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domingo, 26 de enero de 2025

Malditas cubiertas: lo peor y lo regulinchi de 2024 (Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate)

Ya estamos aquí de nuevo, dispuestos (espero) a visitar los no sé cuántos círculos del Infierno de mano de Virgilio o, en su ausencia, de Morgan Freeman en Se7en (vale, pido perdón). Pero antes, démonos una vuelta por el no tan popular pero sí apañado Purgatorio, donde las almas que han sido un poco traviesas en su paso por la Tierra deben aguardar a que sus pecados sean perdonados. Vaya, que viene a ser como una lavandería automática, pero sin máquinas de vending... En el caso de las cubiertas de libros, serían aquellas, según mi criterio personal aunque infalible,  que, o bien no soy capaz de sentenciar con un pulgar para arriba o para abajo, o bien me gustan pero no sé si cumplen su cometido de atraer a un posible lector a ese libro... 

-Tal es el caso de la primera cubierta, que, para ser sincero, he estado a punto de enviar al Cielo de los libros, pero algo me lo ha impedido. Se trata de la de Teoría del Gran Infierno -aunque no merece ir allí, en ningún caso- de Iván Humanes, una cubierta que ha merecido los elogios de todo el mundo, al menos entre los aficionados al género de terror. y que a mí también me gusta, a decir verdad, pero que encuentro un tanto excesiva y abigarrada para ponerla junto a las exquisiteces que componen el grupo de las mejores cubiertas del año pasado. De todas formas, aunque la haya enviado al Purgatorio, os prometo que por poco tiempo... (aunque no sé si el dueño o dueña de la pierna que se va a zampar el cocodrilo estaría de acuerdo con eso).

- Algo similar se puede decir de El amor edípico contra la lujuria sadomasona de... ejem, Oriol Vigil (aquí se demuestra que en Un Libro al Día somos tan íntegros que no nos casamos ni con nosotros mismos. Justos como la balanza del arcángel San Miguel que pesará las almas en el Juicio Final). He de decir que a mí la cubierta no me disgusta, pues representa bastante bien tanto la trama sadomasona de la novela, como la personalidad de su autor (también quizás, el carácter de los lectores de esta literatura bizarra... Sé bien de lo que hablo pues me encuentro entre ellos, siquiera de forma esporádica). Ahora bien, seamos honestos: bonita, lo que se dice bonita, no es... Incluso puede repeler un poco, según a quién; en todo caso, dudo que alguien se sintiera atraído por ella en la sección de libros de El Corte Inglés, que es donde suele acudir a comprarlos la gente de bien. Claro, que tampoco creo que vendan este libro en El Corte Inglés...


-Sin salir del mundo bizarro, en este caso de terror, encontramos La maldición del segador, a cuya cubierta le ocurre algo parecido: ciertamente, parece y es un despiporre ejecutado de manera un tanto cutre, pero que se corresponde con el delirante argumento de la novela. Además de poder considerarse, sin duda, un homenaje a las indescriptibles cubiertas de las novelas pulp y weird de mediados del siglo pasado, así como a las de bolsillo de los años 70 y 80 (sobre las que Grady Hendrix tiene un estupendo ensayo, que seguramente también merezca una reseña). De todos modos, recordemos que en el género de terror existe toda una tradición de colocar a los libros cubiertas no ya feas sino horripilantes (no sólo por lo que ilustran, sino también por mal hechas), algo que se está perdiendo, me parece en los últimos tiempos, en los que editoriales y aficionados nos hemos vuelto un poco pijipis... Aún hay ejemplos, sin embargo, de las viejas costumbres, como atestiguan las cubiertas de Un payaso en el maizal (1 y 2), de esta misma casa editorial, Dimensiones Ocultas:




