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domingo, 21 de abril de 2019

Nikos Kazantzakis: Cristo de nuevo crucificado


Idioma original: Griego
Título original: Ο Χριστός Ξανασταυρώνεται
Año de publicación: 1950
Traducción: Selma Ancira
Valoración: Está bien

Nikos Kazantzakis fue un escritor obsesionado y tenaz. Su empeño era que su escritura influyese, empujase y transformara a sus coetáneos y especialmente a sus compatriotas, los griegos de la primera mitad del siglo XX. Así que buena parte de sus novelas desprenden un afán evidente de servir de espejo, de reflejar la realidad social y moral a la vez que pretenden alentar la toma de conciencia individual para empujar a la acción colectiva. Desde luego, la figura de Nikos Kazantzakis (Heraclion, Creta, 1883 / Friburgo de Brisgovia, Alemania, 1957) se mantiene muy viva en la sociedad griega actual, aunque quizás sus anhelos e ideales de fraternidad, ambición humanística y pureza espiritual no parezcan disfrutar de tanta consideración.

Concebida después de su libro más recordado, Zorba el Griego, Kazantzakis redactó Cristo de nuevo crucificado entre 1948 y 1949, ya instalado en Antibes, en la Provenza francesa, y la novela se publicó primeramente en Suecia y después en Holanda. Una vez derrotada la Alemania nazi en la II Guerra Mundial -y por tanto expulsada también de Grecia, donde dejó un rastro especialmente cruento- los griegos se enzarzaron a su vez en una demoledora Guerra Civil y según explica su esposa Eleni en sus memorias El disidente, Nikos Kazantzakis dudaba en cómo implicarse pues “no sabía que proponer a ese pueblo que ama y que una clase corrompida y rapaz va de nuevo a explotar sin decoro”. Enfebrecido y con un raro proceso de hinchamiento del labio y el rostro, episodio que también le acontece al protagonista de la novela, esas fueron las circunstancias que acompañaron a Nikos Kazantzakis en la redacción de la novela, que tiene mucho de fábula ejemplarizante.

Cristo de nuevo crucificado está ambientada en 1922 en una aldea griega de la Anatolia otomana, poco antes en términos históricos del desenlace de la enésima guerra entre griegos y turcos que acabó en la diáspora de millón y medio de griegos que durante siglos habían tenido su hogar en el Asia Menor. Sin embargo, la novela no recoge este encontronazo, o apenas lo hace como un runrún de fondo. Kazantzakis pone el foco no en el enfrentamiento entre unos y otros si no en el conflicto interno que estalla dentro de la propia comunidad helena y cristiana. La trama echa a andar cuando cuatro jóvenes vecinos del pueblo son escogidos como de costumbre para las representaciones de Pascua. Movidos por idealismo o por la pureza de sus creencias, deciden transformar su elección en acicate para exigirse un mayor nivel de cumplimiento de su fe religiosa. Por supuesto, el conflicto con las rutina social, con el devenir cotidiano de la comunidad y con los intereses de los más poderosos de la aldea –el poder político y el económico, aunque también claro está el religioso- estalla de inmediato, que una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo, como todos sabemos. La llegada de un grupo de refugiados –tan griegos y cristianos como ellos- desalojados de su comunidad y en un estado material deplorable, radicalizará las posiciones y el enfrentamiento. Y se hace inevitable mientras van cayendo estas páginas pensar en los refugiados sirios que –casi cien años después- han vuelto a verse obligados a huir por estos mismos caminos. 

Así que en la aldea de Likóvrisi vuelven a verse las caras y a medir sus fuerzas dos maneras de ver el cristianismo y, por extensión, la vida. Una, sustentada en cuatro pilares sagrados; la fe, la patria, el honor y el patrimonio. Otra, que se identifica con un Cristo pobre y perseguido, que llama a las puertas y no encuentra quien le abra. Un Cristo descalzo que mira los cuerpos hambrientos, las almas oprimidas y alza su voz clamando justicia. Obviamente, a la cúpula de la Iglesia Ortodoxa Griega no le complació en absoluto la novela, y la publicación poco después de La última tentación de Cristo le deparó a Nikos Kazantzakis la excomunión de por vida. Por cierto, al igual que Martin Scorsese llevó al cine en 1988 La última tentación…, también hay versión cinematográfica de Cristo de nuevo crucificado, dirigida por Jules Dassin en 1957 con Melina Mercuri en el reparto y rebautizada como El que debe morir



