobre la hoja de un olmo. Yo debatí en el club que el olmo comienza a despertar del invierno echando una yema y una larga inflorescencia, que si ya tenía una hoja sería en mayo. También contó el jardinero que preparaba para los arreglos florales de las mesas, flores imposibles, que no coinciden nunca, violetas con geráneos, por ejemplo, ya no recuerdo. Y que
una hortensia se le estropeó con el aguacero de la noche. A los pocos días vino invitado al club y alguien le preguntó sobre el particular. Él reconoció, de mala gana que no tenía ni idea de flores. Así que allí mismo me prometí no volver a leer suyo.
Qué buena anécdota. Gracias por compartirla. Siendo así, tener el valor de escribir sobre un tema del que no se tiene idea es la caña.
Buenos días, anónimo. Muchas gracias por tu aportación. Evidentemente, por tu comentario parece que Fulgencio Argüelles no se documentó suficientemente sobre jardinería para la novela que mencionas, siendo un elemento imprescindible en la trama, y quizás su respuesta en el club no fue la más adecuada. Tengo que reconocerte que como no entiendo de jardinería esos detalles se me pasaron por alto y disfruté de su lectura enormemente. Entiendo tu enfado, pero quizás podrías darle una oportunidad. Sería una pena que no disfrutes con la galería de personajes que desfilan por el desván de las musas dormidas. Un saludo, josé miguel.
Menos mal que no le has pegado. Aparte de este comentario tan ..., he de decir que los libros de Fulgencio son maravillosos y es increíble que no sea un autor más conocido
Yo leí El palacio azul…y este último libro El desván..y ambos me parecen preciosos y de una grandísima calidad literaria.
Por esos detalles que cuentas que comentó en el Club de Lectura no me parece justo que hagas una crítica tan dura. Un escritor además de escribir bien y de dibujar tan bien a los personajes, debe entender absolutamente de todo hasta ese detalle? Me parece que con ese nivel de exigencia, muy pocos aprobarían
El desván de las musas dormidas me parece que es lo mejor que leí el año pasado.
yo también he leido el palacio ... y Noches de luna rota y me parecen dos novelas muy buenas. Especialmente la primera. este autor lo descubrí a través de david uclés que lo citó como uno de sus autores de referencia. en la segunda tiene algún error histórico pero eso no descalifica la calidad de la novela. Puede ser un borrón pero no anular el conjunto.
Buenos días, pues me alegro mucho de que Fulgencio Argüelles tenga su cupo de seguidores y de que hayáis disfrutado no sólo de su última novela, sino también de las anteriores. El hecho de reseñar el desván y no el palacio azul fue más que nada porque el primero está recién publicado y es fácil de conseguir. Por supuesto, tanto el palacio azul como noches de luna rota son dos novelas corales excelentes
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