jueves, 23 de octubre de 2014

Jean Echenoz: Relámpagos

Idioma original: francés
Título original: Des éclairs
Año de publicación: 2010
Traducción: Jaime Albiñana
Valoración: recomendable

Relámpagos es el titulo con el que Jean Echenoz concluyó una curiosa trilogía de novelas dedicadas a personajes célebres. Tras Ravel y Correr, dedicadas a personalidades de la música y del deporte, individuos de gran talento y curiosas costumbres, Echenoz prefirió para Relámpagos no emplear un tono biográfico tan patente: Gregor es una especie de guisa de Nikola Tesla, ingeniero e inventor mítico. Que Echenoz abandone el tono testimonial historicista de las otras dos novelas es revelador. Quizás se sintió en algún modo desafiado a hacer algo más que redactar sublimemente una biografía novelada, quizás se propuso aportar algo más de su cosecha aquí, cosa que ceñirse a una biografía de alguien real le impedía de alguna manera (habida cuenta que los dos precedentes eran profusos en la mención de circunstancias y hechos auténticos, cosa que estimulaba poderosamente su lectura). Quizás la intención era despojarse de esas limitaciones, de esa especie de etiqueta, y dar rienda suelta a un perfil más, ejem, creativo.
Pues resulta que eso hace bajar algo el nivel mostrado en las otras dos. El estilo es algo más florido, la prosa algo más rica y menos informativa. Pero creo que, sobre todo en las últimas cuarenta páginas (con la cuestión de las palomas), la necesidad de Echenoz de crear una vida más que recrear una existente perjudica algo al conjunto. Y, por lo leído en la red, creo que la vida de Tesla (que completa como científico un tercer perfil de talento, al lado de arte y deporte) ya hubiera sido fascinante sin necesidad de aderezarla. A pesar de lo cual sigue siendo una lectura recomendable y una estupenda novela de tono novecentista, dinámica en su lectura y muy paradigmática en eso de mostrar que los grandes genios siempre han sido tipos excéntricos. No voy a recurrir, como hago a veces, a contrastar esta opinión con las de otros; pero diría que, empeñado en demostrar que podía ser un buen ejecutor de ficción, Echenoz cayó en la trampa de perseguir una originalidad algo forzada, de intentar demostrar al mundo que no era solamente un magnífico redactor. Aunque, vista la evolución posterior con una maravillosa novela como 14, Relámpagos fue solo un pequeño bajón (no bache), una especie de test de transición entre etapas. Echenoz es un escritor brillante que no quiere limitarse a ser un redactor eficaz.

También de Jean Echenoz en ULAD:  14 Ravel Correr Capricho de la reina

4 comentarios:

José Miguel Martínez dijo...

Hola, Francesc, tu reseña me pilló leyendo "Ravel", después de haber leído hace unos meses "Relámpagos". Coincido en tu análisis del libro. Personalmente, de la trilogía elegiría "Correr". La epopeya del humilde Zatopek me conmovió. En los otros dos libros la narración tan aséptica de Echenoz me deja frío. Los protagonistas me llegan a resultar indiferentes. Los acabé porque son muy breves y "Correr" me había dejado buen sabor de boca.E. Probaré con "14", antes de desengancharme de Echenoz.
Un saludo,

Francesc Bon dijo...

Yo creo que Echenoz es ideal para el lector ocasional, incluso para el avanzado. Y las dosis son las justas, claro. Ahora bien, afrontaría, tan cómodo como está en este formato, su 2666 o su Broma infinita propia?. No sé. Gracias por el comentario.

natasha dijo...

Me ha desilusionado mucho el libro. Jean Echenoz no se ha documentado bien sobre Tesla, le desmitifica reduciendole a un pobre chiflado. En una entrevista en El Pais dice "Me interesó la idea de contar cosas sobre temas de los que no sabia nada", pues en efectiva es alguien que escribe sobre Tesla sin saber nada de el. Hasta la Wikipedia es mas interesante que su narración, porque solo los hechos objetivos de la vida de Tesla son mas emocionantes y valiosos que esa narración de Echenoz. Dedica la mitad del libro con el rollo respecto a las palomas. Primero le dedica numerosas paginas a describirnos los asquerosas que son...Pues vale. Pero no hace ni siquiera algún comentario respecto que fascinación de Tesla con las palomas tenía que ver con sus habilidades magnéticas, de orientación, que tiene el cerebro de estos animalitos. Es fascinante que Tesla lo intuyó hace mas de 100 años cuando nada se sabía de ello. Se le nota la antipatía hacia el protagonista. Tambien narra de sus patentes en tono descalificador pero sin dar argumentos científicos para ello, solo argumentando que el tipo tenía síndrome de diógenes. Hasta le pinta de soberbio, prepotente y eso nada tiene que ver con Tesla.
Me gusta la critica de Robero Bartual en Factor critico sobre dicho libro, cito solo el final: "Los alegatos de Tesla en su autobiografía son tan increíbles como el western de ciencia-ficción que Thomas Pynchon construye en torno a él en su novela Contraluz, pero por lo menos ponen de manifiesto lo que Echenoz no ha sabido ver: que de nada sirve escribir sobre Tesla si no se cree en él. Reducir a Tesla al nivel de un simple chiflado con síndrome de Diógenes, como hace Echenoz, es destruir la esperanza –quizá vana, pero al fin y al cabo esperanza– de que al menos una persona, a lo largo de aquel terrible siglo XX, deseó algo bueno para la humanidad e incluso quizá pudo llegar a conseguirlo".

Francesc Bon dijo...

Muchísimas gracias por tu extenso y documentado comentario, Natasha. Pues creo que con "Relámpagos" Echenoz da un patinazo relativo, pero su eficacia es incuestionable, aunque no sé si por aquí la eficacia es un valor muy a tener en cuenta.