sábado, 6 de diciembre de 2014

Jorge Zepeda Patterson: Los corruptores

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: entre recomendable y está bien


Para que queden las cosas claras, diré qué NO es Los corruptores :

Los corruptores no es una novela sobre constructores de la periferia madrileña, ni sobre empresarios que regalan coches para hacerse con contratas de basura en Alicante, ni sobre otros que pagan comisiones del 3% a familias mafiosas de políticos catalanes. Tampoco es una novela sobre un grupo sectario dentro de la Iglesia que capta menores de edad para abusar de ellos. Ni sobre editores y agentes literarios que obligan a los jurados de los premios -casi profesionales, en algún caso- a elegir los libros ya concertados entre ellos. Ya puestos,señalar que Los corruptores no es la novela ganadora del último premio Planeta.

¿Y qué SÍ es Los corruptores, en cambio?

Pues es una novela sobre los mecanismos de poder y corrupción en México, tierra de origen de Jorge Zepeda. Sobre esos círculos en los que se mezclan abogados, políticos, servicios de inteligencia, narcotraficantes, periodistas... que determinan el devenir de aquel país tan castigado por todo tipo de males, pero sobre todo por una violencia inclemente y -a lo que parece- creciente en los últimos años (22.372 homicidios denunciados en 2013, el año de publicación de esta novela, 19 por cada 100.000 habitantes). Es una novela, pues, sobre quién y cómo maneja los resortes que determinan la vida y la muerte de cualquiera de los habitantes de ese país, los hilos de las marionetas en que se convierten el resto de los ciudadanos... Los corruptores, además, es la primera novela del veterano economista, periodista y analista político Jorge Zepeda Patterson. Un debut literario, por tanto.

La trama, perfectamente urdida, hay que decir (no es para menos: el autor parece ser un perfecto conocedor de aquello de lo que habla), parte de un primer hilo suelto a partir del cual se va devanando toda una madeja: el truculento asesinato de una conocida y hermosa actriz, que ha sido amante, además, de una buena porción de la clase política y empresarial mexicana. Un periodista en horas bajas, Tomás Arizmendi, incluye en su columna un dato que parece implicar a uno de los hombres más poderosos del país, el ministro de la Gobernación.... temiendo por su vida, Tomás pide ayuda a sus mejores amigos desde el colegio, un grupo que se hace llamar "los Azules" (sic... y menos mal que son cuatro y no cinco), entre los que se cuentan, convenientemente, la presidenta del principal partido de la izquierda y un ex alto cargo de los Servicios Secretos...(también es casualidad).

De todos modos, no sólo la trama resulta perfectamente convincente, sino que además introduce con bastante solvencia muchos elementos informáticos o digitales que son imprescindibles en cualquier historia de espionaje político ambientada en la actualidad. También resultan muy bien resueltos, con eficaz agilidad, los momentos de acción y violencia que se suceden en la historia. Sin embargo, y pese a que el tono general del estilo es de una voluntariosa desenvoltura, me temo cuando se trata de las relaciones sentimentales y, sobre todo, sexuales entre los personajes, la narración tona un aire algo viejuno (y no por un exceso de pudor, precisamente), como si nos encontráramos leyendo un best-seller de hace treinta años y no una novela político-policíaca del siglo XXI...

Aún así, la novela resulta entretenida e interesante a partes iguales. Una de las pocas pegas que se le pueden poner es que quizá los entresijos de la política mexicana nos podrían resultar ajenos a los lectores que no somos de allá. pero Zepeda resuelve este problema desplegando toda una serie de explicaciones y recapitulaciones, más que suficientes para ponernos en materia.  También, que a los lectores de otras latitudes nos puede parecer algo lejano e incluso "exótica" la ya legendaria corrupción que campa por sus respetos en ese país y la violencia en la que parece estar sumido... Aunque también es cierto que, en el caso de este bendito Estado español desde el que escribo, algunas concomitancias sí que resultan cada vez más familiares -salvando las distancias y, por fortuna, no en lo que se refiere a la extrema violencia-. ¿Acaso no nos hemos acostumbrado a leer u oír cada día sobre las corruptelas, más o menos graves o cutres, de nuestros gobernantes; sobre caciques provinciales que entran en prisión (e incluso algún asesinato); sobre los chanchullos organizados por los servicios de inteligencia, utilizando como peón a algún joven mentecato, si es necesario? ¿O sobre el control cada vez mayor sobre la población y, ante todo, sus protestas, perseguidas gracias al conveniente recorte de nuestros derechos? ¿Sobre el enquistamiento de una clase política (tranquilos todos: no voy a emplear esa dichosa palabra que empieza por "C") que se resiste a perder el privilegio, sumo, de manejarnos a su antojo, y de acuerdo a intereses que no tienen por qué ver con los de los ciudadanos a quienes se supone que sirven?

Caramba... a ver si va resultar que Los corruptores sí que tiene que ver con lo que he negado al principio de esta reseña...