jueves, 2 de abril de 2009

Antoine de Saint-Exupéry: El principito

Título original: Le petit prince
Año de publicación: 1943
Idioma original: Francés
Valoración: Muy recomendable.

Un libro para niños de cualquier edad y adultos en recuperación.

Este relato condensa muchísima sabiduría en sus palabras, dibujos y personajes: como el pequeño príncipe que cuida una rosa en su planeta y sufre pensando si un cordero podrá comérsela, sin que él pueda hacer nada por evitarlo; el hombre de negocios que cuenta estrellas y las registra porque las cree de su posesión; el zorro que espera ser domesticado para poder dar y recibir amor...

Cada uno de estas y otras fascinantes personalidades es reflejo de ciertas actitudes humanas sobre las que merece la pena reflexionar.

Pese a la densidad del contenido, no estamos ante un libro de difícil acceso sino frente a un cuento mágico que permite distintos "niveles de lectura". Y cualquiera de ellas constituye una plataforma privilegiada desde la que ahondar en la esencia más simple y profunda de la vida.

En definitiva, creo que "El principito" es un clásico que conviene releer, de vez en cuando, para no terminar convirtiéndonos en "personas mayores".

(Una curiosidad: Cuentan que esta historia está muy influída por un par de accidentes de aviación que tuvo su autor, piloto de profesión, cuando volaba sobre Libia y Guatemala. Quizá por eso la inmensidad del desierto; quizá por eso los volcanes y las rosas, que recuerdan a Antigua Guatemala, el lugar donde tuvo Saint-Exupéry una larga convalecencia.)

6 comentarios:

Santi dijo...

Esta novela (o cuento) es una maravilla, uno de los libros más bonitos que se han escrito. Merece la pena releerlo, como dice Esti, y regalarlo, aunque algunas personas puedan poner cara rara al ver que les regalas un libro "infantil". Si no saben entenderlo, entonces es que son como los que no entendían el dibujo de la boa y el elefante... :)

lauris dijo...
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lauris dijo...
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Juan Melville dijo...

¿Este libro no debería ser un Imprescindible?

Alter ego dijo...

Me encanta este libro y creo que merece una mención especial su dedicatoria:
Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande puede comprender todo; incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.) Corrijo, pues, mi dedicatoria:

A LEÓN WERTH

CUANDO ERA NIÑO

galgata dijo...

A mí me gusta mucho este libro, pero dejó de hacerlo durante un tiempo, porque lo encontré presuntuoso, en especial en la consabida dedicatoria, porque... ¿Qué tienen de malo los adultos? ¿No es él mismo un adulto? ¿Qué tiene de malo crecer? Ya es suficientemente difícil, para además hacer a la gente desmerecedora de dedicatorias de libros.

Cuando lo volví a leer más adelante, me gustó mucho de nuevo. De hecho, también creo que es un imprescindible... solo que a veces, la forma de verlo y sobre todo de publicitarlo (empezando por él mismo con su dedicatoria) es odiosa.