miércoles, 18 de noviembre de 2020

Siri Hustvedt: El verano sin hombres

Idioma original: inglés

Título original: The summer without men

Año de publicación: 2011

Valoración: Prescindible

La vida del sufrido lector, que desea mantenerse informado sobre lo que se cuece en el panorama sin dejar de disfrutar de su afición, es bastante dura –ruego relativicen el término–, ya que en su camino encuentra todo tipo de obstáculos: novedades que se proclaman la gran obra de arte del siglo, simpáticos divertimentos que aburren a las ovejas, modas de todo tipo sin demasiado interés (jóvenes y mujeres que llegan a la palestra por el mero hecho de serlo y acceden al nivel más bajo del inframundo, auto ficción sin más, novelas epatantes que quedan en puro humo…). No digo que la autora que hoy comento pertenezca a uno de estos grupos, es más, confieso que esta es la primera obra que leo de ella y no ignoro que su calidad viene avalada por opiniones en las que confío ciegamente, pero esta novela, ¿cómo les diría? no me ha dejado transitar por sus páginas con ligereza y un mínimo entusiasmo. Al contrario: más bien me ha obligado a reptar trabajosamente por su tambaleante estructura, su fragilidad compositiva, la endeble personalidad de su narradora, la superficialidad de sus planteamientos, su enojosa sucesión de tópicos y la inexistencia de un núcleo argumental o, más bien, el flagrante hurto del auténtico argumento –que hubiera supuesto una mayor implicación ideológica y un esfuerzo mucho mayor– para sustituirlo por la baraja de cartas marcadas que a continuación detallaré. No obstante, debo admitir que esta literatura tiene su público fiel, un público que también merece atención y que disfrutaría mucho más que yo de su lectura, lo que ya dudo es si esos lectores potenciales llegarán alguna vez a Hustvedt. Mi opinión –algo provisional todavía– es que existe una desconexión entre el sector que admira a esta autora y el que disfrutaría de esta novela en concreto.

Ese argumento, al que se alude continuamente y que se desintegra una y otra vez, resulta tan manido –aunque no exento de interés –como la descomposición de un matrimonio que se ha mantenido por décadas. La narradora funciona como alter-ego de la novelista por edad, profesión y talante, aunque se hayan cambiado los nombres y la profesión del marido, el auténtico, ese que todos tenemos en mente, sea muy distinta. Los auténticos centros de interés: la reacción de la protagonista ante la hecatombe personal y familiar, su análisis de la situación presente y pasada, sus proyectos de futuro, la postura de quienes la rodean etc. quedan diluidos por fuegos de artificio, que tienen la virtud de distraernos –y sobre todo de rellenar el espacio que queda hasta el final del libro– pero que en el fondo no engañan a nadie. Si, además, les digo que su esa primera reacción ante el abandono consistió en locura transitoria y el consiguiente internamiento en una institución, convendrán conmigo en que la experiencia, tanto en su vertiente meramente introspectiva como social (relación con profesionales y compañeros, adaptación al internamiento etc.) se podía haber convertido en una auténtica joya literaria o al menos en un testimonio interesante. Y digo se podría porque el hecho de mencionarla una y otra vez, sin aportar información alguna, no añade ningún dato de interés y deja al relato sin uno de sus activos más relevantes.

Concretando, el tal Boris deja a Mia por una compañera de trabajo –joven y francesa- (tomen nota del tópico porque será uno más de otros muchos) y ella, una vez repuesta de su trastorno psiquiátrico, decide cambiar de aires y se traslada a la localidad donde vive su madre. Por otra parte, y para mantenerse activa, encuentra un grupo de chicas interesadas en recibir un curso de poesía a cargo de una autora de prestigio. Para completar el panorama, Mia tiene vecinos: su jardín linda con el de una familia no exenta de problemas. ¿Qué ocurre? Pues que el libro ya está escrito. Familia disfuncional con maltrato incluido –en el que tampoco se indaga demasiado -, adolescentes envidiosas que practican bulling a su compañera recién llegada, grupo de ancianas con sus achaques, rarezas y ocasionales defunciones. Cada uno de los tres grupos acumula tópicos a tutiplén, esos de los que hablaba antes. ¿Alguien da más? ¿Cuánto puede tardar una escritora experimentada en escribir algo así, quince días, dos o tres meses? A no ser que la excelencia de Hustvedt no sea tanta como afirman las buenas lenguas. Algún autor español, reconocidísimo y con un talento excepcional presume en cuanto tiene ocasión de haber escrito en quince días alguna de sus novelas más exitosas. Total, ¿para qué molestarte si vas a esforzarte la centésima parte y obtendrás cien veces más beneficio?

