miércoles, 29 de abril de 2009

Paul M. Marchand : Que nos juzguen los perros si pueden

Idioma original: Francés
Título original: Je abandonne aux chiens l’exploit de nous juger
Año de publicación: 2003
Valoración: Muy recomendable

He de reconocer que el título que hoy nos ocupa cayó en mis manos por casualidad, mientras curioseaba en la biblioteca pública que frecuento. Buscaba algo diferente que leer, algo de lo que no tuviera ninguna clase de antecedente; ni críticas, ni reseñas previas que restaran encanto al acto de descubrir un libro por uno mismo. Y allí apareció aquella novelita corta presidida por la sugerente fotografía de una joven que, con gesto pícaro, desvía la mirada del hombre que tiene frente a ella en la mesa de lo que parece un restaurante. Que nos juzguen los perros si pueden era su título, algo que también sonaba estimulante. Así que no me quedó más remedio que mirar el lomo trasero del libro para leer su argumento, lo que instantáneamente hizo que me invadiera una honda sensación de rechazo, porque, ¿acaso no repele saber que alguien se ha molestado en escribir la historia de amor entre un padre y su hija basándose, encima, en un hecho real? Como si de un telefilme de medio pelo se tratara.

Y sin embargo, me llevé el libro a casa, lo leí con interés de principio a fin, y cuando lo cerré, me sentí culpable por mi inicial reacción. Porque aquello estaba realmente bien escrito, bien relatado, tan bien, que no pude evitar comprender a la joven Sarah, que tras diecisiete años de oscuridad, se planta frente a Benoît, el hombre que apenas salido de la adolescencia dejó embarazada a su madre y del que no se volvió a saber, es decir: conoce, al fin, a su padre biológico. Y es tal la atracción física e intelectual que siente por su progenitor que no espera demasiado para acostarse con él primero, enamorarse de él después, complicando hasta el infinito la que podía haber sido una efímera aventura sexual prohibida. Y no: Sarah no es discípula de la Lolita de Nabokov ni de la incestuosa Anaïs Nin, ni está enferma de síndrome de Electra; y Benoît , el atormentado y apasionado Benoît, está convencido de que si la relación llegara a cuajar siempre le recordarían como al pervertido que se tiraba a su hija.

Ciertamente, me dejó sin aliento el talento de Paul M. Marchand para relatar con serenidad y pulcritud algo que hace tambalearse uno de los que creemos intocables pilares de nuestro civilizado código de conducta humano, lo cual no quiere decir que el autor haya logrado que yo reniegue de dicho compendio de valores o directrices o como quieran llamarse. Pero consiguió que admitiera como válidos sus argumentos, todo un logro.

¿Apología del incesto? ¿Justificación de la perversión sexual camuflada bajo la máscara del liberalismo más desquiciante y vergonzoso? Francamente, si el lector de esta novela bucea en ella, dejándose arrastrar por las fuerzas que obligan a sus protagonistas a precipitarse al abismo de una pasión tildada de enferma y depravada, ni siquiera se planteará estas cuestiones. Se dará cuenta de que sólo se trata de una historia de amor.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Gracias por compartir con nosotros tu encantador descubrimiento, Ian! Como lectora que conoce el placer que supone descubrir por uno mismo un delicioso secreto literario, valoro mucho tu propuesta.

En mi opinión, estos casos se asemejan a lo que ocurre con el amor: si pensamos en el "bienestar" del libro es lógico recomendarlo por todo lo alto, pero nuestro deseo de posesión a veces nos ciega y preferimos seguir siendo de los pocos privilegiados que disfrutan de él.

Evidentemente estamos ante un grave pecado literario, del que debemos huir si de verdad amamos los libros. Yo, Literatura, de momento, me comprometo a no reincidir y, en señal de mi firme propósito de enmienda, prometo unirme a la propuesta del bookcrossing. ¡Que así sea!
Inés.

Ian Grecco dijo...

Hola Inés,

gracias por tu comentario, y me alegro de que hayas decidido comenzar a compartir secretos bibliófilos, ¡viva la solidaridad literaria!

Un beso y hasta pronto.

VaniadA dijo...

Como tú, descubrí este libro el día menos pensado, ¡y cómo me alegré una vez lo hube termnado! Aunque me pareció bastante escabroso en principio, cuando me adentré en él me di cuenta de que estaba equivocada. Imprescindible e injustamente desconocido.

Ian Grecco dijo...

Totalmente de acuerdo,VanidadA.

Espero, en días venideros, seguir descubriendo libros infravalorados/ignorados por el "Gran Público", por la "Gran Crítica".

Beck dijo...

Yo igual me topé con el libro por aparente casualidad. Qué halo de misterio lo envuelve que así nos ocurrió a varias personas, no? En fin, no pude comprarlo, no traía dinero, sólo curioseaba. Ahora no puedo encontrarlo =( alguien sabe dónde puedo conseguirlo? gracias!

Beck dijo...

Como que editorial Anagrama publica cosas inusitadas, interesantes y poco convencionales. Me topé también con 'Lodo'(Guillermo Fadanelli); cuando lo lea les comento algo, sin desvirtuar la delicia que supondría descubrirlo individualmente, lo prometo! =D

Anónimo dijo...

Justamente lo he terminado de leer hoy, y no tengo palabras para describirlo, se me ocurre de momento "divino y alado", me siento afortunado de haberlo encontrado, leído y disfrutado.

Kurehara dijo...

Tengo que agradecerte infinitamente por haber hecho la reseña de este libro, de algún modo tu reseña me animó a leer el libro (que, por lo demás, había estado buscando libros de incesto entre padre e hija). Aunque no estaba en las librerías de mi ciudad, así que tuve que pedirlo por internet (¡y me llego un par de días antes de navidad!). Es uno de los mejores libros que he leído... y es que describe perfectamente lo que es el amor ¡y para variar es una historia real! ya me gustaría a mi conocer a la desdichada Sarah, y haberme topado con Benoît antes de que tomara esa maldita decisión. Pero, bah! solo son sueños.

Anónimo dijo...

¡Gracias por tu comentario, Kurehara! Me alegro de que el libro te haya impactado/gustado tanto como a mí.

Ian

Luciana Echeverria dijo...

Hola, me interesó mucho el libro! lo quiero leer cuanto antes. Si alguien tiene el Pdf me lo puede enviar? de ante mano muchas gracias.

Luciana Echeverria dijo...

Este es mi gmail Lucianaecheverriabra@gmail.com