La novela, reeditada recientemente en castellano con traducción de la mexicana Selma Ancira, que es garantía de rigor y pulcritud, adolece para mi gusto de aristas, de profundidad, de veracidad en definitiva, pues los personajes y sus posicionamientos se me antojan demasiado previsibles y maniqueos, a veces cayendo incluso en la caricaturización. Quizás el autor buscaba en su momento calar en los lectores más sencillos y seguramente lo consiguió, aunque este tono de fábula moralista hace que la historia no haya envejecido demasiado bien; desde luego, la displicencia con la que Kazantzakis trata (o maltrata) a las mujeres tampoco ayuda. Al final queda esa manera tan personal y persistente en el autor de describir y ahondar en el desgarro espiritual y metafísico por entender qué hacemos aquí y cómo deberíamos comportarnos: “pero el cielo le pareció muy alto esa noche, muy alejado del hombre, mudo, indiferente, ni amigo ni enemigo, y se aterró”. Nikos Kazantzakis sigue reposando hoy en una humilde tumba en uno de los bastiones de la muralla que rodea Heraclion, la capital de Creta, en la que se puede leer este epitafio: "No espero nada, no temo nada. Soy libre”. 

Otros libros de Nikos Kazantzakis (también transcrito como Nicos Casandsakis) en Un libro al día: Zorba el Griego, El capitán Mijalis

viernes, 2 de septiembre de 2016

Colaboración: Zorba el Griego de Nikos Kazantzakis

Idioma original: griego
Título original: Βίος και πολιτεία του Αλέξη Ζορμπά
Año de publicación: 1946
Traducción: Selma Ancira
Valoración: muy recomendable

Pese a que la figura del escritor griego Nikos Kazantzakis no había tenido apenas presencia y atención en España, en los últimos tres años este vacío se está corrigiendo gracias a la recuperación de buena parte de sus novelas con traducciones y ediciones rigurosas y atractivas. Por un lado, la editorial Cátedra nos ha rescatado El capitán Mijalis, Informe al Greco y La última tentación. Por otro, Acantilado hizo lo propio con Lirio y Serpiente y ahora con Zorba el Griego (Vida y andanzas de Alexis Zorba), quizás la historia que más popularidad deparó a Kazantzakis debido a la versión cinematográfica que el chipriota Mihalis Kakogiannis realizó en 1964 y que se hizo su sitio en el imaginario occidental por la interpretación de Anthony Quinn como Zorba y la melodía del sirtaki compuesta por Mikis Theodorakis.

Para desmentir la máxima de que cine y literatura son lenguajes imposibles o malos de casar, conviene decirlo rápido: si Zorba es una buena y (bastante) fiel película, la novela es aún mejor. En Zorba está por supuesto la gran obsesión de Nikos Kazantzakis, el asunto que soba, muñe, acaricia y amasa una y otra vez: la lucha inagotable del hombre con Dios, la pelea encarnizada de los minúsculos seres humanos por la libertad y el perfeccionamiento personal sin temor, ni esperanza, ni afán de reconocimiento. De esa obsesión moral, metafísica, surge la tenacidad literaria de Kazantzakis, “la tenacidad de la pequeña Chispa que trata de penetrar y vencer la inmensa Noche eterna” en sus propias palabras. Y en este escenario es donde Kazantzakis juega con la amistad, el deseo, el valor, las derrotas –dolorosas y memorables-, las creencias y el relato de las andanzas de Alexis Zorba se nos encarna lúcido y entrañable.

Nikos Kazantzakis conoció a Georges (no Alexis) Zorba en 1917 en Proastio, un villorrio en la costa de Mani (la singular comarca en el sur del Peloponeso donde hizo su morada y nos dejó su memoria en libros Patrick Leigh Fermor) y mantuvieron la amistad de por vida. Escribió la novela en 1944, en la isla de Egina, cerca del puerto del Pireo, frente a Salamina, en plena II Guerra Mundial y con Grecia ocupada por la Alemania nazi, y la ambientó en su Creta natal; la novela desprende, pues, aroma de salvia, menta, romero y ajedrea. La peripecia está fabulada, los personajes y el contexto son reales: “dentro del barco estaban los astutos griegos, las miradas rapaces, las mentes cicateras, la politiquería, un piano desafinado, honradas marujas de lenguas viperinas, la insidiosa y monótona mezquindad provinciana” (pág. 31)