-Cambiando de tercio, encontramos La estrella más hermosa de Yukio Mishima: sobre esta cubierta he tenido mis dudas porque cuando la vi, en un principio me resultó original e incluso me gustó bastante, hasta el punto de que estuve tentado a enviarla al Cielo de las cubiertas de libros. Ahora bien, pensando un poco en ello, me fue pareciendo cada vez más fruto de una idea algo infantil. Es verdad que corresponde con el argumento de la novela (no lo voy a contar aquí, por si algún día cae reseña), pero, teniendo en cuenta las muy maravillosas cubiertas, en mi opinión, que le ha puesto Alianza a otros libros de Mishima, me pareció que con quedarse en el Purgatorio ya estaba bien... Curiosamente (quiero pensar), el concepto de la cubierta es baastante similar a una novelette, asimismo publicada en España el año pasado por la editorial Satori, del también japonés Angō Sakaguchi.



-La central de Élizabeth Filhol: a decir verdad, esta cubierta me parece muy adecuada para el tema del libro (el trabajo en una central nuclear) y hasta me llama la atención, por esa forma de romper el marco fotográfico clásico de las cubiertas de Anagrama e incluso invertirlo, convirtiendo la imagen en el marco del fondo de color. Sin embargo (y este es un problema que arrastran muchos otros libros de Panorama de Narrativas, en esta editorial... sólo que aquí se nota más), la combinación o más bien contraste, entre los grises de la foto y el color crema amarillento -o amarillo cremoso, no sé-, característico de esta colección me causa bastante dentera. A ver si sale en los Compactos y le ponen otro fondo...

-A ver, señores y señoras de Impedimenta , ¿qué les ha hecho el pobre Eurípides? Porque de ese insigne dramaturgo griego es el cabezón escarlata que han plantado en mitad de la cubierta y, lo que es peor, le han puesto esos ojos saltones de broma, supongo que para representar lo picueto que se quedaría el buen hombre si conociera el argumento de esta novela (que en efecto, va sobre un montaje harto peculiar de algunas de sus obras). Vale, puedo entender la relación, pero quizás habría alguna manera gráfica más sutil para expresarlo, digo yo... Que el pobre parece el culo del un mandril, coño. aún así, como la cubierta tiene una relación evidente con el texto que ilustra (qué menos, por otra parte), dejémosla en el Purgatorio...

-Y por último en este apartado, esta cubierta que... bueno, sí, lo sé: es horrenda a varios niveles, tanto estéticos como éticos... ¿Por qué no la he enviado directamente al octavo círculo del Infierno, que es donde le correspondería? Porque fijaos en lo extraordinariamente bien que le queda el traje a este hombre. Sólo por eso, la he colocado en el Purgatorio, aunque ya os digo que ésta sí que por mucho tiempo. Muchísimo...

(Nota: si el de la foto fuera Mazón, la enviaba al Infierno de cabeza, sin dudarlo)





Ahora sí que sí, amigues i amics; lo que llevábais esperando, cuando poco, desde el día de ayer y, en muchos casos, desde hace un año: la lista de las cubiertas condenadas al fuego eterno, a los tormentos inacabables que les esperan en el Averno. Como siempre, repito que es mi criterio y sí vosotros/as no estáis de acuerdo, ¡Al Infierno también, a que Pedro Sánchez Botero os pinche con el tridente! Que oye, también puede tener su punto... En fin, aquí van, las cubiertas más feas que pegar a un padre con un calcetín sudao y, encima, de poliéster:

-Planeta solitario de Ana Flecha Marco... Yo supongo que con esta cubierta se siguió la misma idea que con la de, por ejemplo Chamanes eléctricos en la fiesta del sol:  poner colorinchis llamativos para que un posible lector o lectora (y, sobre todo, comprador) lo pudiese identificar el  libro desde lejos en una librería abarrotada de novedades o, si no lo conocía de antemano, sentirse atraído por él. Vale, me parece una estrategia inteligente, ¡pero, coño, curraoslo un poquito, no hagáis la cubierta con el Paint! Más aún cuando se trata de una pequeña editorial (Mr. Griffin o Menoslobos... no tengo muy claro cual es el nombre) que cuida mucho el diseño gráfico de sus libros... menos éste, por lo que sea. "No, es que se trata de una imagen irónicamente naïf para expresar el extrañamiento que podemos sentir al viajar y que..." Bueno, vale, me creo lo que me digáis, pero a mí, así, no me dan ganas de leerlo. Quizá poniéndole una funda, no sé...


