sábado, 22 de diciembre de 2012

Ryszard Kapuscinski: Un día más con vida

Idioma original: polaco
Título original: Jeszcze dzieri zycia
Año de publicación: 1976
Valoración: muy recomendable

Gran novela de aventuras: un periodista algo osado se decide por quedarse alojado en un hotel en Luanda, capital de Angola que está a punto de ser tomada por uno de los bandos que luchan por el poder, una vez Portugal ha decidido otorgar la independencia y le ha puesto fecha y hora. 1975. El periodista, polaco, arriesga su vida ya por el mero hecho de serlo; uno de los bandos persigue atrozmente a cualquiera que huela a comunista. Pero eso no lo pone a salvo de otros, ni mucho menos. Constantemente se juega el pellejo pasando controles, hablando con soldados y mandos de ambos bandos, manteniendo un imposible equilibrio de amistades y conocidos a todos los niveles, con tal de que ello le permita cumplimentar el ejercicio de su labor.
Se trata de informar de lo que pasa, de hacerlo sin otro prisma que el de la realidad o, en todo caso, el posicionamiento al lado de los más débiles (pues considera que siempre son los que más sufren en los conflictos bélicos). Se trata de tensar la cuerda al máximo con tal de contar con los mejores recuerdos, los mejores testimonios, las mejores imágenes (encima el tipo puede usar fotos propias para ilustrar sus portadas), en definitiva, la estampa más real y menos sesgada de lo que ocurre a su alrededor.
Luego vuelve a Polonia, se supone, ordena sus notas, recompone un poco sus recuerdos y lo escribe de una manera ágil, con escasas licencias pero con sublimes resultados. Elude el tono excesivamente emocional, la fácil languidez o la apelación al lloriqueo inútil. Los muertos que se encuentra a su paso huelen fatal, si no se entierran hay que pasar de largo, a lo sumo ver la cantidad que hay de ellos, y luego explicarlo.
Explicar, explicar de la mejor manera. Ésa es la finalidad última del héroe de esta novela. Las conclusiones ya le irán surgiendo al lector, que sabe que poca imaginación y poca inventiva se ha aportado. Hasta explicar cómo lo explica, qué vicisitudes atraviesa el periodista para poder rendir cuentas de su trabajo, cómo se cansa y cómo suda y cómo siente miedo y asco, no en Las Vegas y con drogas, en Angola y con apenas un par de cajas de tabaco polaco húmedas de sudor, que son casi la mejor moneda de cambio, donde la sonrisa es de desconfianza y la carcajada es de locura.

Ya está, lo confieso, por si alguien no se ha dado cuenta: ni es una novela ni su protagonista es sólo un periodista. Mejor: sí es sólo un periodista, en cuanto periodista es persona de carne y hueso, persona que valora lo injusto de lo que pasa, persona que piensa en qué habrá sido de aquellos a los que ha conocido y le han ayudado. Persona que cuenta lo que pasa a su alrededor. Porque los hechos son reales y las personas también. Qué grande, este hombre.

También de Ryszard Kapuscinski en Unlibroaldía: ÉbanoLa jungla polacaEl imperioEl Sha o la desmesura del poderEl emperador

12 comentarios:

Santi dijo...

Pues este me lo voy a comprar casi seguro... Antes de irme a vivir a Portugal no sabía nada de la historia de la descolonización de los años 70, la guerra de Angola, los "retornados" (los casi tres millones de portugueses que volvieron a Europa desde las colonias)... Me parece un tema apasionante, y seguro que Kapuscinski da una visión interesante...

Francesc Bon dijo...

Pues aunque el libro está más centrado en el conflicto bélico en Angola, Kapuscinski resultaría interesante hasta escribiendo del catálogo del Ikea. Siempre se aprende algo de sus crónicas.

Santi dijo...

Ya lo estoy viendo: Kapuscinski va al IKEA, pero se pierde en la sección de muebles de cocina, se desorienta, no encuentra las flechas que indican el sentido de la visita, se acerca la hora del cierre, así que tiene que sobornar, esconderse, traficar y negociar con los señores del chaleco amarillo para conseguir encontrar la salida... :P

JeanP dijo...

Cierto S, no se me ocurre una trama más cutre. O puede que, como cualquier otro mortal, se acomodase en un rincón cubriéndose con los manteles de exposición y esperase tranquilamente a que abrieran de nuevo.

De este autor solo leí El mundo de hoy y me gustó. No estoy acostumbrado a leer este tipo de obras y me impresionó un poco. El tío es un buscavidas, y esa actitud le reportó cierto aroma innovador.

Francesc Bon dijo...

No sé si innovó o no: amigos que son periodistas lo consideran poco menos que un dios. He leído prácticamente toda su crónica traducida (pues sus ensayos son algo menos lucidos/lúcidos) y creo que no se escondía debajo de los manteles, ni de la exposición del Ikea ni de los hoteles en los que había tiroteos. Creo que releeré cada uno de ellos hasta que estén reseñados, pues de todos he acabado sacando algo. Gracias por el comentario JeanP: la proximidad de las fiestas le sienta bien a tu actitud.

Isabel García dijo...

Yo leí "El Emperador" y me entusiasmó. Aprendí tanto de la historia de Etiopía... Además el estilo de Kapuscinski es genial.
Muchas gracias por la recomendación

Francesc Bon dijo...

Gracias, Isabel por el comentario. En el caso de El emperador, Kapuscinski adoptó un tono levemente inspirado en la jerga servil de los súbditos. Aquí el tono es más periodístico, más bitácora de viajes, pero igualmente brillante. Insisto: caerán más Kapuscinskis, sin duda.

Anónimo dijo...

Genial Ébano.

Francesc Bon dijo...

Genial Ébano, sí, muchos de sus libros lo son.

Anónimo dijo...

Si os gusta kapuscinski...no lo dejeis en el libro, id a africa y flipareis aun mas, cuando veais con vuestros propios ojos tantas y tantas descripciones y situaciones.

Francesc Bon dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Francesc Bon dijo...

Pues es un consejo que hoy me es inasequible seguir, así que me tengo que conformar con su poder evocador. Qué vamos a hacerle. Gracias por el comentario.