
Idioma original: Español
Año de publicación: 1889
Valoración: Se deja leer
Torquemada en la hoguera es una novelita de apenas 140 páginas que inicia una tetralogía. Su protagonista, don Francisco, ya apareció en otra obra de Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta. Este hombre es un prestamista que se ha enriquecido ejerciendo la usura. Intentará ganar el favor divino cuando su hijo Valentín enferme. Para ello llevará a cabo actos de caridad impropios de alguien conocido por su avaricia.
La instrumentalización de la piedad es, junto a la hipocresía de acudir a Dios solamente cuando te conviene, el tema principal de Torquemada en la hoguera. De dicho proceder deriva el falso arco de redención que experimenta don Francisco.
Pese a que esta ficción tiene una premisa muy interesante, su ejecución es harto deficiente. Varios son los apartados que Galdós no acaba de desarrollar acertadamente.
- Los hechos se presentan, por lo general, desde un ángulo excesivamente melodramático. Eso sí, debo reconocer que, puntualmente, Galdós abandona ese registro afectado para obsequiarnos con pasajes irónicos cargados de mala leche.
- Los personajes son bastante planos. Incluso don Francisco «el Peor». Lo cual es imperdonable, teniendo en cuenta que esta novela es un estudio de personaje que versa sobre él, y que la extensión de la misma hubiera permitido una caracterización con muchas más dimensiones.
- Se desperdicia a Bailón y a la tía Roma. Ambos tienen potencial, pero se les impide brillar al relegarlos al limitado rol que el argumento les repara.
- Algunos diálogos se antojan pomposos. Entiendo que persiguen un efecto concreto (dotar de un patetismo tragicómico a don Francisco), pero no acaban de funcionar.
- Hay demasiadas escenas reiterativas que, para colmo, se alargan más de la cuenta. Especialmente esas que retratan los gestos de “piedad” del protagonista, o aquellas en que se ve a su hijo postrado en la cama por culpa de la enfermedad que le corroe.
- El final carece de impacto porque el lector ya lo ve venir. A fin de cuentas, el verdadero carácter de don Francisco no nos es ajeno en ningún momento. Algo que podría haberse evitado, a mi humilde entender, empezando la narración en el momento en que Valentín cae enfermo y ciñéndose a la primera persona.
Pero no creáis que he sido incapaz de encontrarle ningún aspecto positivo a Torquemada en la hoguera.
- La prosa de Galdós es preciosa. Especialmente sus metáforas.
- Suelta buenas reflexiones sobre la avaricia y la espiritualidad.
- Las nada veladas burlas que hace a los usureros y a la Santa Inquisición (criticada alegóricamente) son hilarantes.
Por todo lo dicho, Torquemada en la hoguera es, a mi juicio, una novela prescindible dentro de la producción de su autor. Aunque ha sido alabada por no pocos entendidos en esto de la literatura (César M. Arconada, Luis Buñuel o Sergio Pitol, por ejemplo), de modo que dadle una oportunidad. Quizás vosotros le sabéis encontrar virtudes que se me escapan.
También de Benito Pérez Galdós en ULAD: Aquí




