-Si no recuerdo mal la geometría básica, el volumen de un cilindro se obtenía multiplicando la superficie de la base por la altura.  Y una cubierta como ésta se obtiene multiplicando las pocas ganas de trabajar del ilustrador o ilustradora por la desidia del o la responsable editorial que aprueba semejante dejadez. Que vale que El volumen del tiempo I parte de una idea bastante abstracta, si se quiere, pero como la prota es anticuaria especializada en libros del siglo XVIII, que pongan una foto de Bill Murray con una peluca empolvada, aunque sea...

-Me sabe mal enviar al Infierno la cubierta de un libro que he reseñado hace poco, pero es que la de esta novela no hay por dónde agarrarla, lo siento... Entiendo, tras haberla leído, el significado que pretende transmitir: ese sentimiento casi amoroso -y sin casi, en algún caso- que experimenta la asesina protagonista hacia sus víctimas y los ambientes domésticos en los que transcurre la acción, simbolizados en un vaso de Cola-Cao con galletas. Muy bien, pero me temo que esos tonos color ca... amarronados, quiero decir, en constraste con el alicatado en azulejo blanco, que los hace resaltar aún más, no son los más apropiados para atraer a los posibles lectores que no sepan nada del libro. El fucsia de las letras del título parece elegido para, precisamente, paliar un poco el escaso atractivo del cromatismo de la foto, pero casi es peor, creo yo...
En fin, para quien quiera leer la reseña de Un momento de ternura y de piedad, aquí está el enlace.

- Nacido para el miedo. Entrevistas a Thomas Ligotti: Que Thomas Ligotti no es la alegría de la huerta ni tampoco Jude Law cuando era joven y tenía más pelo lo tenemos todos claro, ¿no? Pero tampoco hacía falta retratarlo con esa pinta de jubilado en viaje del IMSERSO que lleva una semana sin hacer de vientre... No dejes que te hagan esto, Thomas, que así no vas a conseguir convertirte en el Dan Brown o el John Grisham de los escritores de terror... ni siquiera en Brandon Sanderson (no digo en el Stephen King porque sería un pleonasmo y, además, tampoco es que el Rey sea un adonis). La imagen se corresponde bien con el título, no obstante, porque parece que el pobre Ligotti está muy agobiado por la posibilidad de que el laxante no le haga efecto. O le haga demasiado...




-Si ya no apetece mucho llevarse el anterior libro a casa y ver todos los días la jeta de Ligotti, no digamos ya el de esta antología de relatos, también publicada por Valdemar (ya siento que tengan dos cubiertas en el Infierno... aunque igual no les desagrada tanto estar aquí). Es verdad que, como he comentado antes, el género de terror admite e incluso pide imágenes horrísonas, pero en este caso ya no es sólo eso, sino que el personaje de la cubierta recuerda a alguna de esas amigas de tu abuela que se empeñaban en que les dieras un beso cuando eras pequeño (y, pero aún, te lo daban ellas a ti) o a la portera del edificio donde estabas de estudiante y que controlaba todos tus movimientos. ¡Ah, que igual es un tío! Pues el yonqui del barrio, que tras sobrevivir al caballo y a innumerables lonchas de speed, se ha regenarado gracias a la Iglesia Evangélica y ahora ejerce de vigía moral de la juventú...

