Año de publicación: 1963
Valoración: Bastante recomendable
Leí por vez primera Pantalones azules en plena pandemia, en una vieja edición de Editorial Sudamericana (por cierto, esa edición está ahora en muy buenas y "saragallardistas" manos) y eso, queramos o no, condiciona la lectura. Porque no es lo mismo leer un libro en una situación tan anómala como aquella y en una edición de letra apretada y de páginas amarilleadas por el paso del tiempo que hacerlo con la calma de la "normalidad" y en una nueva edición, cortesía de Fiordo.
El caso es que en su momento Pantalones azules me pareció una novela muy menor de Sara Gallardo y sensiblemente inferior a Enero o Eisejuaz (y eso que aún no había leído Los galgos, los galgos). Tras esta segunda lectura, creo que más atenta y acertada, he de decir que la distancia que puede separar Pantalones azules de las citadas novelas no es tan grande y que posee, por sí sola, virtudes más que suficientes como para considerarla altamente recomendable.
Es evidente que Pantalones azules no tiene la potencia visual ni el riesgo estilístico de Enero / Eisejuaz. De hecho, diría que está emparentada, y en cierto modo prefigura, la monumental Los galgos, los galgos. Se trata, así, de una novela más "convencional" en lo formal, de un texto que tiene como aparente núcleo argumental el triángulo amoroso formado por Alejandro, Elisa e Irma. Pero reducir esta novela a una lectura "amorosa" o "romántica" sería un error, y de los gordos, ya que esa capa superficial encierra otros temas y otras lecturas que son los realmente importantes. Entre los temas estarían la lucha entre realidad y deseo, la culpa, la vergüenza o el arrepentimiento, el peso de la educación y de los orígenes familiares, etc; entre las otras posibles lecturas, la más clara es la novela de iniciación, la novela "existencialista" (soy un cretino, dice varias veces Alejandro a lo largo de la novela) o la novela política, si bien en mucho menor medida. Lo que sí me queda claro es que Alejandro es una especie de Julián (protagonista de Los galgos, los galgos) en versión juvenil y que los temas citados en el párrafo anterior serán revisitados y profundizados por la autora en esta última novela.
En cualquier caso, ya digo que la novela posee virtudes más que suficientes para considerarla altamente recomendable. Entre estas cabe citar la profundidad psicológica del personaje de Alejandro (atormentado frente a ese mundo de Irma, ajeno, desagradable y antitético respecto al de Elisa, pero que no puede dejar de atraerle), la importancia de los diálogos y la capacidad de la autora para, a través de estos, definir personajes y situaciones, sin olvidarnos de la calidad poética de la prosa.
Quizá se echa en falta mayor desarrollo de alguna subtrama (ese grupo del padre Behety tan arltiano...) o una mayor indagación en la relación, apenas insinuada, de Alejandro con sus padres. A pesar de esto, Pantalones azules es una buena novela y una buena opción tanto para iniciarse como para profundizar en la obra de una autora imprescindible.

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