Zorba es minero, buscavidas, curtido en mil batallas y tajos, veterano y vital: “la vida es un lío –siguió Zorba-, la muerte no lo es. Estar vivo, ¿sabes lo que quiere decir? Aflojarte la faja y buscar pelea”. (pág. 135) El coprotagonista, el propio narrador, tiene el perfil contrapuesto; escritor, reflexivo, cerebral, idealista, pusilánime, prefiere pasar la noche con un buen libro de amor antes que buscando el amor; “Nadie puede saberlo con certeza, pensaba: el viejo mundo es tangible, sólido, lo vivimos y lo combatimos en todo momento, existe: el futuro no ha nacido todavía, es inaprensible, huidizo, está hecho del material con el que se forjan los sueños, es una nube expuesta a fuertes vientos –el amor, la fantasía, la suerte, Dios- se dispersa, se compacta, se transforma…” (pág. 87)

Del pulso entre ambas personalidades, de su profundo y visceral desacuerdo, de la disparidad de sus orígenes y anhelos pero también de la fascinación mutua, recíproca y de su capacidad por acompasar sus pasos para perseguir juntos una quimera -¿acaso no son así las amistades, bellas, inasibles, perennes?-, de esa sustancia humana, mágica y fascinante, es de lo que está empastada la trama de Zorba. Por eso, cuando los proyectos ya se han venido abajo, el fracaso se ha impuesto rotundo y la realidad golpea acerba e irrefutable, uno le puede pedir a su amigo que le enseñe a bailar: “Alargó un pie, rozó ligeramente el suelo, alargó el otro, los pasos se entrelazaron salvajes, alegres, la tierra retumbó.” (pág. 350)

Podría ser que en algún lance, Kazantzakis nos quede un pelín grandilocuente, espiritual, misógino. Pero Zorba envuelve, atrapa y arrastra y nos ofrece una visión de la vida, del comportamiento humano y del destino con la que discrepar o coincidir pero que al menos se antoja genuina y ambiciosa, lo que no es poco como experiencia lectora para los desabridos tiempos que corren. El cretense Nikos Kazantzakis, al igual que el siciliano Leonardo Sciascia o la sarda Grazia Deledda, forman parte desde luego de una estirpe de escritores que con un firme anclaje en sus roquedales insulares mediterráneos fueron capaces de contarnos historias sugestivas y universales. Nikos Kazantzakis nunca abandonó su fe cristiana, pese a haber sido excomulgado de la Iglesia Ortodoxa Griega por sus popes; hoy sus restos yacen con hermosa modestia en el Bastión de Martinengo, uno de los más altivos de la muralla que todavía protege Heraklion, capital de Creta, con una vista magnífica sobre el mar Mediterráneo, la vieja ciudad y su puerto y las afiladas montañas que la rodean. Junto a una humilde cruz de madera, su sucinto epitafio: “¡Nada espero, nada temo, soy libre!”

Firmado: Carlos Ciprés

jueves, 6 de septiembre de 2018

Nikos Kavvadias: La guardia

Idioma original: Griego
Título original: Βάρδια
Año de publicación: 1954
Traducción: Natividad Gálvez
Valoración: Muy recomendable

Marinero. Poeta. Apenas narrador. La guardía es la única novela que nos dejó Nikos Kavvadías, así como tres relatos breves: Li, De la Guerra y A mi caballo. Como poeta resultó igual de parco, publicando dos libros en vida –Marabú en 1933 y Calima en 1947- y uno más –Través, en 1975- editado de manera póstuma. Su rasgo personal más evidente fue la condición de marino mercante y, en consecuencia, su manera de mirar y de contarlo; “En la ribera veo un marabú muy quieto,/ y mientras él me mira a su vez insistente,/ nos parecemos -creo-: estúpidos y solos”. Marabú, por cierto, le quedó como uno de los apodos con los que fue conocido. Nikos Kavvadías –aunque también transcrito como Kavadias o Cavadias- fue él mismo un personaje solitario, fantasioso y errante. Nacido en 1910 en Usuriisk, al norte de Vladivostok, en la porción de Manchuria dominada por los rusos, se embarcó por vez primera con veinte años y, con el paréntesis de la II Guerra Mundial, no volvió jamás a pasar demasiado tiempo en tierra firme.


