domingo, 15 de febrero de 2015

Patricio Pron: El libro tachado

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: Recomendable


Tomando como excusa eternas cuestiones filológicas, como el debate sobre la existencia del autor o la hipotética desaparición del libro, el escritor argentino se embarca en un sugestivo estudio, algo irregular y repetitivo pero muy necesario, que pretende indagar en lo que el texto encierra más allá de lo evidente, y cuya erudición, fundamentada en un extenso apéndice bibliográfico, orientará a quienes deseen profundizar en alguna de las cuestiones planteadas.

En ocasiones se aproxima al catálogo:

“El erudito inglés William Blades fue el primero en estudiar de forma sistemática la destrucción de los libros, lo hizo en su obra Enemies of Books [Enemigos de los libros* (1881), en la que determinó que las principales amenazas para los libros eran el fuego, el agua, el gas y el calor, el polvo, la negligencia, la ignorancia, la maldad, los insectos, los gusanos, los coleccionistas, la servidumbre, los libreros y los niños. Algo más de un siglo después, las amenazas siguen siendo las mismas y quizá tan solo debiéramos agregar a ellas los totalitarismos y las guerras.”

A lo largo de la historia observaremos autores prohibidos, obras censuradas, plagios, ocultamiento o multiplicación de identidad, involuntarias pérdidas de libros, desapariciones deliberadas, destrucción (real o metafórica) de los mejores cerebros o de textos considerados canónicos. Una línea argumental en la que se introduce cierto sesgo filosófico, salpicado por multitud de anécdotas que, así como las reflexiones que las producen, quizá merecerían mayor detenimiento. A lo largo de ocho capítulos, el particular microscopio de Pron enfoca las obras producidas en los dos últimos siglos planteando diversos interrogantes. Por ejemplo, si el actual imaginario ficcional, una vez agotados los recursos disponibles, debería renovarse o morir. O si el autor –inexistente hasta no hace mucho– desaparece de nuevo detrás del corta-pega que las nuevas tecnologías contribuyen a fomentar, o robotizado por las técnicas del marketing, o voluntariamente oculto detrás del anonimato, y hasta refugiado en el azar y el  inconsciente. También arrinconado por un cuestionamiento indudable aunque todavía minoritario, ya que:

“… la noción de autoría y el dispositivo legal y económico articulado sobre ella sigue siendo –pese a todo– lo suficientemente fuerte como para que la persecución del plagio no haya decaído por completo…”

Finalmente, bajo el epígrafe Crisis se analiza el actual panorama, tanto editorial como creativo y de la crítica. Entiendo que cuestiones tan candentes como los efectos de la actual crisis económica y las nuevas tecnologías en la producción, comercialización, consumo, banalización y visibilidad de los artefactos literarios harían necesario un volumen aparte.

“… una discusión de ese tipo no puede sino resultar incómoda para una industria que, con la anuencia y el entusiasmo de muchos escritores, ha desvalorizado el producto literario mediante la repetición de las fórmulas ya conocidas, la instrumentalización del texto –que se ha convertido en reclamo publicitario de políticos y actores o en producto franquiciado de una marca que abarca también filmes, espectáculos deportivos o, en el peor de los casos, perfomances– y la multiplicación de la oferta. Qué leeremos en el futuro es un interrogante incómodo porque tiene como requisito ineludible el preguntarse sobre lo que leemos en el presente, una pregunta que tal vez no podamos responder sin cierto pesar.”

Obviamente, la inclusión de este último apartado proporciona heterogeneidad a un conjunto hasta entonces totalmente compacto y, en cierto modo, desnaturaliza su contenido al reducir necesariamente su extensión. Aclararé que ambas partes son radicalmente distintas y que las dos me han sabido a poco, probablemente porque su indiscutible trascendencia requeriría un desarrollo más extenso. Me pregunto si hubiese valido la pena dividir el contenido en dos volúmenes, uno integrado por los planteamientos del capítulo IX, el otro por todo lo demás.

Del mismo autor: La vida interior de las plantas de interior, El comienzo de la primavera, El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia