martes, 15 de julio de 2014

Colaboración: El miedo a la democracia de Noam Chomsky

Idioma original: inglés
Título original: Deterring democrazy
Año de publicación: 1992
Valoración: Está bien

Sabido es que Chomsky, cuyos escritos vemos con frecuencia en la prensa (El País, especialmente) es notable articulista y ensayista, y ejerce de mosca cojonera del pensamiento único en los divinos EE.UU.

Con estas convicciones, y bajo la seducción de un análisis heterodoxo de la política internacional desde la II Guerra Mundial que prometía la solapa del libro, accedimos a esta obra, basada en innumerables ensayos y conferencias anteriores del antedicho. Efectivamente, la columna vertebral del libro lo constituye un análisis concienzudo, denso y tal vez algo anárquico en torno a la posición geoestratégica de los USA en la segunda mitad del siglo XX, y las consecuencias tangibles a que estas políticas han dado lugar en los distintos rincones del mundo.

El enfoque del tema resulta relativamente novedoso, aportando una visión global en la que parecen encajar como piezas de puzzle los diferentes acontecimientos históricos que más o menos conocemos todos. A destacar el interesante (y desmitificador) punto de vista sobre la Guerra fría, así como ciertas revelaciones sobre las relaciones de los dirigentes norteamericanos con la Italia fascista o en torno a algunas actuaciones inmediatamente posteriores a la Guerra.

Ni qué decir tiene que Chomsky no deja títere con cabeza, adquiriendo su crítica unas proporciones tan devastadoras que a veces la lectura nos empuja a navegar entre el desasosiego y la incredulidad ante las monstruosidades que vamos descubriendo.

La forma de presentar la tesis resulta algo más discutible, sin embargo. Es conocida la querencia de los norteamericanos por la casuística y el ejemplo, en detrimento de la abstracción, y el autor no escapa desde luego a esta tendencia. De esta forma, el texto se distancia de la literatura política clásica de corte europeo, y se aproxima más al estilo periodístico, lo que beneficia quizá a su credibilidad, aunque reduce su empaque como ensayo. Excepción a todo ello es la interesantísima última parte del libro, cuajada de reflexiones de gran calado.

Si consideramos además la superabundancia de documentación y el gusto por el detalle y la anécdota, tenemos como resultado 400 páginas que, de no afrontarse el tema como auténtico interés, pueden constituir lo que comúnmente conocemos como un ‘ladrillo’.

En definitiva, que se trata de un trabajo valiente y sólido que, más ligero de datos y con una perspectiva teórica más amplia, hubiera ganado atractivo.

Firmado: Carlos Andia