sábado, 27 de julio de 2019

Santiago Lorenzo: Los asquerosos

Idioma original: español
Año de publicación: 2018
Valoración: bastante recomendable


Dice Katixa que lo primero que hace con las fajas de los libros es desprenderse de ellas. Yo a veces las uso de socorrido y poco ergonómico punto de libro. Está bien: a veces leo lo que se escribe en ellas y, en este caso, he leído que son ya 60.000 copias las vendidas (es muy posible entonces que muchos de los que lean esta reseña lo hagan con la opinión ya formada) y también he leído elogios encendidos por parte de algún escritor de esos que me hace levantar la ceja de escepticismo. 
Pero también llego a Los asquerosos con cierta idea preestablecida de lo que voy a encontrarme. Pues he despachado las tres anteriores novelas de su autor y han conseguido, a distintos niveles, ser todas ellas dignas de mención. Lorenzo no aglutinará una generación pero es perfectamente distinguible en su prosa. Por su cercanía, por su tonalidad a veces tendente al chascarrillo o a la chorrada pero siempre chispeante, siempre divertida y ligeramente transgresora en ese ejercicio chocante pero coherente del invento de los términos, de esas palabras que crea o que ensambla y que inserta sin que el texto se resienta en su comprensión. Puede parecer, junto a ciertos giros en la forma de narrar de Lorenzo, algo lejanamente rancio, como una voz en off de algún noticiario tardofranquista, pero encaja en todo momento. Porque esta es una novela engarzada en la actualidad. Hay móviles sin cobertura, trabajos basura, y hay Ley Mordaza y hay abandono de los pueblos y las aldeas de la Meseta a la búsqueda de un futuro mejor.
Manuel, protagonista, ve su poco halagüeño futuro truncado cuando, en un alegato de defensa propia bastante poco esgrimible como atenuante (o sea, el miembro de las FSE dirá lo que quiera ante un juez y Manuel será condenado), clava un destornillador en el cuello de un antidisturbios. En el vestíbulo de un edificio de esos de pisos colmena. Ante el frío testigo de una cámara instalada ahí porque las leyes lo imponen. Y el presente de Manuel es un desastre, como personaje típico de Lorenzo, Manuel es un pringaete o un tolai o, en todo caso, un anónimo individuo cuya trayectoria vital podría escribirse en medio folio pero para qué hacerlo si a nadie le interesa. Manuel es el clase-baja por excelencia al que la crisis y los trabajos basura y la falta de oportunidades ha mandado al foso pero cualquier cosa mejor que la cárcel.
Así que huye, y en su huida es asistido por su tío, narrador que se encarga de los aspectos logísticos cuando se aventura a establecerse en una casona de un pueblo abandonado. Manuel espera que ese anonimato en vida se convierta en su cómplice y pone toda su vida en manos de su tío, otro tipo como él, prácticamente un reflejo o una expectativa de futuro que, incluso ahora se ha truncado. El tío hace que le llegue comida, le contacta a través de un móvil antidiluviano, le informa de cómo andan las cosas, le apaña un trabajo virtual con el que ganarse los escasos recursos que le permitan ir tirando y no ser una carga. Manuel se adapta a la perfección y esa nueva existencia que debía ser un calvario se convierte en una especie de experiencia iniciática, en una catarsis en que puede, Thoreau merodea por ahí, Lorenzo plantee una aguda crítica a la sociedad urbana capitalista llena de detalles, lujos y comodidades superfluas vendidas como necesarias. O quizás señala todo a lo que algunos se han visto obligados a renunciar. No creo que la novela sea un acto de denuncia por sí misma.
Los asquerosos representa, pues, una progresión lógica dentro de la obra de Lorenzo. Sus protagonistas son tipos anónimos cariacontecidos a los que las jugarretas del azar obligan a actuar como héroes o antihéroes, en cualquier caso, fuera de lo que tenían previsto. Y es una buena novela, porque depura y perfecciona lo conseguido en su obra anterior. El público lector debe haberlo notado, porque 60 son muchos miles para un mercado tan raquítico. Otra cosa es que uno, voy a ponerme al frente, considere que parte del atractivo de la obra de Lorenzo era ese carácter naif, ese aire castizo y anacrónico, ese toque amateur, en que parecía que sus personajes tuvieran los rasgos de una historieta.
Vamos, que Los asquerosos es un cierre perfecto de círculo, pero no sé si la perfección hacía falta.

16 comentarios:

Javi dijo...

Me gustó mucho, mucho. Dieron ganas de salir a vivir al monte y, oye, ya veremos mañana. Gran síntoma que un libro te transmita esto. En algunos momentos se estira un poco, pero se perdona.
https://youtu.be/xfZa2FgF9R4
Y parece un gran tipo.

Juan G. B. dijo...

Me alegro que hayas seguido el consejo de nuestra admirada Mercedes Milá, que también lo recomendaba, segun leí...;)

Patricia dijo...

¿Soy la única persona que no ha podido acabar este libro? Todo el mundo habla maravillas de él, pero a mí me empezó a parecer aburrido y monótono a mitad del libro y no he encontrado el momento de seguir con él..

Unai dijo...

La novela es entretenida,se nota que Santiago Lorenzo se lo pasa bien escribiendo, pero después de leer sus anteriores novelas ese lenguaje, ese estilo de escritura, pierde chispa y capacidad de sorpresa, se me hace repetitiva.
También creo que todo el empuje mediático que ha tenido,y que quizá merecían más anteriores novelas, han sobrevalorado un poco Los asquerosos.
Me he divertido,pero para mí es un Está bien.

sal dijo...