-Como sin duda os habréis dado cuenta a lo largo de esta entrada -y la de ayer- yo no tengo ni idea de diseño gráfico, así que es absolutamente imposible que acabe impartiendo clases de esta materia. Pero en el hipotético caso de que lo hiciera, os puedo decir que mi primera clase empezaría dictando la siguiente regla al alumnado: "NUNCA, JAMÁS, BAJO NINGÚN CONCEPTO coloquéis la imagen de un INODORO en la cubierta de un libro". Creo que no es una norma absurda y hasta diría que resulta de sentido común... algo con lo que no están de acuerdo los responsables de la edición de Que tenga una casa de Florencia del Campo. No he leído esta novela, así que a lo mejor resulta que toda la acción se desarrolla dentro de ese pequeño aseo y por eso resulta pertinente su imagen, pero aún así... Yo veo un libro con un puto váter en la cubierta y ya os digo que no me gasto ni un solo lerele en comprarlo. Es más, ni siquiera se me pasaría por la cabeza mangarlo...

En fin, lo dejo ya, que de lo que se trata es de dar sólo una muestra de lo que se puede encontrar por esas librerías y bibliotecas de Dios. Aún así, me quedo con ganas de poner alguna más (por ejemplo, la de Minimosca, de Gustavo Faverón , más fea aún en comparación con la cubierta que le puso Candaya a Vivir abajo, con una prisión de Piraniesi, nada menos), pero no vamos a hacer eterna esta agonía. Quedaría por hacer,  además, porque sería interminable o, cuando menos, merecería (es un decir) otra entrada exclusiva, un repaso a tres de los géneros que más cubiertas horrorosas y kitsch proporcionan al sufrido público lector: el llamado romántico (ponedle comillas, si queréis), el conocido como "histórico" (a este se las pongo yo) y el de fantasía (sin comillas). Y no digamos ya la combinación de dos de ellos o de todos... Como fin de fiesta, os dejo aquí un surtido  de estas clases de libros, para que soñéis esta noche (si son pesadillas o sueños húmedos depende de vosotros/as). Arrivederci!

      

                 




sábado, 25 de enero de 2025

Malditas cubiertas: lo mejor de 2024 (Dante's Peak)

Hola a todo el mundo. Un año más, me han dejado salir de la mazmorra para poder ofreceros mi opinión sobre las mejores y peores cubiertas de libros publicados el año 2024. Evidentemente, es una selección personal y limitada a las que he podido ver (para más explicaciones, consúltese la entrada similar del año pasado). Con una diferencia. No sé si debido a mi madurez intelectual o a que empiezo a notar los síntomas de la demencia senil, esta vez he incluido unas cuantas cubiertas cuya valoración me resulta difícil de establecer; no sé si son buenas o malas, adecuadas o improcedentes, hermosas u horrendas... Así que, como homenaje al padre de las letras italianas, el inmortal Dante Alighieri (de ahí la chorrada alusión en el título), y debido también a un guiño personal, puesto que el año pasado tuve la oportunidad de visitar la tumba de tan insigne poeta (no es que me dedique a pasear por cementerios, en plan Mariana Enriquez, es que está en el centro de Rávena), me voy a permitir agrupar estas cubiertas en tres grupos: las que merecen ir al Paraíso, al Purgatorio o directamente al Infierno. 

No obstante, permitidme antes comentar alguna tendencia que me ha parecido advertir en la edición de libros en España y que no sé si han  venido para quedarse o son moda pasajera (en general, casi mejor si se trata de esto último): 

-En primer lugar, el lettering sigue ocupando una plaza importante en las estanterías y mesas de las librerías, pero sobre todo reina en la sección de novela romántica y, más aún, en la de "novela romántica juvenil". Sin embargo, la caligrafía excesivamente informal (también conocida como "letrajas"), tan habitual en las ediciones anglosajonas, parece que está en retroceso, por fortuna:

               

-Otra tendencia más reciente es la de cubiertas "lujosas", con ilustraciones y letras en relieve, sobredoradas, cantos de las páginas pintados, fileteados y demás pijaditas suntuosidades (aunque se trate de un simple cartoncillo), entroncada sin duda con la moda de otorgar a ciertos libros físicos la condición de objetos bellos y "únicos"-o al menos con ediciones limitadas o para coleccionistas-, por más que sepamos que son producto de un proceso industrial, igual que cualquier paperback baratillo. Esta tendencia, sin embargo, puede dar resultados interesantes incluso en tiradas masivas, como la edición por el 50º aniversario de Carrie o las de la exitosa saga Blackwater:

