sábado, 13 de diciembre de 2014

Emmanuel Carrère: El bigote

Idioma original: francés
Título original: La moustache
Año de publicación: 1986
Traductora: Esther Benítez
Valoración: recomendable

El bigote parte de una circunstancia simple, casi anecdótica: un hombre, en principio sin ningún rasgo característico excepcional -se diría que es el prototipo del ciudadano francés medio: joven profesional más o menos acomodado, casado, sin hijos-, salvo un negro bigote que le ha acompañado durante años, decide un día afeitárselo para darle una sorpresa a su mujer, que no le ha conocido sin él, mientras ésta hace la compra. Pero a su vuelta, su esposa parece no notar ningún cambio, aunque él desconfía, pues ella es una terca aficionada a las bromas pesadas. Pero tampoco sus amigos, con los que cenan esa noche, dicen anda sobre el cambio, ni sus compañeros de trabajo... Nuestro protagonista comienza deslizarse hacia una zona de incertidumbre, en la que las dudas y las certezas devienen intercambiables y los recuerdos se confunden con lo imaginario, y viceversa... Un lugar en el que ni siquiera existe la seguridad de la propia locura, porque... ¿y si fuesen los demás los locos?

Esta es una novela corta pero de una evidente densidad, a pesar, ya digo, de lo anecdótico, incluso banal, de su planteamiento. Como cualquiera puede suponer al leer la sinopsis, el manido adjetivo "kafkiano" es lo primero que se le viene a la cabeza al lector, aunque en la contraportada del libro también se hace referencia a otro autor cultivador de un cierto género fantástico, como es el francés Maupassant. A mí, en cambio, esta narración me ha traído el recuerdo -aunque no tenga demasiado que ver, salvo la apelación al absurdo- de La nariz un conocido cuento de Gogol, en el que su protagonista persigue a su nariz por todo San Petersburgo, igual que el de Carrère parece perseguir a su bigote por todo París.... pero aquí se acaba toda similitud, porque lo que en un relato es humor, aun con cierta acidez, en el otro deriva pronto hacia lo trágico e incluso cabe  cierta reflexión existencialista (más en el pensamiento suscitado del lector que en el propio relato, debo aclarar) sobre aquello que compone nuestra identidad y, aún más lejos, sobre lo que podemos estar seguros de que constituye la realidad que nos rodea... o no. En este sentido, esta novela también me trae a la memoria alguna película del director Christopher Nolan. Y, si alguien la ha visto, supongo que también recordará una película francesa del 2005, titulada, precisamente, La moustache, basada en esta misma historia y dirigida... pues por el propio Emmanuel Carrère. Yo no tengo el placer.

La novela en sí es del año 1986, una de las primeras publicadas por este autor, y sin embargo, hay que decir que está escrita con absoluta corrección y solvencia, incluso con brillantez en algunos pasajes. No obstante, también es cierto que hay una zona media de "calma chicha", en la que el protagonista se ve metido en un bucle recurrente entre la locura y la cordura que puede resultar algo pesada... una sensación paliada, sobre todo, por la propia brevedad de la novela, que hace que pronto superemos estas aguas quietas -que no tranquilas- para precipitarnos, llevados por una corriente inexorable, hacia el turbulento remolino final. Un remolino como el que se produce al quitar el tapón de una bañera y que arrastra, junto con la espuma y los pelos de un bigote recién afeitado, muchas de las seguridades y convenciones que nos tranquilizaban antes de comenzar a leer el libro. Porque quizá sea ésta la sensación principal que nos queda, al cerrarlo: desasosiego.

También de Emmanuel Carrère en ULAD: Aquí

10 comentarios:

Santi dijo...

Yo me leí esta novela hace un par de meses o así, y no me decidí a reseñarla, lo que en sí mismo no es muy buena señal. Como dices, a mí también me dio esa impresión de que hacia la mitad la novela se atasca, y luego vuelve a coger ritmo hasta el final.

Y el final, por cierto, me gustó, pero yo habría preferido algo más davidlynchiano todavía para cerrar la novela...

Juan G. B. dijo...

Hola, Santi:
Yo confieso que, si la novela hubiese tenido 100 páginas más, quizás la hubiera abandonado en esa "zona media", aunque después de acabarla, entendí que, visto en perspectiva todo el conjunto ese bucle en el que entra y que se hace un poco pesado es necesario para el desarrollo de la trama.
En cuanto al final, yo pensé lo mismo que tú, aunque también me gustó. O quizás, incluso diría que me (atención: SPOILER) impactó, porque yo para los detalles sangrientos soy un poco impresionable, aunque me guste tanto la novela negra y tal... De hecho, al día siguiente lo pasé un poco mal al afeitarme con cuchilla (la eléctrica se me ha roto)... No valgo para nada... ;)

Pablo G dijo...

Desde luego el final del libro acaba con la idea de novela kafkiana. Adjetivo que se usa en demasía, como la palabra surrealista p ej.
Los que conocen a Carrere únicamente por sus obras biográficas se sorprenderán.
Un buen libro en definitiva. No es una obra maestra, pero sí una buena inversión para pasar un buen rato, que es lo que se tarda en leer.
Saludos

Juan G. B. dijo...

Hola, pablo:
Estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices. Gracias por el comentario.
un saludo.

Carmen dijo...

Con lo que me gustó "De vidas ajenas", y este librito (menos mal que es corto) no hay por dónde cogerlo. La única esperanza era un final apoteósico... y tampoco.
¡Tendré que volver al Carrère de las biografías para volver a cogerle el gustillo!

Juan G. B. dijo...

Hola , Carmen: es verdad que, aparte de la idea central que mueve esta narración, hay monetos enuqe resulta una tanto repetitiva y hasta pesada...lo que por suerte, no dura demasiado, puesto que es un novela bastante breve. En cuanto al final, mis disculpas si en la reseña he dado la impresión de que era "apoteósico"...no es esa la palabra más adecuada, desde luego, sino , quizás, estremecedor. Al menos para mí: ¡te prometo que aún hoy siento cierta inquietud al afeitarme!
Un saludo y gracias por el comentario.

ANDRES ARNABOLDI BELAIR dijo...

Muy original. No tengo la pretensión de enmendar lo escrito....pero, yo lo habría terminado: después que llega al hotel y el encargado le dice, su esposa está en el dormitorio; voy al baño de abajo y para no causar más diálogos ambiguos me afeito inclusive el bigote. Sube y dice ¡¡HOLA¡¡¡ y ella, ¡ Te sacaste el bigote ¡

Juan G. B. dijo...

Hola, Andrés:
Pues sí, el final que tú apuntas no hubiera estado mal... El del libro quizá resulte un tanto redundante, pero también escalofriante (ya digo que yo estuve un tiempo sintiendo cierta inquietid al afeitarme), lo que supongo que era el efecto buscado por el autor.
¡Un saludo y gracias por el comentario!

Victoria Cos dijo...

La idea me pareció muy interesante. Lo agarré con cierto entusiasmo, al principio la lectura era rápida. Pero después el nivel empezó a decaer, demasiadas vueltas sobre lo mismo, con una dinámica lenta, pesada.
Me gusta Carrere, pero esta novela no la recomiendo.

Juan G.B dijo...

Hola, Victoria:
Sí, tienes razón en que hsy un momento de la novela en que se vuelve un tanto repetitiva (màs aún teniendo en cuenta que se trata de una obra tan corta). Pero quiero pensar que el autor pretendía subrayar así el trasfondo de pesadilla de la historia.
Un saludo y gracias por tu comentario.