Título original: The Distance Between Us
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera
Año de publicación: 2024
Valoración: Decepcionante
Suele suceder que cuando una lectura nos atrapa caemos en la tentación de investigar en la obra del autor porque pensamos que el resto de su producción logrará los mismos niveles de calidad que la obra que nos ha gustado. Craso error. A menudo nos creamos unas expectativas demasiado altas que luego no se cumplen.
En el caso que nos ocupa, la distancia que separa este texto y Hamnet es sideral (por cierto, mucho mejor el libro que la película). Parte de la explicación está en que esta novela es una obra muy anterior, ya que se publicó en inglés en 2013. Así pues, por un lado la editorial ha recuperado un texto que, en su momento, pasó inadvertido para rentabilizar el éxito de Hamnet y por otro lado, tenemos una obra que podríamos calificar de primeriza donde Maggie O´Farrell todavía no ha alcanzado la elegancia en el estilo ni la sutileza en las descripciones que la caracterizará en alguna de sus obras posteriores.
Tenemos una narración que se bifurca en dos historias paralelas. Recurso que, por lo que ya escribió Marc por aquí, también se utiliza en La primera mano que sostuvo la mía. Personaje femenino A, Stella, trabaja como productora de radio en Londres. Personaje masculino B, Jake, trabaja como ayudante de realización de una productora audiovisual en Hong Kong. Personaje A y B sabemos, desde las primeras líneas, que se van a encontrar en un momento dado a lo largo de la historia. ¿Dónde?, ¿por qué? y ¿ para qué? son los interrogantes que se nos abren en las trescientas páginas que siguen.
Maggie O´Farrell construye una novela en la que la falta de identificación con el lugar en el que viven y los traumas no resueltos de la infancia condicionan las vidas de los protagonistas del relato hasta el punto de dirigirles hacia un callejón sin salida en su vida adulta. Por ello, y recurriendo a ese cáncer de la narrativa moderna que son las elipsis temporales, la autora irlandesa recrea las vidas de nuestros personajes desde su más tierna infancia. Los padres de Stella son italianos que emigran a Escocia y la madre de Jake vive en Gran Bretaña pero acaba recalando en Hong Kong. En este punto se empiezan a entrecruzar innumerables nombres de familiares, amigos, vecinas y compañeros de colegio que compartieron vida con nuestros protagonistas y tendremos que echar mano de algún cuadernillo para anotar quien es quien. Esta recreación puede resultar necesaria para aclararnos el laberinto emocional en que viven nuestros protagonistas, pero tantos saltos temporales entre pasado y presente pueden acabar siendo un lastre en el desarrollo de la historia.
No importa. Avanzamos a duras penas en la trama, aunque empezamos a trastabillarnos. La luz de alarma se enciende, según vamos avanzando e intuimos la dirección que va a tomar el relato. Llegamos a la cuarta parte y todo se derrumba. Tras una serie de carambolas inverosímiles, el desenlace que preveíamos se produce y la novela desemboca en un pastelón insalvable digno de Corín Tellado o Megan Maxwell. Los diálogos son infantiles, las situaciones previsibles y el final digno de telefilm americano de sobremesa.
Como les comentaba, Megan Maxwell, perdón Maggie O´Farrell, llegará a niveles si no de excelencia si de gran calidad literaria con posterioridad, pero no empiecen a sumergirse en su universo literario por aquí, porque se ahogarán.

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