jueves, 6 de agosto de 2015

Enrique Vila-Matas: Y Pasavento ya no estaba

Idioma original: español
Año de publicación: 2008
Valoración: recomendable

Si ULAD dispusiera de una sección llamada "El rincón del completista" este libro hubiera ido de cabeza a ella. Cosa de la que, lamento informar, me he dado cuenta una vez lo he leído y esta reseña tomaba forma. Porque "completista" se ha de ser para hacerse con este tipo de libros: publicado en Argentina, corta tirada, recopilación de artículos. Una especie de jugueteo del autor, algo que se me antoja muy propio de Vila-Matas, uno de esos escritores de oficio, un tipo inquieto, un señor con aspecto serio y reservado que, ante el teclado, no conoce contención alguna.
Y Pasavento ya no estaba ya contiene un guiño en su título. Tras publicar una de sus principales novelas, Vila-Matas concede el bis de una serie de artículos posteriores, que mantienen un cierto aire de continuidad, dentro de un ligero aire irreverente, a mitad de camino entre la sorna y un hastío amable, como de escritor encumbrado a su pesar. Como si se tratara de provocar a todos los que le recriminan su talante auto-meta-literario, los artículos contenidos en Y Pasavento ya no estaba son un festín de referencias donde tienen cabida desde títulos de artículos completamente vilamatianos: (Plan para el más allá, Se escribe para mirar cómo muere una mosca, Ventanas de la alta madrugada) hasta el desfile habitual de conocidos y no tanto (Scott Fitzgerald, Melville, Doctorow, Duras, Pérec, Kafka, Steiner) que son, entre muchos otros, la innegable influencia del escritor barcelonés y, a la sazón, la demostración empírica de la máxima de que, salvo excepciones, el buen escritor surge del buen lector. Vila-Matas es un depredador del papel impreso (y de los blogs, y de las conferencias...).
¿Más de lo mismo? Quizás: pero debo insistir en ideas que corroboré con la magnífica recopilación que es Dietario voluble. Vila-Matas es responsable tanto de sus baches en ficción como de su extraordinaria brillantez como ensayista. Dotado de una agudeza de análisis que su prosa transcribe a la perfección, es imposible que su escritura nos defraude en cualquiera de sus formas. Idóneo para las re-lecturas, ideal para aquellos dados a apuntar frases una tras otra, esta recopilación es (cómo odio estos símiles, pero adelante) como la comida que hay que degustar recreándose en cada bocado.
Y claro, con un postre excelso que le sirve de colofón: Un plato fuerte de la China destruída, colosal artículo escrito tras la muerte de su amigo Roberto Bolaño, sensacional epitafio que elude magistralmente la excitación de los lacrimales, colosal celebración del hecho de la literatura y, claro, cómo no, punto débil, baza segura para ganarse el favor del que esto escribe.

Mucho Vila-Matas ya en UnLibroAlDía: aquí