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jueves, 3 de noviembre de 2011

Beatriz Preciado: Testo Yonqui

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 2008
Valoración: imprescindible

Veamos. No es muy fácil explicar en qué consiste Testo Yonqui. Para empezar, diría que son dos libros en uno: un ensayo sobre las actuales condiciones políticas para la construcción del sexo, la sexualidad y el género, por un lado; y, por el otro, una auto-narración del protocolo de administración de testosterona a que se sometió su autora mientras lo escribía. Por supuesto, Beatriz Preciado no estaría de acuerdo con esta división, porque lo que pretende es precisamente que su reflexión teórica surja de su práctica corporal, que ambas sean inseparables: la idea es la de ser al mismo tiempo la rata y el científico.

Pero, rebobinemos un poco... ¿Testosterona? ¿En serio se metía testosterona? ¿No es eso la hormona masculina? Pues sí, justo de eso se trata, de que sea (o no) la hormona masculina. Digamos que el objetivo del libro consiste en desmontar ese vínculo inmediato entre hombres y testosterona, o también entre mujeres y estrógenos, claro, o dicho más a lo bestia: entre hombres y penes. No es que esté siendo muy claro, ¿verdad? Pongámonos teóricos: Beatriz Preciado denuncia todos los intentos por naturalizar las nociones de feminidad y masculinidad, heterosexualidad y homosexualidad, hombre y mujer, y muestra su carácter radicalmente construido y político. La manera más clara de hacer esto es adnimistrándose hormonas a sí misma, y viendo qué efecto hacen sobre su propia vivencia del cuerpo y sobre el modo en que los demás decodifican su género. Admitamos que debe de ser algo confuso que un día te encuentres en el ascensor a la vecina del quinto y tenga bigote y perilla. Pues eso.

En realidad, lo que hace Beatriz Preciado es sacar chispas del encuentro entre la teoría feminista y Foucault. Hace ya años que este encuentro condujo a negar la naturalidad del género y la orientación sexual. El género (es decir, el rol social femenino o masculino) y la sexualidad (los modos de producción de placer sexual) ya aparecen en la obra de Judith Butler y otras teóricas del más reciente feminismo como artefactos políticos, es decir, no expresiones naturales de una supuesta identidad sexual natural, sino productos de determinadas condiciones sociales. Según esto, comportarse de un modo masculino, por ejemplo, consiste en repetir una serie de comportamientos culturales aprendidos.

Beatriz Preciado da un paso más y constata también la condición política del sexo, o sea, de aquello que nos parece lo más natural del mundo: que seamos un hombre o una mujer. En un momento en que un altísimo porcentaje de mujeres se administra hormonas para controlar su fertilidad, y otro alto porcentaje de varones se administra Viagra para controlas sus erecciones, no parece que el cuerpo sexuado quede al margen de las transformaciones técnicas, como si fuera un terreno natural e inviolable. En realidad, dice Preciado, nunca lo ha sido, sino que la decisión de que alguien es mujer o varón se revela médica y jurídica. Su corolario es que debemos luchar contra este tipo de imposiciones políticas con sus mismos medios: por ejemplo, tomando hormonas sin permiso médico ni voluntad de cambiar nuestro sexo en el registro civil.

En fin, todo es bastante más complejo y sutil que este resumen, pero algo es algo. Se esté o no de acuerdo con el análisis y con las conclusiones (micro-)políticas a que llega Preciado, no puede más que admitirse que estamos ante una de las obras más originales y audaces de la Filosofía reciente. Si quieres enterarte de qué se mueve en la vanguardia de la teoría actual, Testo Yonqui es un imprescindible.

También de Beatriz Preciado en ULAD: Pornotopía

martes, 27 de julio de 2010

Beatriz Preciado: Pornotopía

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 2010
Valoración: muy recomendable

...O de cómo desvelar las ambiciosas e insospechadas intenciones de Hugh Hefner, el revolucionario del batín de seda. ¿Hefner? -pensaréis-. ¿El mismo anciano risueño que sigue posando rodeado de 'conejitas' en su Mansión Playboy? ¿Acaso hay algo más trivial que la vida alegre del fundador de una revista erótica? Pues en efecto, lo que hace Beatriz Preciado en este libro es precisamente repasar la vida y la obra de este magnate del porno light. Y os diré algo: el resultado es una lección de la mejor teoría contemporánea.

Preciado toma Playboy como si fuera una célula bajo el microscopio y le aplica los recursos interpretativos de la Filosofía última: principalmente, las consideraciones de Foucault sobre las tecnologías de producción de la subjetividad y la teoría de los hábitats de Sloterdijk. Así, lo que parece a simple vista un banal proyecto de entretenimiento se convierte, ante los ojos asombrados del lector, en la punta de lanza del 'régimen farmacopornográfico' en que vivimos -según Preciado-. Hay una serie de hechos que no deben desconocerse para entender este diagnóstico.

Playboy nace en 1953 como una mera revista con fotos de chicas desnudas, sí, pero pronto se va desarrollando a su alrededor un archipiélago de espacios con unas características propias. Primero viene el diseño de un espacio imaginado, publicado en la propia revista: el Ático Playboy. Después, a su imagen y semejanza, se construye la Mansión Playboy en Chicago (1959), modelo de todos los Clubs Playboy que se abrieron por todo el planeta. A esta siguieron la Mansión Playboy West en Los Ángeles (actual domicilio de Hefner) e incluso el avión privado Big Bunny (el Gran Conejo). Según Preciado, esta proliferación de espacios dedicados a la promiscuidad masculina heterosexual tiene un claro enemigo: la típica casa familiar de los suburbios americanos.

Al ofrecer un contramodelo del espacio familiar predominante en los 50 Hefner pone en crisis los roles de género y los modos de sexualidad que le estaban asociados. Sus casas para solteros reivindican para el varón la esfera privada que hasta entonces era reservada a la mujer, pero, al mismo tiempo, la modifican sustancialmente (para evitar cualquier riesgo de feminización). El resultado son espacios des-domesticados, concebidos como emisores y receptores de información y centros de producción de placer altamente tecnológicos. Convirtiendo sus mansiones en platós de televisión, Hefner inventó los realities que ahora nos invaden y anticipó la provisión de cibersexo a través de webcam. El actual declive de su emporio sólo se debe al éxito universal del modelo que inventó.

Preciado analiza las implicaciones del archipiélago Playboy con un rigor admirable y una prosa elegante y precisa. Decir que merece ser finalista del Premio Anagrama de Ensayo se queda corto.

También de Beatriz Preciado en ULAD: Testo Yonqui