viernes, 18 de julio de 2014

Michel Houellebecq: Intervenciones

Idioma original: francés
Título original: Interventions 2
Año de publicación: 2011
Traducción: Encarna Castejón
Valoración: muy recomendable

La incertidumbre. Dicen los filósofos algo mediocres que es lo peor. Pero he de consolarme con eso: supongo que algún día Houellebecq anunciará que publica una nueva novela y que podré empezar a frotarme las manos (yo, pero también quienes le critican) ante una nueva historia protagonizada por algún cincuentón amargado y desencantado, con gustos sexuales rayanos con lo depravado, y tendencias suicidas vencidas temporalmente por la pereza y la desazón.
Pero, mientras tanto, la espera y la especulación es lo que me queda. Eso, y revisar por la red si hay algo sustancioso, algún aperitivo que echarme al coleto. Releer Intervenciones, por ejemplo, última obra oficial, junto a Poesía, por así decirlo, pues se trata de un compendio de ensayos previamente publicados (algunos hace más de 20 años) en los cuales Houellebecq toma posición respecto a diferentes temáticas. Siempre me da la impresíón de que determinados escritores se sienten más cómodos escondidos tras sus personajes, dejando a la opinión del lector si son sus ideas o las de ellos. A Houellebecq esto no le funcionó: los integristas arremetieron contra él, por opiniones emitidas por sus personajes. En los ensayos de Intervenciones ese recurso no está disponible, y el resultado es algo desigual, cosa que no voy a achacar a que Houellebecq se coarte. Hasta ahí podríamos llegar. Cosas como empezar con un artículo titulado Jacques Prévert es un imbécil. Brillante articulo que marca el tono, atacando a su compatriota con frases como esta:

Si Jacques Prévert escribe, es porque tiene algo que decir; eso le honra. Desgraciadamente, lo que tiene que decir es de una estupidez sin límites; a veces da náuseas.

Y arreglándoselas para enlazar, unas cuantas frases más allá:

... los curas son orugas viejas y asquerosas que inventaron el pecado para impedir que vivamos.

O apostar doble o nada:  difícil es hablar de pedofilia y exponer ideas como éstas:

... el pedófilo me parece el chivo expiatorio ideal de una sociedad que organiza la exacerbación del deseo sin procurar los medios para satisfacerlo.

Saliendo indemne, incluso triunfante, en una cuestión tan objetivamente repugnante. Pero el problema es que, por mucho que se diga, la concepción de la imaginación (la de Houellebecq, al menos), sigue disponiendo de unos resortes que la realidad no tiene. Y en ensayo el francés lleva una, o dos, marchas menos. Incluso a veces se mete en ciertos terrenos poco estimulantes para el público general. Cosa que yo le disculpo, claro: Houellebecq bajo de forma sigue pasándole la mano por la cara a a mayoría de escritores, y reduce a muchos presuntuosos a la categoría de juntaletras.

Así Intervenciones es un poquito un catálogo de recursos donde conviven desde textos organizados para especies de happenings junto a artículos de opinión, entrevistas, divagaciones y comentarios generales a requisito de publicaciones de diversa índole. El tono oscila entre lo directo y contundente y la digresión filosófica, a veces algo indigesta, pero siempre razonada.
Lo cual deja este libro en una zona algo ambigua. Los incondicionales del francés tendrán suficiente para apenas unas semanas, y los que ven su obra con escepticismo siempre encontrarán un argumento para acusarle de ser incapaz de ser brillante si no es a costa de la polémica. Puede que haya quien diga (como podría decirse de Franzen) que sólo la gran repercusión de su obra de ficción le permite publicar esta recopilación. Pero, ignorando toda esa parafernalia intrínseca a los escritores fenómeno, el nivel de Intervenciones, en sus momentos más brillantes, que no son pocos, no está al alcance de la gran mayoría de los escritores.

También de Houellebecq en UnLibroAlDía:  Las partículas elementales, El mapa y el territorio
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2 comentarios:

Oli (en sábanas virtuales) dijo...

Me gustó particularmente lo del resorte de la imaginación.
Buena crítica. Aparentemente este libro es un cambalache, como mi blog ja
Houellebecq gran exponente
..de la posmodernidad. No creo que le pese en absoluto

Francesc Bon dijo...

Pues gracias por comentar, Oli. No negaré mi reconocida filia por Houellebecq, pero me da la impresión que, a estas alturas, le da igual hasta lo que opinemos de él.