-Una tendencia no sé si reciente, al menos entre las novelas dramatico-románticas de clara vocación comercial (de hecho, se suelen encontrar incluso en los supermercados), es la de incluir en la ilustración una figura de espaldas, generalmente femenina, que se aleja en lontananza, quién sabe por qué (quizás le estén sugiriendo al posible lector o lectora que huyan de ese libro...). Os pongo aquí sólo unos pocos ejemplos, pero os aseguro que hay muchos más:


                     


                                  

-Por último, el inevitable uso de la eufemísticamente llamada Inteligencia Artificial en ilustraciones de diversos estilos (incluso, como se puede ver, el estilo Lowbrow de andar por casa) y resultados. Esto último da lo mismo, en realidad, lo importante es ahorrarse unas perras, que los artistillas ésos encima pretenden cobrar por sus garabatos... (*)
 
                

Y bueno, sí, ya voy con lo que os interesa a vosotres que es hacer sangre... (pero tened en cuenta que si no pongo antes mis elucubraciones no las leeríais). Ahora bien, vamos a comenzar por las cubiertas de 2024 que merecen ir al Paraíso, a jugar con los angelitos. Quizás percibáis un cierto patrón en ellas... ya digo que corresponden a mis gustos personales y quien tenga otros que se jo que nos lo diga en los comentarios, por favor:
 
-La verdad es que aún no tengo claro si Chamanes eléctricos en la fiesta del sol me convenció o no, pero sí que me encanta su magnífica cubierta, llena de un color vibrante y que ser ajusta como un guante al argumento de la novela. Sin duda, una cubierta que hace que te sientas atraído por el libro y lo compres (de hecho, yo lo hice) aunque luego, quizás te arrepientas de ello...








-Exquisitez absoluta para la reedición de Kalpa imperial de Angélica Gorodischer, muy de agradecer, teniendo en cuenta que alguna de sus anteriores ediciones no habían sido ilustradas con tanto acierto, pese a manejar una idea similar. Mis dieces, en este caso.











-Igualmente exquisita la cubierta del libro Todos los ojos, de Isobel English (¿tal vez inspirada por los billetes de dólar?), que no sé si tiene que ver con el contenido del mismo, pero tanto da; me gusta una jartá...

-Con un concepto parecido al de la cubierta del libro de Mónica Ojeda, pero con colores mucho más sobrios y, si se quiere (porque este es un término discutible), elegantes, encontramos la de La mujer de arena, que remite, además a la muy célebre estampa de La gran ola de Kanagawa de Hokusai. Acierto pleno por parte de quien decidiera poner esta cubierta.







-No puede faltar en cualquier selección de las mejores cubiertas del año alguna de las generalmente acertadas y muchas veces bellas que suelen llevar los libros de Impedimenta. En esta ocasión he dudado entre la de Theodoros y otra bien distinta que también me gusta mucho, la de El percherón mortal. Pero como el libro de Cărtărescu es bastante reciente y, además, tiene muchos fans en este blog, me he decidido por la suya.


-Preciosa cubierta de nítidas líneas ésta de El último libro de fútbol de Enrique Ballester; sobran las explicaciones de por qué. Que además cumple perfectamente la función de llamar la atención en el batiburrillo que suelen ser las mesas de novedades. El color amarillo, de todos modos, se debe a seguir la línea de los anteriores libros de este autor en Libros del K.O., que se me pasaron en su momento pero también están muy bien.






-Para finalizar el apartado de mejores cubiertas, me encuentro con una duda, pues no quiero extenderme demasiado, pero tampoco consigo elegir alguna de éstas, todas con dibujos de precioso trazado, así que os pongo las tres y me quedo más ancho que largo... Ustedes mismos/as decidirán...