Y ya para rematar, hablaré del personaje principal, o más bien de la narradora, ya que ella se esconde detrás de toda esa serie de entes paradigmáticos, a los que les falta todo para llegar a arquetipos, seres sin entidad propia que forman parte de grupos de edad o de grupos familiares y que actúan según el papel asignado (la octogenaria secretamente rebelde, la víctima de maltrato juvenil, la líder del grupo, el marido psicópata, la bebé indómita, la que contrae Alzheirmer etc.) toda una galería de caracteres –mujeres en su mayor parte– a cual más tópico, tal como anuncié, que nos va presentando esa protagonista semioculta. Y digo semi porque, inevitablemente, algo conocemos de ella, todo bastante aburrido y antipático, por cierto. Aspectos poco recomendables en ficción, más aún si se trata de quién parece –al menos lo parece– el reflejo especular de quien escribe. Un personaje el de Mia, en principio contradictorio, o más bien incoherente –rasgo que no se puede permitir un novelista–, pues presenta una trayectoria personal y profesional poco compatible con la mujer sumisa, alienada, sin iniciativa y arrastrada como una hoja por los caprichosos vaivenes sentimentales de su ex compañero de vida. Aunque, ciertamente, si algo debo salvar del argumento es precisamente esta ceguera: Mia sigue enamorada, está dispuesta a perdonar a pesar de todo etc. pero es perfectamente consciente de que su vecina se equivoca, que debería salir huyendo de ese monstruo. Esta clarividencia en relación con las circunstancias ajenas mientras corremos un tupido velo ante las nuestras es algo tan común que no puedo por menos que aplaudirlo. Quédense con eso y no se cierren a la posibilidad de leer Un verano sin hombres. Puede que les guste mucho más que a mí.

 Más de Siri Hustvedt: Recuerdos del futuro, La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres, El hechizo de Lily DhalLa mujer temblorosa o la historia de mis nervios

27 comentarios:

Marc Peig dijo...

Hola, Montuenga. Buena reseña.
Partiendo de mi más que reconocida admiración por Hustvedt, tengo que admitir que este es su peor libro... y con diferencia. Yo tampoco lo disfruté y, es más, es el único libro de la autora que no recomendaría. Ignoro qué le ocurrió con este libro, que está a años luz de cualquiera de sus otras obras publicadas.
A ti y al resto de lectores de la reseña o diría que no sé lo tengáis en cuenta a Hustvedt, y lanzaos a resarcir esa mala experiencia leyendo “Todo cuanto amé”, “Recuerdos del futuro”, “El mundo deslumbrante”u otros tantos buenos libros que ha escrito.
Saludos
Marc

Antonieta dijo...

Clarísimo, gracias a ambos.

Abrazos fraternos y l🌀c🌀s 🏵️🌸🌻

Montuenga dijo...

Hola Marc. Más o menos había deducido tu opinión sobre esta novela y la de algún otro compañero. Por mí y por nuestros seguidores, gracias por sumarte.
Pues nada, Antonieta, tendré que leer más libros de esta autora y contar lo que me ha parecido. Íntercambiaremos opiniones si te animas.

Koldo CF dijo...

Hola, compa!!! Impulsado por la admiración de Marc por Husvedt leí este libro (tb mi primer libro suyo) y no he dejado de hablar a Marc xq es buena gente.

