martes, 1 de febrero de 2011

Zoom: "Vuelva usted mañana" de Mariano José de Larra

Fecha de publicación: 1832
Idioma original: Español
Valoración: imprescindible

Esperad un momento, que tengo que descubrirme. Es que el dueño de tan rimbombante nombre, digno de un culebrón venezolano, es uno de mis escritores más admirados.

Don Mariano José es el más digno representante del romanticismo español, sección periodismo. Aunque también lo intentó con la poesía, la novela y el teatro, donde publicó con mayor o menos fortuna, son sus artículos periodísticos los que le han hecho pasar a la posteridad y los que le dieron fama en su tiempo.

Larra había recibido una educación liberal, comenzada en Francia, donde su padre tuvo que huir en concepto de «afrancesado» y la continuó posteriormente en España, cuando su padre gozó de la amnistía decretada por el Rey Felón y pasó a ser médico del infante Francisco de Paula, hermano de este monarca, célebre por ser el peor rey de la historia de España, lo que ya es decir.

A pesar de ello, comenzó a militar en las filas de los Voluntarios Realistas, fervientes absolutistas, aunque sus primeros escritos satíricos ya dejaron claro su ascendiente liberal y progresista. Larra criticó de una manera hiriente los usos y costumbres de la sociedad de su momento, con lo que no hizo muchos amigos. Su pluma mordaz no dejaba títere con cabeza en la España del Siglo XIX. Es conocida su habilidad para introducir crítica social dentro de artículos aparentemente costumbristas, como el que nos sirve como título de esta modesta reseña.

En él, Larra satiriza la burocracia indolente del país, la lentitud administrativa, la desidia de los cargos que deberían dirigirla, la ineficacia y pereza que envolvían y envuelven a la máquina estatal. Pero también la pereza que se contagia por toda la sociedad, al amparo de las peripecias que sufre Monsieur Delay, sufrido francés que le ha sido recomendado y que acabará cayendo una a una en todas las trampas de la administración. No parece que la cosa haya cambiado mucho.

Como buen romántico, Larra se suicidó joven. No creo que ningún certificado perdido haya tenido nada que ver.