            

Y, con permiso (pues sé que me estoy extendiendo más de la cuenta) tampoco me resisto a poner aquí algunas cubiertas de libros estadounidenses, en la misma línea gráfica "primorosa" (bueno... ejem, por decirlo así) y que espero se mantengan cuando se publiquen en español:



Lo dejo por hoy, que no quiero ponerme pesado (en realidad, me da lo mismo, pero tampoco me pagan por horas. Bueno, ni por horas ni por nada los malditos tacañ). Domani, juanto a Dante, visitaremos a las almas del Purgatorio y, sobre todo, a las que pasarán la Eternidad penando en alguno de los círculos del Infierno. A éstas no las salva ni John Constantine... 

(*) Nota: tal vez merezca la pena hacer un Malditas cubiertas dedicado al uso y, sobre todo, abuso de la IA, que aquí hay mucha tela que cortar... Por si acaso, permanezcan atentos a sus pantallas (de los móviles u ordenadores, se entiende).

jueves, 25 de enero de 2024

Malditas cubiertas: Doomsday (las mejores y peores cubiertas de 2023)

Hola, amigos y amigas, amigues todes: una vez más mis compañeros del blog me han quitado el bozal (metafóricamente; en realidad han soltado la brida que ataba mis manos para que pueda teclear en el ordenador y, de paso, circule un poco la sangre, hasta el año que viene) y explayarme sobre las que, a mi entender, han sido las más logradas y más horrendas cubiertas (que no portadas, por favor) de libros editados el pasado año. Y un año más, me vais a permitir repetir ciertos puntos para que quede claro cual ha sido mi criterio de elección, en todo lo demás, por otra parte, bastante errático, puesto que no tengo ni puñetera idea de diseño gráfico y mi gusto en general, aun siendo exquisito, suele ser bastante poco apreciado. Pero es lo que hay...

  1. Los libros, como ya he comentado, deben haber sido publicados en el año 2023, aunque se trate de reediciones o traducciones de libros cuyo original vio la luz muchos años antes.
  2. En general, y habida cuenta de mi lugar de residencia, se trata de libros publicados en España o, al menos, comercializados aquí. Dado que la producción editorial española es un tanto elefantíasica, obviamente no he podido ver sino una ínfima parte de lo publicado, por lo que no dudo de que existan cubiertas tanto más excelsas como más horrísonas de las que aparecen aquí. Quien quiera aportar alguno de sus hallazgos al respecto, por favor que nos envíe un comentario.
  3. No he juzgado el contenido de los libros, sino tan sólo su continente (muchos de los que menciono no los he leído, de hecho). No hace falta decir que todos conocemos maravillas cuyas cubiertas hacía daño mirarlas y, por el contrario, ¿quién no ha sido seducido/a por una bella cubierta que envolvía un auténtico truñaco? Pues eso...
  4. El criterio estético que he seguido es totalmente subjetivo, a pesar de que, como es sabido, existen parámetros objetivos para juzgar una creación artística. Pero yo no los conozco (o, mejor dicho, soy demasiado vago para aplicarlos). Dicho lo cual, también quiero señalar que sí me he fijado, además de por el atractivo o falta del mismo de dichas cubiertas, por su ideoneidad, es decir, de si cumplen eficazmente el objetivo de cubrir y presentar un libro que quiere venderse a un determinado público lector. En fin, soltado el rollo, here we go, tetes y tetas: 

Las mejores (!) cubiertas de 2023:

A mí esta cubierta me flipa. Este ejército de calaveras voladoras me parece irresistible y sin duda me sentiría atraído por este libro en medio de una mesa de novedades (no digo que lo comprara, porque estoy más tieso que el palo de una escoba), aunque entiendo perfectamente que a mucha gente no le guste e incluso le produzca algo de repulsión. Pero pensemos: ¿a quién está dirigido un libro titulado Cromosoma Splatterpunk? ¿A quienes compran religiosamente el premio Planeta para regalar en Navidad o a rariheterodoxos connaisseurs como nuestro compañero Oriol? ¿Creéis que a estos últimos no les encantará esta cubierta? No hay más preguntas, Señoría...

