martes, 3 de marzo de 2015

Jean Echenoz: Correr

Idioma original: francés
Título original: Courir
Año de publicación: 2008
Traducción: Javier Albiñana
Valoración: muy recomendable

Empecemos por el final. ¿Cómo afrontar la valoración de un libro de Jean Echenoz, cuando es el tercero que se lee y su lectura es voraz, ágil, impecable y eficaz como lo son pocas? ¿Qué hay en otras de sus obras que no haya en esta, aparte de diferentes personajes y circunstancias? Por eso ese muy recomendable, el mismo que le fue dado tanto a 14 como a Ravel, porque sería injusto otorgarle una valoración diferente, simplemente porque este sea el tercer Echenoz y no el primer Echenoz que leo. De eso puede que se trate, de dejar que seamos conscientes de que, como en tantas cosas en la vida, el factor sorpresa cuenta.
Y no hay sorpresa, aquí: lo cual es, casi, una definición en toda regla. El lector ocasional muy posiblemente se entusiasmará, el seguidor de Echenoz seguro que no haga más que confirmar otro acierto, cualquier lector exigente no será capaz de hallar error alguno en progresión narrativa, en uso del lenguaje, en esa habilidad del autor en intercalar hechos históricos (aquí, desde la ocupación de Checoslovaquia por los nazis hasta la guerra fría, la primavera de Praga y los tanques rusos irrumpiendo en la capital checa) para situar el contexto de la narración. Todos los resortes echenocianos funcionan a pleno rendimiento y ahí no hay nada que recriminar.

Pero el caso es que a mí este esquema empieza a parecerme algo previsible: me empieza a parecer una fórmula y no sé si es una fórmula cuya finalidad es un ritmo de publicación regular o una garantía de abastecer a cierto público con algo tan sencillo como estos libros, de no más de 150 páginas, de estilo llano y directo, que no requieren más esfuerzo que un par de horas de atención para poder afirmar que ya se ha leído un libro.

Aquí la historia es la de Emil Zátopek, famoso atleta checo dedicado a pulverizar récords y coleccionar títulos allá por los años 50, en todas las distancias a partir de los 1.500 metros lisos, y con una técnica muy poco depurada pero, a la postre, efectiva. Echenoz traza un perfecto recorrido desde su curioso descubrimiento de su habilidad hasta su exitosa carrera deportiva, incluyendo sus encontronazos con un poder totalitario que lo quería para sacarle réditos propagandísticos, pero con el que él no siempre transigía. Es una narración perfecta, con una estructura y una progresión ejemplar y sin más adornos que los necesarios para hacerla perfectamente asequible a un amplio espectro lector.

---pausa dramática---

Aunque ello lo que haga es, cuando se lleva un cierto número de obras (y pienso constatarlo leyendo Relámpagos bien pronto), dar la sensación de que Echenoz escribe casi como si fuera por encargo (aunque sea un encargo propio, dictado por su curiosidad) y que sus obras (sin restarle para nada el mérito de elegir un personaje o una temática y no cualquier otra) son demasiado intercambiables, demasiado funcionales, como si encajasen en definiciones como lecturas o reportajes, como si el impulso para leerlas fuera más informarse acerca del tema que éstas tratan, y que, por tanto, apelarían a resortes diferentes, ni mejores ni peores, debo aclarar, que, por ejemplo, las de Faulkner o Gaddis.

Lo cual quizás no deba ser tenido en cuenta como un defecto. De ahí mi muy recomendable.

También de Echenoz en "Un libro al día": 14, RavelRelámpagos, Capricho de la reina

4 comentarios:

AlimañaChef dijo...

Buenos días.
En mi caso el proceso fue al revés: primero leí Correr y éste me llevó a Ravel, Relámpagos y 14...
Desde luego me encantó, supongo que en parte por el factor sorpresa que he ido transformando en previsibilidad en los otros, pero también me ganó el protagonista, ese Zátopek con aura de héroe perdedor muy al estilo Hrabal.
Lectura muy recomendable, en todo caso.
Saludos.

Francesc Bon dijo...

Bueno: yo he de decir que, por esas cosas de los cambios de fechas en las reprogramaciones, esta reseña ha salido con posterioridad a la de Relámpagos cuando era anterior. A pesar de lo cual lo que comento es completamente vigente. Cuatro libros correctísimos y depurados de Echenoz, pero la fibra, esa que te hace decir "perfecto", no ha llegado a inmutarse. Gracias por el comentario.

Julius dijo...

Para mí es el primer Echenoz, pero si lo que dices se confirma, quizás es algo de lo que adolecen muchos autores que publica Anagrama (como Nothomb o Michon). Buena literatura pero algo formulaica.

Esperaré a leer un par de novelas más de Echenoz antes de añadirlo al grupo.

Francesc Bon dijo...

Por favor, Echenoz y Nothomb solo comparten Anagrama: Nothomb es infumable.