viernes, 19 de octubre de 2012

Carmen Alborch: Malas

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2002
Valoración: Se deja leer

Cuando era más joven la palabra "ensayo" me daba respeto, mucho respeto. Pensaba que para escribir un ensayo uno tenía que ser una persona sesuda, muy organizada, de una inquietud intelectual de altura, y disfrutar de la autoestima suficiente como para dar por hecho que un buen puñado de personas estarán dispuestas a leer con interés ideas, teorías y conclusiones personales sobre cierto tema.

Pero luego descubrí que la cosa no es para tanto, que además de a grandes (y a veces, difíciles de seguir)  intelectuales, los ensayos tientan a otra clase de autores. Sin ir más lejos, muchos escritores de novela más o menos "light" deciden en un momento dado escribir sus impresiones sobre esto o aquello sin necesidad de documentarse, investigar o contrastar de forma harto minuciosa, e incluso políticos, artistas de todo tipo o figuras de lo más polifacético se ponen manos a la obra y se deciden a tejer sus ensayos con mayor o menor éxito.

Y tras esta breve introducción sobre lo que me pasaba a mí con los ensayos, vamos a la reseña de uno que se me ha hecho fácil de leer y que contiene algunas ideas muy interesantes.

Malas es obra de la conocida Carmen Alborch, escritora y política socialista valenciana que llegó a ser Ministra de Cultura durante el último gobierno de Felipe González.

Su título puede dar lugar, nada más leerlo, a muchas conclusiones precipitadas, pero es que tras "Malas", aún no lo he dicho, hay dos puntos y la siguiente aclaración: "Rivalidad y complicidad entre mujeres". Ahora la cosa está más clara, ¿no?

Así pues, a lo largo de más de 300 ágiles páginas que se leen con interés pese a contener numerosos nombres de mujeres célebres de todo tipo, Alborch nos cuenta sus ideas e impresiones sobre el temita de marras: ¿es la mujer el peor enemigo de la mujer? O lo que es lo mismo: ¿la mujer, por naturaleza, es un ser envidioso y competitivo que ve en las de su genéro rivales potenciales para alcanzar sus metas?

Alborch no lanza afirmaciones y negaciones como sentencias ni trata de sentar cátedra, y eso es algo de agradecer. De forma sencilla, como si estuviéramos charlando con una amiga lista y culta pero muy cercana, deja claras sus ideas pero también sus dudas y obsesiones sobre el tema, y cuenta historietas de féminas famosas, como la de la terrible enemistad que mantenían las actrices Joan Crawford y Bette Davis.

La autora nos cuenta cosas que algunos ya sabíamos o creíamos saber, como que la mujer ha pasado de rivalizar con otras con el objetivo de seducir al hombre más envidiado del lugar (por motivos económicos más que por su aspecto físico, la mayoría de las veces) y "engancharle" (mediante el matrimonio, se entiende), para llegar a competir con sus semejantes por metas más de tipo laboral o social. Y que dicho cambio, orquestado por el devenir de los tiempos, no es obíce para que la mujer siga obsesionada con ser, además de un individuo con una envidiable posición social y un empleo de altura, eternamente joven, bella, delgada... y la pareja de un hombre de postín. Todo por culpa de una sociedad competitiva para todos pero machista que sigue exigiendo a la mujer un plus de perfección.

Esto hace, según Alborch, que una fémina se sienta vulnerable y amenazada cuando en su radio de acción aparezca otra que la supere en algo. Es entonces cuando la hembra, a no ser que se trate de una persona fuerte, buena y sensata, decide dejar de ser un animalillo vulnerable para convertirse en una fiera que defiende lo suyo, aunque sea, desplegando sus peores artes. De ahí los comentarios malintencionados, la marginación y la indiferencia hacia la "mujer-amenaza", las maniobras en la sombra, etc, etc...

Pero Alborch también da pinceladas de luz a su libro y habla de los grandes beneficios que concede el tener a otra mujer como amiga y cómplice.

En fin, opiniones personales aparte, Malas es un ensayo fácil de leer que sin ahondar demasiado en el tema (la autora se podía haber puesto más psicológica, antropológica, sociológica e incluso biológica), le dedica el buen puñado de páginas que se merece.