- Otra de terror o que hace referencia al género de terror: Vampiros en las sombras de la muy respetada Pilar Pedraza. Una exquisitez, llena de sentido del humor, para un libro que trata de la desternillante serie y antes película, Lo que hacemos en las
sombras
, de las que esta escritora -y yo también- parece que es acérrima fan. Lógico y normal...








- Si la anterior cubierta resulta espléndidamente sintética, no digamos este segundo ensayo de Jorge Dioni sobre la deriva urbana en España: El malestar de las ciudades. No hacen falta más que unas casitas del Monopoly y unos dados para que el lector se haga una idea sobre lo que puede encontrar en el texto del libro. Mis dieces a quien haya diseñado esta cubierta y a la editorial por elegirla.








- Como siempre, no puede faltar en esta selección alguna de las por lo general bellas cubiertas de Impedimenta. En este caso, la elegida es la de Araña de Jon Bilbao. Huelgan las explicaciones de por qué, aunque he de decir que alguien debería advertir a la editorial de que el bicho que aparece no es una araña, ni de lejos... 


- Para acabar esta sección (o casi), otra cubierta exquisita: la edición española de Amor sin fin de Scott Spencer. Extasiaos con esta maravilla. Ni idea de qué va la novela o si es buena o mala (Koldo dice que buena), pero da igual. Una preciosidad.
-Y si he escrito que casi era la última, es porque aún no sé qué pensar sobre esta cubierta, que me parece, por un lado, magníficamente audaz, además de muy adecuada para el tema del libro, el evangelismo blanco norteamericano; pero, por otra parte, creo que le queda, y nunca mejor dicho, como a un Cristo dos pistolas... (dos pistolas y un rifle, en este caso). Lo dejo a vuestro criterio, sin duda, más afinado que el mío.


Vamos ya (y sé que es lo que estabais esperando, porque os gusta la sangre) con las peores cubiertas de 2023. Según mi exclusivo gusto, insisto, que no tiene por qué ser el más acertado (aunque, para qué engañarnos, a este respecto lo es):

- Material de construcción de Eider Rodríguez. Vale, en este caso puede ser que la cubierta resulte bastante pertinente para el libro, puesto que éste, al parecer (yo aún no lo he leído) es una novela más o menos autobiográfica que trata de la relación de la protagonista con su padre y la decadencia de éste por culpa del alcoholismo. En ese sentido, puede ser adecuada la imagen de la cubierta e incluso su relativo feísmo, más aún cuando la autora de la ilustración es la propia hermana de la escritora. Pero, lo siento, a mí su estilo o, mejor dicho este estilo arropando una novela me tira bastante para atrás. No digo que no la tocara ni con guantes para manipular material radioactivo, pero tampoco se me habría ocurrido nunca leerla, de no ser por la muy positiva reseña del compañero Francesc. No lo olvidéis: ante la duda, hacedle siempre caso a Un Libro Al Día... 
                                                                                                                                                                  
- ¿Hay alguien ahí? de Peter Orner. No me jodas, responsable de diseño de CHAI editora (perdón, no me jodás, que es una editorial argentina). ¿Qué os ha hecho el pobre Peter Orner, que según Google imágenes parece un tío bien majete? Porque, hablando de fotos, la que habéis puesto en este libro recuerda a los bares y restaurantes setenteros que ponían fotos de platos combinados en las fachadas y que daban más ganas de vomitar que de entrar a comer ahí. Qué tristeza de lugar, por Dios... Ya os respondo yo: no hay nadie ahí porque nadie entraría en un sitio como ése, si le queda otro remedio (curiosamente, la misma editorial ha publicado otra novela del mismo autor, Sigo sin saber de ti, con una cubierta del mismo estilo, pero que incluye una fotografía bastante más agradable y evocadora).
 

Me da igual si la novela se desarrolla en su integridad en un bareto  cutre como ése; esta es la mejor
forma de espantar a los posibles lectores, que tan sólo podrían sentirse más repelidos por algo como...

