jueves, 11 de octubre de 2012

Jane Austen: Orgullo y prejuicio

Título original: Pride and Prejudice
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1813
Valoración: Recomendable

"Es reconocida como verdad absoluta aquélla que afirma que un hombre soltero dueño de una gran fortuna ha de sentir algún día la necesidad de casarse...". Toma ya... Así empieza una de las novelas decimonónicas inglesas más célebres de la historia de la literatura y que, aunque parezca mentira, aún no ha sido reseñada en ULAD.

No creo que haga falta presentar a la audiencia a la autora, la celebérrima Jane Austen, que incluso cuenta con una película de hace unos pocos años mostrando el que se dice que fue un decisivo episodio de su vida: su renuncia al amor del único hombre al que quiso por temas ajenos a los sentimientos. Porque Jane Austen se quedó soltera (y hablamos de la primera mitad del siglo XIX, lo cual lo convertía en una lacra social bastante insoportable), y escribió casi toda su obra en cuadernitos en los que trabajaba incluso rodeada de familiares. Algo meritorio, ¿no? Pero eso no ha impedido que la autora haya sido duramente criticada por otros famosos escritores como Mark Twain, que soltó una violenta barbaridad sobre que iba de sacar a la Austen de la tumba y volver a matarla golpeándola con uno de sus huesos o algo así... Y creo que a Charlotte Brontë tampoco le gustaba mucho el estilo de su paisana, pese a que ambas tuvieran bastante en común.

También es probable que muchos de los que nos leen sepan de qué va Orgullo y prejuicio gracias a la bonita película que se hizo en 2005, con la siempre cotizada Keira Knightly como protagonista, o a cierta serie de televisión inglesa que quizás hayan tenido la oportunidad de ver.

Pero como aquí estamos para hablar de libros, vayamos un poquito más allá de lo audiovisual...

Lo primero de todo, decir que yo leí Orgullo y prejuicio en su idioma original, y he de reconocer que me pareció mucho menos difícil de lo que pensaba y que casi no tuve que tirar del diccionario. Su tono y su lenguaje tienen todos los ingredientes imprescindibles de una novela de alta carga romántica (hay muchos personajes guapos a rabiar, vestidos con gran gusto y muy educados; viviendas preciosas; paisajes ajardinados o salvajemente borrascosos; ciertas tragedias del pasado no aclaradas del todo que vuelven a aflorar en el presente, etc.), sí... Pero también posee una picajosa ironía que impregna muchos diálogos, especialmente cuando la protagonista se tiene que defender de maestros y maestras del dudoso arte de lanzar darditos verbales al prójimo sin perder los buenos modales.

La historia que cuenta es la siguiente: los Bennet son una familia inglesa formada por un matrimonio ya maduro con cinco hijas jóvenes que vive en una zona campestre cerca de Londres. Discurren los últimos coletazos del siglo XVIII y mamá Bennet ve peligrar la moderadamente desahogada posición de la familia ya que es inevitable que a la muerte de papá Bennet la mayor parte de sus pertenencias vayan a parar a manos de un primo clérigo suyo, el señor Collins. Todo, por culpa de una peculiar figura jurídica de la época. Por eso, la señora Bennet está obesionada con casar con hombres ricos a sus hijas, y la mujer cree que se le aparece la Virgen cuando por la zona recalan los ricos Charles Bingley y su amigo Fitzwilliam Darcy. El primero, prácticamente será obligado a enamorarse de la bella y dulce hermana mayor, Jane, mientras que el segundo iniciará una extraña, atractiva e irregular relación de amor/odio con la segunda hermana, la rebelde e inteligente Elizabeth, la heroína de la obra, una inconformista jovencita que me recuerda mucho a la Jo March de Mujercitas.

Así que la novela narra, principalmente, la historia de amor/no amor de Elizabeth y el señor Darcy, que en un primer momento rechaza a Lizzy por no considerarla lo suficientemente bella y por tener una familia poco ejemplar. Pero poco a poco, el galán irá cayendo rendido ante sus encantos... Por su parte, Elizabeth abandonará progresivamente la imagen de soberbio y de ricachón que tiene del reservado Darcy. Y de por medio tendremos falsos enamoramientos, fugas, matrimonios secretos, rechazos, mentiras y desenmascarados...

Yo me lo pasé muy bien leyéndola.

Casi como para disuadirme, me habían advertido de que se trataba de una comedia romántica que acababa bien, que todos se casaban con quien querían y comían perdices para siempre, pero esto no me frenó a la hora de leerla, de la misma manera que uno puede leer con placer Drácula de Bram Stoker sabiendo más o menos cómo acabará el buen conde transilvano.

Por todo ello, la lectura de esta famosa novela de Jane Austen me dejó muy buen sabor de boca: no me esperaba muchísimo más de lo que obtuve. Y la recomiendo. Para su época, y teniendo en cuenta la dama que la escribió, está muy bien.

También en ULAD de Jane Austen: Mansfield ParkLa abadía de Northanger

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Un libro al día? 365 libros al anho?

Kitty Pryde dijo...

Podrian hacer una reseña de Emma o de Northanger Abbey? :)

Ian Grecco dijo...

Pues tengo Northanger Abbey, regalo de cumpleaños de una buena amiga, esperándome en la mesilla de noche junto a tres libros más. En un mes tendré la reseña, Gata Sombra :)

Anónimo dijo...

A mi se me hizo muy densa la lectura (la leí en castellano y tal vez en una pésima traducción... no sé) Aún así el argumento es a cada paso previsible y la única frase medianamente interesante o mas bien simpática que te deja después de 300 y tantas páginas es justamente esa del comienzo y nada más. Algunos personajes se desdibujan un poco, o no conservan la personalidad inicial, los diálogos entre los enamorados son casi inexistentes y la protagonista comete a veces graves equivocaciones que después no tienen consecuencias, lo que por momentos hace a la historia inverosímil, obligandote a poner en duda las capacidades de la escritora, que de paso también se propone hacer odiosos a algunos personajes sin lograrlo. En fin... no sé si desaconsejar directamente su lectura pero qué difícil recomendarla! Muy lindo el blog. Saludos!