Vamos,100% de acuerdo con tu reseña

Abrazo!!

Anónimo dijo...

Un libro decepcionante. Fue, por azar, el elegido para bucear el universo Hustvedt. Me costará darle una nueva oportunidad aunque nunca se sabe, no soy especialmente rencoroso...pero hay tanto que leer. En las antípodas de lo que uno piensa que debe escribir una autora que nos deleitó con un discurso tan brillante y de tanta altura como el del premio Princesa de Asturias del año pasado en Oviedo.

ToniLV dijo...

Sólo he leído uno de la autora, "El mundo deslumbrante", bastante bueno. Con esto me sumo en animar a los decepcionados a darle otra oportunidad. Salud.

Montuenga dijo...

Veo que hay consenso general así que está todo dicho. Gracias Toni y Koldo, algún día volveremos a hablar de Hustvedt, pero el próximo será algún compañero, supongo, porque tengo una lista kilométrica y pocas ganas de repetir por el momento.

Marc Peig dijo...

Ya me encargaré yo de ello ;-)
Bromas parte, siento que el hecho de haber escogido este libro para conocer a la autora os cause recelo a la hora de seguir con su obra. Es con diferencia su peor libro y espero que algún día os decidáis a darle una segunda oportunidad porque con una más será suficiente para que veías su inmenso talento.
En todo caso, en ulad están mis reseñas para quien quiera ver porque es mi escritora favorita.
Saludos hustvedtianos
Marc

Misho dijo...

No puedo estar más en desacuerdo con el tono de una reseña en el que se habla de jóvenes y "mujeres" que llegan a la palestra por el mero hecho de serlo (sabido es que efectivamente las mujeres triunfan en el mundo literario y artístico por ser mujeres. La historia los confirma). Una reseña en la que le narradora se relaciona con la autora para mencionar al marido de la segunda, ese que todos sabemos, no sé si para insinuar un paralelismo entre literatura y vida o para que no nos olvidemos de que ella, la autora es la esposa de...Se ha escrito tanto sobre la creación femenina con estos lugares comunes y con esta misma irritación, que tal vez el contenido de la reseña está a la altura de esta "decepcionante novela".

Lupita dijo...

Hola:

Montuenga, me he quedado "de piedra" al ver que una autora tan valorada tenga este libro visiblemente inferior en calidad. Respecto a la primera parte de tu reseña, totalmente de acuerdo, y añado que yo lo sufro con la literatura juvenil, contenedor de irrisorias publicaciones al albur del tiktoker de moda.

Marc, compré "Las mujeres que miran.." a raíz de tu reseña, sólo que está esperando porque me he dado atracón de cómics, y de cosas un poco vergonzosas por lo comentado a Montuenga. Mi escritora preferida es Rosa Montero, junto con Ángeles Caso, Elvira Lindo y Matilde Asensi. Hasta ahora, excepto con Elvira Sastre y alguna más, no conecto con las escritoras jóvenes españolas.
Ah, se me olvidaba, en los últimos años me he rendido a la poesía y la excelsa novela juvenil de Regina Salcedo.
Sin desmerecer a ningún idioma, siempre prefiero el castellano.

Saludos

Diego dijo...

Hacía un tiempo que no veía entradas tuyas y es una fortuna volver a leerte.
Tus reseñas siempre suman calidad al blog.

Me sumo al linchamiento de Marc. Por sus recomendaciones me hice con un libro de esta autora: "Elegía para un americano" pero aún no lo leí. También, gracias a él, leí por primera vez a Lydia Davis, "Desglose" y ha sido lo más flojo del año. Aunque supongo que es cuestión de gustos, porque los dos libros que leí del esposo de estas autoras tampoco me parecieron la repera como se afirma casi por unanimidad.

Marc Peig dijo...

