sábado, 19 de julio de 2014

Jorge Franco: El mundo de afuera

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2014
Valoración: Se deja leer

Para quien no lo sepa, El mundo de afuera, obra del escritor colombiano Jorge Franco, prácticamente acaba de recibir el Premio Alfaguara de novela 2014, y tras haberla leído, tengo que decir que me siento bastante decepcionado.

La verdad es que es la primera vez que leo un "premio Alfaguara" y que por eso no sé "cómo de buenos" suelen ser los libros que reciben este premio, y que también es la primera vez que leo algo de Jorge Franco, que al parecer dio el campanazo con su novela Rosario Tijeras, de cuya historia supe gracias a una película que se rodó para el cine y que me dejó más bien indiferente. Pero es que conociendo de antemano el argumento de El mundo de afuera y habiendo leído algunos comentarios muy buenos sobre el escritor y su obra (si hasta Gabriel García Márquez le alabó), me esperaba más, mucho más.

Y eso que los ingredientes de El mundo de afuera no pueden ser más atractivos. Porque en este libro hay una belleza principesca criada en cautividad, hay un rico de gustos extravagantes, hay una platónica obsesión amorosa, hay una banda de criminales de medio pelo, y hay un secuestro bastante tosco y chapucero. Pero el producto final, en mi opinión, resulta pobre al no haberse exprimido bien ninguna de estas bombas argumentales. Es como si el autor tuviera en su cabeza la fórmula perfecta para un combinado explosivo pero, Dios sabe por qué (¿cierta pereza, falta de confianza en sus personajes, ausencia de una trama sólida y potente una vez trazado el esquema argumental, un estilo demasiado ligero y cortante como para narrar escenas que requieren más enjundia e implicación?), no supo sacarles ni la mitad de su partido a sus materias primas.

Les mostraré el argumento, a ver si no suena bien.

Diego, un rico colombiano germanófilo y amante de la ópera, en un viaje por Europa, conoce a Dita, una bella alemana con la que tiene un romance y a la que acaba convenciendo para que se vaya con él a su país. Allí, a las afueras de Medellín, la pareja se irá a vivir a un peculiar castillo rodeado por un bosque y copia (toma ya) del de La Rochefoucault, y la mujer dará a luz a una bella niña rubia a la que llamarán Isolda. Pondrán una regia institutriz alemana a la cría y la educarán como si fuera una princesa de otro siglo, prácticamente sin salidas al exterior, vistiéndola como a una muñeca de vitrina, y obsesionados con que no sea mancillada por la fealdad y la banalidad del "mundo de afuera". Pero un grupo de avispados y curiosos críos pobres de los alrededores se las ingeniarán para localizar y espiar sin tregua a la beldad encerrada, a desearla en la lejanía, y a soñar con la vida que lleva la extraña cría, siendo el Mono el más enamorado de todos ellos. Y años después, habiendo acaecido una dolorosa tragedia en el castillo de la bonita princesa rubia, el Mono será el mayor responsable del secuestro de Don Diego, ayudado por su vulgar novieta Twiggy (sí, en homenaje a la célebre modelo inglesa) y un atajo de melocotones.

Pero vuelvo a decirlo. En mi opinión, el sugerente juego se queda en agua de borrajas. Ojalá Laura Restrepo, una de los miembros del jurado del Alfaguara 2014, hubiera acertado de pleno con sus entusiastas palabras sobre la obra: "Entre la fantasía y la truculencia, entre los hermanos Coen y los hermanos Grimm, El mundo de afuera es una deliciosa sorpresa".


7 comentarios:

jose guedes dijo...

Bueno, si lo único que te gustó fue la historia que cuenta en su esquema básico, está claro que el autor no ha hecho nada, porque está basado en un caso real. A mí precisamente me gustó porque transformó hecho real en una especie de cuento.

Rodrigo Santos dijo...

Coincido plenamente con tu crítica. Acabo de terminar el libro y me pareció decepcionante. El manejo del lenguaje es más bien menor y a la trama le falta una evolución más emocionante, más golpes de ingenio y de sorpresa, más profunidad en la creación de los personajes.

En los premios Alfagura hay de todo: algunas obras maestras (Diablo Guardián y Delirio, principalmente), algunas obras menores (El Viajero del Siglo, El Ruido de las Cosas al Caer), y algunos bodrios totales (marcadamente, El Arte de la Resurrección).

Saludos

Nabucom dijo...

Si el "premio Alfaguara" lo otorga la misma Alfaguara que editó el libraco este, deja mucho que decir. ¡Vamos por las ventas!

Anónimo dijo...

Demasiado generosa Laura Restrepo en su opinión. Es un libro con relato cinematográfico que se devora en poco tiempo pero que no deja ningún sabor a distancia, muy apropiado para leer en vacaciones. Las emociones que despierta son efímeras. La edición facilita su lectura.

Anónimo dijo...

Demasiado generosa Laura Restrepo en su opinión. Es un libro con relato cinematográfico que se devora en poco tiempo pero que no deja ningún sabor a distancia, muy apropiado para leer en vacaciones. Las emociones que despierta son efímeras. La edición facilita su lectura.

Anónimo dijo...

Considero esta obra una interesante trama que se deja leer demasiado rápido lo que le da un sabor a superficialidad en la descripción de los personajes, sin embargo como obra local hace una bella descripción de lugares y personajes que son muy representatitivos del Medellin de la decada de los 70 que inicia el cruel rumbo de los años posteriores.

Carlos Mendoza dijo...

Muy buenotu comentario. Leí el libro y me gustó, me parece una prosa ligera, sabrosa. Con personajes humanos. Sin embargo, coincido con tus observaciones. Hubo dos aspectos que me parecieron poco creibles: que la Twigi se haya metido al castillo, que está tomado por la fuerzas de seguridad, me parece poco verosimil. No creo que sea tan facil entrar a una vivienda en esas condiciones de emergencia, por muy ineficiente que sea la policía. Igualmente cuando ella busca el dinero en casa del mono, después de que esa casa ha sido allanada, no creo que la policía la deje sin vigilancia... sin embargo, se puede leer