lunes, 30 de marzo de 2015

Menchu Gutiérrez: araña, cisne, caballo

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: muy recomendable... creo

Menchu Gutiérrez me confunde, como la noche a Dinio (que no se diga que en este blog no citamos a los clásicos). Quiero decir que no termino de decidir si lo que ella hace, la opción estética y estilística fortísima por la que ha optado, me parece un modelo que hay que seguir o una herejía que hay que condenar. Lo que tengo claro es que, aceptando el principio de lo que se propone hacer con sus textos (y lo que se propone es algo muy original en el panorama narrativo actual), Menchu Gutiérrez lo consigue con creces, y es por lo tanto una escritora muy interesante.

He llegado a ver araña, cisne, caballo calificado com una novela; no lo es, salvo que partamos del principio de que novela es cualquier cosa a la que se le pone el rótulo de novela. Me parece más ajustada otra definición que se le ha dado: bestiario, aunque este género también se le queda corto. Yo diría que araña, cisne, caballo es un volumen de textos de prosa poética, más o menos narrativos, que tratan sobre la humanidad de los animales, la animalidad de los humanos, la animalidad de los animales, etc. Son casi ejercicios de estilo en los que la relación entre lo humano y lo animal sirve como punto de partida para un conjunto de textos, por lo demás, muy levemente relacionados entre sí.

Hay desde luego fragmentos magníficos, algunos más próximos al relato y otros al retrato. Pasan por delante de nosotros leones, cabras, vacas, anguilas, escorpiones... animales domésticos, animales de circo, animales disecados, animales mitológicos... Y en contrapunto con ellos, hombres y mujeres innominados o designados por letras que sienten por ellos (por los animales) una atracción o repulsión profundas y simbólicas. Y la araña, la araña del título, que prácticamente abre y cierra el volumen, sirviendo como metáfora de la nebulosa y ambigua forma en la que el mundo y la "gran cadena del ser" conecta todas las cosas -y animales, y hombres-.

Pero hay que hablar del estilo, porque el estilo es, en este caso, un elemento central al libro. Ya en La niebla, tres veces, que leí gracias a la colaboración de un lector, se aprecia el preciosismo con el que Menchu Gutiérrez construye sus textos, cargados de metáforas, antítesis, adjetivos sorprendentes y una constante tendencia a pasar de lo concreto a lo abstracto, como si abriera fisuras en la realidad física para encontrar otra realidad metafísica que está ahí al lado, bajo una fina corteza que puede rascarse con una uña.

Menchu Gutiérrez es (vuelvo a decirlo) una escritora única -hasta donde yo conozco- en esta opción estilística tan depurada, al menos entre los escritores españoles actuales. Quiero decir que si Menchu Gutiérrez no existiera, habría que inventarla. Lo que no sé, lo que no termino de tener claro, es si es este el tipo de literatura que más me gusta: si la preocupación por lograr la frase perfecta y el giro poético sorprendente son una forma de penetrar más profundamente en la realidad, o una forma de alejarse de la realidad poniendo el lenguaje como barrera. (Hace poco un poeta bilbaíno, Aitor Bergara Ramos, escribía un poema que contenía este verso: "El lenguaje es el dedo que señala la luna").

Eso sí, creo que todos los escritores españoles, jóvenes o no, deberían leer a Menchu Gutiérrez y empaparse de su propuesta literaria, aunque sea para rechazarla y decidir que no quieren escribir así. Pero para que sepan (o mejor dicho, recuerden), que se puede escribir así.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Chapeau por la reseña, Santi. Yo me confieso irremediablemente seducido por esa forma de escribir de Menchu y, por culpa de tus comentarios, me veré obligado a disfrutar también de este bestiario.

Un saludo. Carlos Andia.