Hola, Diego.
Te agradezco el linchamiento, pero se me escapa algo: Dices que compraste un libro de Hustvedt pero no lo has leído aún y también dices que, gracias a mí, has leído a Lydia Davis y no te ha gustado en absoluto. Haces bien en decirlo, porque no conozco a esta autora en absoluto pero si alguna vez veo un libro suyo huiré sin duda. Por tanto, tu linchamiento creo que no está fundamentado ;-)
Sobre Auster... por curiosidad, ¿qué dos libros leíste? (tengo que decir que hay algunos que no me entusiasma, como Timbuctú, por ejemplo, que encontré malo con avaricia.
Saludos
Marc

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo

Diego dijo...

Uy. Pues igual llegué a Davis y a Hustvedt por otro lado y me dejé llevar. De todas formas era broma lo de tu linchamiento, se entiende; puedo hacer una lista de recomendables que he leído gracias a ti.

Del exesposo de Hustvedt leí Viaje por el Scriptorium: Entretenido. Pero tiempo después me aburrí con La trilogía de New York. Por lo cual merezco linchamiento, supongo.
Saludos.

Marc Peig dijo...

Hola, Diego.
Me estás diciendo que sigues otros blogs además de ULAD y que incluso nos confundes con ellos??. Eso sí merece linchamiento ;-)
Hecha la broma, no sé si llegue a leer el de “Viaje por...”. Sobre la Trilogía a mi me gustó mucho, fue una de mis primeras lecturas de Auster, aunque la leí hace un par de décadas y no sé qué impresión tendría ahora, supongo que buena también. Pero contra gustos....
Saludos
Marc

Montuenga dijo...

Hola Misho. Naturalmente, lo de los autores de inferior categoría era un comentario al margen y no valía la pena extenderse. Después de 11 años, los asiduos ya saben cómo pienso y no tenía ninguna duda de que alguien, tú en este caso, me daría la oportunidad de explicarme.
A las mujeres no se les deja acceder a la alta literatura, o en muy pocas ocasiones. O no se las publica o se las promociona poquísimo. Pero han descubierto un filón: subproductos de ínfima calidad escritos por mujeres sin ninguna instrucción ni talento. Empezaron los americanos con las cordelias y demás. En España encontraron a una señora que publicaba historias romanticonas en Amazon para deleite de sus amistades y la fichó Planeta para que escribiera porno. Se llama Megan Maxwell (nombre artístico), supongo que habrá más pero no me muevo en esos ámbitos. De esta en concreto, supe hace unos años por un artículo titulado "Una señora de Aluche". Me puedo imaginar cómo son sus libros porque ya he visto todo tipo de cosas.
Sobre las auténticas escritoras, esas a las que ponen la zancadilla por serlo, no he hablado esta vez, pero sí otras muchas.
Y me parece bien que no te haya gustado mi reseña, también que estemos en desacuerdo. Cada uno tiene su opinión y yo simplemente doy la mía, no intento contentar a nadie.

Montuenga dijo...

Hola Lupita. Efectivamente, de literatura juvenil sabes mucho más que yo,luego están esas primeras novelas que se venden como si fueran la revelación del milenio y están más vacías que un tubo. La "literatura femenina" de cuarta categoría (de la que hablo en un comentario anterior) no aparece mucho por aquí porque al blog le interesan otras cosas, pero algo de ese tipo hemos reseñado, y lo que no decimos se sobreentiende.
Saludos.

Unknown dijo...

https://www.rtve.es/m/alacarta/videos/premios-principes-de-asturias/discurso-siri-hustvedt-premio-princesa-asturias-letras/5414941/ Una señora que habla así tiene todo el derecho del mundo a escribir una mala novela. Nadie es perfecto y habrá que darle otra oportunidad.

Anónimo dijo...

