viernes, 17 de octubre de 2014

Yuri Herrera: La transmigración de los cuerpos

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: Muy recomendable

Curiosa novela, esta. Empieza como una novela postapocalíptica, con una misteriosa infección extendiéndose por México, y quizás también el resto del mundo (no lo sabemos), sin que se sepa muy bien cuál es su origen, su medio de tranmisión o su relación con esos extraños charcos plagados de moscas. El miedo se extiende, las calles se despueblan, los vendedores de máscaras ("tapabocas", en la novela) hacen su agosto.

En medio de esta peste conocemos al Alfaqueque, nombre que según el DRAE designa al "hombre que, en virtud de nombramiento de autoridad competente, desempeñaba el oficio de redimir cautivos o libertar esclavos y prisioneros de guerra". Esa es la función que desarrolla el protagonista, de una forma no muy elegante pero sí digna y profesional, cuando intenta mediar entre dos familias que han secuestrado mutuamente a uno de sus hijos, mientras al mismo tiempo intenta conquistar a su explosiva vecina, la Tres Veces Rubia.

Así pues, en La transmigración de los cuerpos se superponen, muy posmodernamente, podríamos decir, tres tramas o tres estructuras genéricas: la novela de ciencia ficción postapocalíptica; la novela negra cercana al hardboiled; y una trama erótica que sirve para aligerar la tensión (la del lector e, imaginamos, la del personaje principal). Mi mayor problema con la novela es la proporción entre esas tres tramas: me habría gustado más postapocalipsis y menos gángters, sobre todo porque llega un momento en que el argumento gansteril se complica demasiado con vueltas de tuerca y un desenlace que no sé si termina de convencerme.

Hay en todo caso un aspecto de esta novela de Yuri Herrera, y al parecer de todas las anteriores, que es digno de mención, y es su tentativa de construir un lenguaje narrativo particular, que mezcla lo poético con lo vulgar, el lenguaje del hampa mexicana (sea este lenguaje más o menos real o impostado, eso no es lo importante) con las imágenes sugerentes y ciertos modestos experimentos verbales. Puntos extra merece también Yuri Herrera por saber describir las escenas de sexo dándoles el punto justo de erotismo, sin caer ni en lo cursi ni en lo pornográfico; eso, ya lo he dicho otras veces, me parece algo muy difícil de conseguir.

En fin, una novela muy recomendable, y un autor al que conviene seguir la pista; aunque eso no hace falta que vengamos nosotros a decirlo a estas alturas.