En mi opinión es la peor novela de Lorenzo. La novela se agota pronto. Está bien y no mucho más.

Anónimo dijo...

Para mí, esta novela es muy buena. Refrescante en medio de lo anodino que se suele escribir en el solar patrio. He leído otras dos del autor y no me han gustado nada.

Lupita dijo...

Hola, Francesc:
¿Es una novela, en cierta forma, al estilo clásico castellano que se ha quedado anticuado?Me refiero a si el paisaje, la mirada de los personajes, la sobriedad en la forma de ser, beben de ese modo “viejuno” de escritura. No ha quedado muy claro ese poso en tu reseña.
Lo echo mucho de menos en la narrativa actual.

Por cierto, respecto a las fajas: yo no me di cuenta de que esa “supuesta” necesidad para dirigir al lector hacia un libro venía también de la prisa y del modo de comprar. Los libros se compran en grandes superficies sin ninguna persona que te oriente, así que (como me dijo una amiga) alguien nos tiene qué decir qué elegir. Por eso las odio, y por eso me he llevado alguna vez fajas de la librería de Katixa para romperlas después en un acto de suma felicidad.

Saludos

Juan G. B. dijo...

Con permiso, sobre las fajas: yo entiendo que puedan cumplir esa función que comentas cuando es una faja escueta, con una mensaje simple: "2 millobes de ejwmplares vendidos" " Crítico del NY Times: mataría a mi madre por leer este libro", codas asi...¡Pero es que ahora hay fajas que ocupan 3/4 partes de la cubierya (y no exagero) llenas de opiniones y críticas variopintas, hasta de blogs más astrosos que Un Libro Al Día! Y eso, cuando la faja no reproduce fuelnente la sobrecubierta, de forma que no sabes si es una sobresobrecubierta a qué...
Como es evidente, yo soy partidario de tirarlas (ni siquiera de usarlas como marcapáginas, porque, como bien señala Francesc, no son nafa ergonómicos). Ahora bien, en un libro que he leído hace pico sobre coleccionismo de primeras ediciones y así, salía una foto de la primera edición de "El jardín de los senderos que se bifurcan", de Borges, con su faja coloradita y todo...¿Qué hacemos con eso?

Javi dijo...

Muy de acuerdo respecto a lo de refrescante

Anónimo dijo...

Para mí, un libro entretenido, sin más. Recomendable como lectura de verano. Otro Best seller para pasar el rato sin mayor pretensión.

Bretanho dijo...

Así como anteriores novelas de Lorenzo pedían mayor longitud, a ésta le sobran páginas. Creo que se ha quedado en un planteamiento original y en una prosa brillante, pero le falta cuerpo.

Por otro lado, qué cosas hay que leer: "el miembro de las FSE dirá lo que quiera ante un juez y Manuel será condenado" ¡Qué malas son las FSE, que no se dejan clavar destornilladores en el cuello, no me extraña que haya tanto antifascista!

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con la reseña.
Me gustaron más sus libros anteriores. A Lorenzo se le está agriando el carácter. O quizás es que en algunos pasajes me he sentido aludido como mochufa y eso me ha jodido un poco.
Pero está bien el libro. Aunque los anteriores en mi opinión estaban mejor.

Francesc Bon dijo...

Uy: ese "bastante recomendable" es poco descriptivo. Voy a decir que el libro es mejor que recomendable pero no llega al muy recomendable. Y se trata, coincido, de la novela más débil de Lorenzo porque creo que la ha publicado demasiado tarde para sus promedios, y eso le hace perder la frescura de los errores que en las otras tenían hasta gracia. Pero eso suele suceder. Digamos, Lupita, que el estilo más que anticuado es simplemente propio, con un cruce de anacronismo en la forma y cierta osadía en el fondo (pues realmente lo de incorporar nuevas palabras es constante). Comprendo que ese factor haga que cierta gente se crispe, porque lo de dejar el libro no acabo de entenderlo, quizás haya quien encuentre ciertas cuestiones como algo cargantes o reiterativas, pero el libro, sobre todo en la parte inicial, es muy dinámico.
Y sobre los incidentes con las FSE, pues eso, que la Ley Mordaza y tal. Todos los miembros de las FSE (incluidos, por supuesto, los sospechosos de corrupción, los componentes de manadas y aquellos que eventualmente aprovechan su acceso a las armas para liquidar a sus parejas) tienen razón siempre en cada uno de sus actos. Faltaría.

jur dijo...

A mí me pasó lo mismo. Me parece una lectura "facilona" y argumento pobre
Best seller? sí. Buena literatura? Bajo mi punto de vista, no.

Laura Iglesias Donaire dijo...

No quiero presumir de nada, pero no se si es porque suelo leer libros más clásicos o mejor literatura... pero no me parece que esté bien escrita, '...le rejodía' ...'no se le lograba', llena de 'loismos' y 'leismos' escrito en un tono demasiado coloquial para percibirse como una buena novela. Eso sí, original y entretenida.

Francesc Bon dijo...

Hola Laura. Creo, si conoces la obra de Lorenzo, que el estilo le da un poco igual y se lanza a improvisar inventando palabras y asimilando toda serie de coloquialismos. Creo que es premeditado casi con toda seguridad. Gracias por comentar.