No leí nada de Mrs Hustvedt, aunque se de la devoción que le profesa Marc. Así que no emitiré juicio alguno sobre ella, su obra o la abarcadora reseña de Montuenga.
Pero me veo en la obligación de decirle a Diego, cuya opinión siempre es enriquecedora y valiosa, que no fue afortunada su decisión de abordar al gran Paul Auster a través de Viajes por el scriptorium. Por qué? No solo porque no es una de sus mejores novelas, sino que para comprenderla mejor es altamente recomendable haber leído previamente El país de las últimas cosas, obra mayor cuyos personajes reaparecen en el scriptorium.
He leído mucho a Auster y a mi juicio sus libros son siempre, al menos, recomendables. Entre los imprescindibles situaría a La trilogia de Nueva York y Leviatan.
Un cordial saludo a la cofredía uladiana y en especial al mencionado Diego, cuya mención en otra entrada al estereotipo porteño no me afecta en lo más mínimo, ya que soy platense. :-)

El Puma

Montuenga dijo...

Y si no habla así también, nadie ha dicho lo contrario.

Unknown dijo...

No hace falta que te des por aludido, un poco de tranquilidad y de buen rollo, por favor. Es sólo una opinión personal que no pretende atacar a nadie ni refutar ninguna opinión, únicamente expongo un punto de vista con el ánimo de enriquecer el debate dando a conocer un discurso que mucha gente no ha tenido la oportunidad de escuchar y que a mi me parece maravilloso entre tanta mediocridad. Saludos cordiales

Misho dijo...

Creo que esta explicación ahonda en los lugares comunes de los que hablaba antes. Hustvedt no es Maxwell y no pueden meterse en el mismo saco trayectorias literarias tan dispares sólo porque ambas sean mujeres. Hustvedt dudosamente puede calificarse de filón literario y de serlo lo sería por la concesión del Princesa de Asturias, no por sus escritos, entre los que se incluyen ensayos sobre neurociencia, percepción y arte, que dudosamente van a convertirse en best sellers. Se puede argumentar sobre la falta de calidad literaria de una novela, sin recurrir a ideas preconcebidas que tienden a repetirse hasta la saciedad y que, tristemente, revelan prejuicios de los que ni siquiera somos conscientes.
Y por supuesto me parece bien que una reseña se escriba con honestidad y sin pretensión de contentar a todos. Así ha de ser y se agradece como lector, a pesar de que podamos discrepar.

Salomé Ballesteros dijo...

Completamente de acuerdo, de un escritor malo no se dice : ese filón de escritores malos de ínfima categoría sub escritores sin talento... Porque se da por sentado que hay de todo y están por todas partes.

Montuenga dijo...

Resumen de la reseña: A veces, buscando novedades, nos dejamos seducir por críticas que son puro humo y leemos a escritores francamente malos pero que tienen su público. Esta escritora tiene calidad pero yo he empezado por su peor obra. Por otra parte, esa calidad la mantiene en circuitos a los que no tienen acceso los que disfrutarían con esta novela.

Cualquier otra interpretación que aparezca en comentarios se basa en un malentendido. Creo que el primer párrafo lo deja claro: si hablo de malos escritores en una reseña de Hustvedt y la coloco en un grupo aparte, está claro que no me refiero a ella.

De todas formas, reconozco que no entiendo bien tu comentario, así que he explicado lo que puede quedar confuso y que sirva para cualquier lector, tú incluida.

Gabriel Diz dijo...

Hola Montuenga:

Gracias por la sinceridad de la reseña. Leí de Hustvedt “El mundo deslumbrante” y “Todo cuánto amé” animado por los comentarios de Marc. Las dos novelas me parecieron interesantes. Es todo un desafío sostener la tensión en narraciones tan largas. He tenido la sensación al leerla que es algo presumida como escritora.
Me despido diciendo que tus reseñas son buenísimas pero tus comentarios son geniales.

Saludos

Montuenga dijo...

Bienvenido una vez más, Gabriel.
Pues sí, Marc ha conseguido interesarnos por esta autora a todos los habituales. (Jeje, con un japonés que yo me sé no tiene tanto éxito).
Agradezco lo que me dices y añado que es un placer dialogar con personas educadas, que se toman la molestia de interpretar correctamente las reseñas y que vienen siempre en son de paz.
Saludos cordiales,

Montuenga dijo...

Hola Puma. Tu comentario debió solaparse con los otros y acabo de verlo ahora. Gracias por el elogio y un saludo desde la distancia.