martes, 24 de mayo de 2016

Colaboración: Viajero solitario de Jack Kerouac

Idioma original: inglés
Título original: Lonesome Traveler
Año de publicación: 1960 
Valoración: Muy recomendable 

¿Venderle el alma al Diablo? Sí, pero cara.
Y si se puede, venderle también otras cosas.
Y venderle a Dios lo que el Diablo no compre.

Vicente Luy.
Jack Kerouac siempre viajó acompañado, incluso en Viajero Solitario. Cualquiera de sus epopeyas, ya sea recorriendo la costa oeste de los Estados Unidos haciendo auto-stop, cruzando la frontera mexicana con medio kilogramo de marihuana encima, hasta viajes en barco de mala muerte, cuenta cómo su entorno se fusiona con él hasta volverse uno solo.

Poseído por una especie de claustrofobia para con el mundo, al bastión de la Generación Beat le bullía una necesidad imperante de estar en movimiento, de aventurarse. Así es como llegó a ser marinero, cronista del Lowell Sun, mozo, cosechador de algodón, empleado en las vías del ferrocarril e incluso, hastiado de su vida nocturna y de tantos excesos, durante una temporada, se convirtió en el guardabosques del Parque Nacional Monte Baker. Pero allí tampoco estaba solo: jugó al póker simulando una contienda de cuatro participantes, cantó para la naturaleza y entabló una relación con un oso que nunca vio. Su esencia siempre se mantuvo acompañada.

No es casualidad que en Viajero Solitario, el autor deje momentáneamente de lado a todos sus compañeros beatniks menos a William S. Burroughs. Ni el corrosivo Neal Cassady figura físicamente, aunque sí en espíritu. Este último se hace presente durante el cruce a México, cuando Kerouac fomenta el consumo de opiáceos y corrompe al hermano menor del guía, un campesino que goza de una vida más que tranquila y, repentinamente, se ve sumergido en los desmanes del grupo a causa de la merma de algunas sustancias. Obviando pequeños e inevitables tramos, la sabiduría inculcada por Burroughs emerge y logra que Kerouac saque a relucir su faceta más pensante y prudente, haciéndose eco de repentinos virajes de la odisea y, sobre todo, de la toma de decisiones.

Aquí, en este libro que recopila ocho jugosas historias unidas por el viaje, se hace foco en el Kerouac más personal e íntimo. Su fanatismo por los trenes devenido en obsesión; su cristianismo y el contradictorio estilo de vida que llevaba en la gran manzana; la simpleza con la que los beats se divertían sin un dólar, desglosando escenas cotidianas con un ojo despierto y atento, riéndose de la gente; hasta uno de sus viajes más peculiares con destino a Europa, con base en París y Tánger.

Dijo Miguel Grinberg, a propósito de Luis Alberto Spinetta: “periódicamente, de modo sutil y persistente, nacen en este planeta individuos predestinados a crear puntos de referencia singulares, todos ellos afinados en una única perspectiva: la evolución de nuestra atribulada especie”. Jack Kerouac ha sido uno de ellos.

Firmado: Juan Martín Nacinovich

1 comentario:

Manuel dijo...

Bien el comentario. Leí el libro asi como otros de esa misma colección que me parece magnifica. Solo una cosa, me refiero al término beatnik y te transcribo literalmente y copiado de "Loca sabiduría" de James Cambel, algo referente al asunto del término beatnik con respecto a los que realmente fueron beat :
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P: ¿Qué opinas de ser el rey de los Beat?
R: Bueno, yo nunca fui un beatnik, lo sabes, ¿no?
P: ¿Cómo nació la palabra?
R: Bueno, al principio fue, la Generación Beat, luego lanzaron el Sputnik, ¿te acuerdas?. Y después la llamaron beatnik.
A los beat no les gustaba la apropiación de “beat” ni tampoco su derivación en beatnik.: “ESA PALABRA ASQUEROSA SE USA VARIAS VECES” , escribió Ginsberg
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De todas formas muchas gracias por hablar de ese libro que es fundamental para reconocer a un Kerouac resumido. Aconsejo también "Satori en Paris" y el de Campbell más general, así como una biografía magnifica de Dennis McNally sobre Kerouak y la generación beat. Y abusando de la generosidad también se puede leer "Personajes secundarios" de Joyce Jonhson.
Pero sin duda y para penetrar en ellos, desde mi punto de vista "Los subterraneos" del mismo Kerouac.
Gracias mnuevamente