- Píldora roja
de Hari Kunzru, también de una editorial argentina (os prometo que no tengo nada contra vosotros, lectores/as de aquel país; todo lo contrario). A mí esta cubierta, con esa píldora tapizada  por otras más pequeñas, como si fueran hormigas o gusanos, me causa bastante repulsión, que quizás sea el efecto deseado, no lo sé. Pero, en todo caso, si lo veo en una librería ni me acerco a este libro, la verdad. Que Oriol, por ejemplo, sí que lo ha hecho, pero es que tiene más estómago que yo, de eso no tengáis dudas...
- El peor escenario posible de Alejandro Morellón. ¿Pero qué es esto, Fulgencio Pimentel? ¿Ha llegado el circo a la ciudad? Que encima este libro es el último Premio Euskadi de Narrativa, no os lo perdáis... EUSKADI, coño, seamos serios. Poned ikurriñas, hachas y serpientes, un paraguas rojo difuminado por la lluvia, morroskos levantando pedruscos, si queréis... Yo qué sé, el puente colgante de Portugalete, pero no un puto furby. Y menos un furby que parece venir de la gala Drag Queen de Las Palmas de Gran Canaria. Me cago en la leche, mira que darle el premio a esto pudiéndoselo dar otra vez a Fernando Aramburu, hombre, por Dios...

- Necrofílica cubierta para El chico de las musarañas de ¿Ana Obregón? (no creo que lo haya escrito ella y, obviamente, mucho menos el hijo). Repugnante, se mire por donde se mire. Sobran más comentarios...


And last, but not least, no podía faltar un clásico: Unos meses de mi vida, del ínclito Michel. "Fotochopeado" y todo (casi tanto como la Obregón), poner una foto de Houellebecq en la cubierta siempre es arriesgado, por razones obvias. No llega al extremo de cierta edición conjunta de tres de sus novelas más famosas (?), que ahí Anagrama sí que se la jugó, pero, salvo los muy fans de este gran actor, mal escritor y peor persona, cualquier posible lector que entre en una librería saldrá escopeteado de la misma en cuanto se encuentre esta jeta macilenta, esas greñas enfermizas y esa mirada degenerada acechándole desde la mesa de novedades. Que encima el libro trata, por lo visto, de cuando tuvo un gatillazo en el rodaje de una película porno y luego lo trata de ocultar montando un pollo sobre los derechos o no sé qué... a qué viene esa mirada tan de sobrao, Michel... Se le perdona porque este año se va a estrenar otra peli (no porno, espero) en la que sale de protagonista. Y, como actor cómico, este tío es un genio, ya os digo.  

Bien, hasta aquí lo mejor y lo peor (de aquella manera) del 2023, pero ahora, enlazando con el anterior libro, me vais a permitir que me explaye un momento sobre las cubiertas de la editorial Anagrama, que en mi opinión, han consolidado este año la tendencia hacia una clara mejoría , después de un pasado bastante aburrido y, hace unos diez o doce años, directamente lamentable (me refiero, claro está a sus colecciones "amarilla" y "gris", porque en otras, como la de Compactos, etc. las cubiertas siempre han sido mucho más rumbosas). Por suerte, en los últimos  años, ya digo y supongo que debido a un cambio en la dirección del diseño gráfico, han evolucionado hacia una mayor originalidad y belleza, en gran medida debido a la rotura del frame o como se diga, que aprisionaba las viejas fotos en blanco y negro (la época de las fotos en color, mejor olvidarla). Unos cuantos ejemplos del último año:

                                        



Eso, no significa, claro, que alguna vez no se pasen de frenada con esta tendencia, con resultados un tanto discutibles (aquí abajo un ejemplo) o sigan con su tradicional recurso de fotico en b/n y a correr, pero está claro que están tratando de hacer las cosas bien y eso siempre es de aplaudir... 


Y no, Anagrama no me tiene a sueldo, aunque desde aquí hago un llamado a la señora Silvia Sesé, si es que lee este blog (que seguro que sí) para informarle de que se admiten propinas, a poder ser en metálico y sin declarar. Siempre a sus pies, un saludo de un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo...