lunes, 18 de mayo de 2009

Milan Kundera: La inmortalidad.

Idioma original: checo.
Título original: Nesmrtelnost.
Año de publicación: 1988.
Valoración: Muy recomendable.

A pesar de no ser, en mi opinión, el mejor libro de Kundera, "La inmortalidad" está lleno de ideas y formulaciones brillantes.

Muy en el estilo de su autor, esta es una novela que huye de la estructura lineal y del encadenamiento de hechos y acciones; más bien, utiliza ciertas anécdotas o situaciones, entremezclando en ellas la vida real y la ficción, para reflexionar sobre cuestiones de gran hondura.

Así, por ejemplo, nos habla del deseo del ser humano de trascender, más allá de su muerte, perpetuándose de algún modo en el arte o el recuerdo de otros seres. También de la belleza, la casualidad con sus diferentes matices (un tema que parece obsesionar a Kundera)... y muchos otros asuntos de los que se nos da una visión novedosa y muy interesante.

Como muestra, un par de fragmentos en los que vale la pena detenerse:

"Pienso luego existo, es el comentario de un intelectual que subestima el dolor de muelas. Siento luego existo es una verdad que posee una validez mucho más general y se refiere a todo lo vivo. Mi yo no se diferencia esencialmente del de ustedes por lo que piensa. Gente hay muchas, ideas pocas: todos pensamos aproximadamente lo mismo y las ideas nos las traspasamos, las pedimos prestadas, las robamos. Pero cuando alguien me pisa el pie, el dolor sólo lo siento yo. La base del yo no es el pensamiento, sino el sufrimiento, que es el más básico de todos los sentimientos. En el sufrimiento, ni siquiera un gato puede dudar de su insufrible yo. En un sufrimiento fuerte, el mundo desaparece y cada uno de nosotros está a solas consigo mismo. El sufrimiento es la universalidad del egocentrismo."

"Camino: franja de tierra por la que se va a pie. La carretera se diferencia del camino no sólo porque por ella se va en carro, sino porque no es más que una línea que une un punto con otro. La carretera no tiene sentido en sí misma; el sentido sólo lo tienen los dos puntos que une.El camino es un elogio del espacio. Cada tramo del camino tiene sentido en sí mismo y nos invita a detenernos.
La carretera es la victoriosa desvalorización del espacio, que gracias a ella no es hoy más que un simple obstáculo para el movimiento humano y una pérdida de tiempo.
Antes de que los caminos desaparecieran del paisaje, desaparecieron del alma humana; el hombre perdió el deseo de andar, de caminar con sus propias piernas y disfrutar de ello. Ya ni siquiera veía su vida como un camino, sino como una carretera: una línea que va de un punto a otro, del grado de capitán al grado de general; de la función de esposa a la función de viuda. El tiempo de la vida se convirtió para él en un simple obstáculo que hay que superar a velocidades cada vez mayores.
El camino y la carretera son también dos concepciones diferentes de la belleza. Cuando alguien dice que en tal o cual lugar hay un paisaje hermoso, eso significa: si paras el carro verás un hermoso castillo del siglo xv y junto a él un parque; o: hay allí un lago y, por su brillante superficie, que se extiende a lo lejos, navegan los cisnes. En el mundo de las carreteras un paisaje hermoso significa: una isla de belleza unida por una larga línea a otras islas de belleza.
En el mundo de los caminos la belleza es ininterrumpida y constantemente cambiante; a cada paso nos dice: ¡detente!"

Junto a la historia de Agnes y Laura, y las anécdotas relacionadas con Goethe, Rubens y otros artistas, encontramos hondas reflexiones sobre la belleza, el arte, el amor, la muerte...

Una obra francamente recomendable.

Del mismo autor, reseñamos La insoportable levedad del ser.

5 comentarios:

Ian Grecco dijo...

Qué ganas de leerlo.

Mi prima Angélica, que me conoce muy bien, dice que va a ser uno de mis libros preferidos...

tempore dijo...

Es terrible, lo saqué de una biblioteca y me metí tanto que quiero comprarlo y no lo encuentro!!!!.... es un excelente libro, creo que me falta experiencia para decir que es uno de los mejores.

saludos!

izas dijo...

No sé si es uno de los mejores de Kundera, pero, sin duda, es un libro buenísimo.

Y, como siempre con Kundera, te queda un regusto amargo cuando acabas de leerlo, como si dijeras "lo que he leído es ficción, sí, pero es tan real que asusta".

Muy, muy recomendable.

Anónimo dijo...

aun me lo estoy leyendo.. lo pospuse tanto que esta es la definitiva, muy bien libro!

Anónimo dijo...

Esta weno el libraco, hasta la vista perros basuras.