sábado, 30 de mayo de 2009

Helga Schneider: Déjame ir, madre.

Idioma original: Italiano
Título original: Lasciami andare, madre
Fecha de publicación:
2001
Valoración: Recomendable.

Ésta es la historia real de una relación muy complicada: la de su autora, de origen polaco, y su madre, miembro durante mucho tiempo de las SS.

El régimen nazi necesitaba voluntarios para convertirse en celadores de campos de concentración y la madre de Helga, Traudi, acude de inmediato. Trabaja en Auschwitz y Ravensbrück, también como asistente de los médicos nazis en los experimentos que realizaban con las prisioneras.

Tras abandonar a su familia con una frialdad incomprensible ("cuando salga por la puerta no empieces a gritar y despiertes a tu hermano, ¿has entendido?"), desaparece para Helga durante 30 años. Vuelve a verla apenas un momento, tenso y distante, y deberán pasar 27 años más hasta que se produzca el encuentro en que está basada la narración de esta novela.

La anciana se encuentra internada en una residencia, en Viena, y tiene ya 90 años. Helga recibe una carta de Gisela Freihorst, amiga de su madre, diciéndole que ésta está enferma y decide ir a visitarla.

El encuentro es difícil de describir en unas pocas palabras.

Las dos mujeres hablan del pasado, reconstruyen su historia. Trudi no se arrepiente de nada de lo que ha hecho, lo justifica y se muestra seca y dura como una roca.

Su hija no puede evitar preguntarle sobre Birkenau, las cámaras de gas... y sufre terriblemente al escuchar las respuestas, llenas de crueldad y de irracionales prejuicios contra los judíos.

"-Eran culpables (...)
-¿De qué?
-De todo."

A la inevitable lástima que provoca aquella mujer mayor, enferma y sola, se le unen, en el corazón de su hija, la indiferencia que han generado tantos años de lejanía, la rabia por el abandono sufrido, y el desprecio (casi asco) que le provocan sus opiniones racistas y la consciencia de que ha llevado a cabo actos aberrantes.

Para Helga es muy difícil asumir que ésa es su madre y darse cuenta de que esa visita no es el principio de un reencuentro sino la confirmación de que existen ciertas distancias insalvables entre las dos.

Estamos ante una novela de contenido muy duro pero fácil lectura, en la que el lector no puede evitar empatizar con su protagonista y sentir su doloroso desprecio hacia su madre, su frustración...

Además, con esta historia, uno puede plantearse interesantes cuestiones éticas, y profundizar en la psicología de "los verdugos" para conocer así otra cara de uno de los episodios históricos más repugnantes de la historia universal.