La guardia está estructurada en tres partes. La primera lo hace como un diálogo entre un primer oficial y un radiotelegrafista –oficio de Nikos Kavvadías- en el turno de la guardia intermedia, la menos deseada por interrumpir sin remedio el sueño. Ambos se reencuentran dieciocho años después de un incidente con cuchillo de por medio a bordo del Pytheas, un carguero de quinientas toneladas con calderas y máquinas de vapor que navega desde Singapur hacia el Norte. Los turnos de guardia en el puente de mando dan pie a rememorar las vicisitudes compartidas a las que el tiempo ha despojado de rencor para dejarlas en recuerdos de trastadas y fechorías en travesías y puertos: en Beirut o en las islas Aleutianas, en Amberes o en Sydney, en Huelva o en Argel… En sus muelles, sus cabarets y pensiones, o en las cubiertas y camarotes de los barcos que navegaron. Historias de oficiales, mecánicos, peones, estibadores, guardas, prófugos, prostitutas y madames, que parecen haber surgido de un cuadro de Jules Pascin. Personas que se inventan su personaje, que se ocultan tras máscaras para que heridas, fragilidades y traumas no sean demasiada desventaja en la lucha de todos contra todos que los más desvalidos disputan por sobrevivir. Y en la que, cuentan, el propio Kavvadías aportaba el complejo por su escaso tamaño y un físico de esos considerado como poco agradecido. De ahí, quizás, esa querencia por crear personajes fatales y feroces, marineros cosidos a tatuajes, tragos, marihuana, decepciones y traiciones: “A nosotros nos hacen falta los cuerpos celestes cuando se encuentran a determinados grados sobre el horizonte. Lo demás es cosa de los enamorados en los parques.


Por la segunda y la tercera parte de la novela desfilan más personajes de la tripulación y asistimos a nuevos detalles de la vida de los marinos mercantes, navegando hierros flotantes que deberían haber visitado hace tiempo el desguace y que son una actividad más hostil y sacrificada que el de los pasajeros, línea de negocio por la que no cabe si no el mayor de los desprecios. Aquí el relato adopta un tono más intimista y personal (“Escucha. Es como si rompiéramos un juguete para encontrar el resorte”) y son frecuentes las alusiones, fieles o exageradas, a detalles que podrían ser considerados como biografía del autor, en Grecia, en el Índico, por los mares de China; las familias de marineros de la isla jónica de Cefalonia de donde salieron sus progenitores o anécdotas como la de la cucaracha en una barra de pan que su padre se tragó diciendo que era una pasa de su isla para que no menguase su reputación como mercader de confianza, la adolescente que esquivó en Beirut la custodia que le habían confiado... 


Nikos Kavvadías dejó de navegar unos pocos meses antes de fallecer en febrero de 1975 en Atenas: “Yo que deseé tanto que un día me enterraran / en algún mar profundo de las Indias lejanas / tendré una muerte triste y bastante normal / y un funeral de esos como toda la gente”. (Todos los versos aquí citados han sido traducidos por David Hernández de la Fuente). Un busto en su homenaje le recuerda en la orilla de ese mar que fue su vida, en Argostoli, en Cefalonia, junto a Ítaca. Por lo que cuentan, en Grecia sus poemas gozan de bastante popularidad gracias a las versiones de algunos músicos como Thanos Mikroutsikos.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Nicos Casandsakis: El capitán Mijalis



Idioma original: Griego
Título original: Ο Καπετάν Μιχάλης
Año de publicación: 1950
Traducción: Carmen Vilela Gallego
Valoración: Está bien



Griegos y turcos. Cristianos y musulmanes. Tan parecidos. Tan mediterráneos. Tan suspicaces y encarados. La pelea, la inquina y la sangre derramada ha sido frecuente y regular, al menos en los últimos doscientos años. El listado de agravios y cuentas pendientes por ambas partes es extenso, inacabable. Y la literatura, como no, también ha contribuido con generosidad.

Deliberadamente, con ánimo de arrojar gasolina al fuego del enfrentamiento para enardecer el espíritu nacional griego en el Chipre dominado por los británicos tras la II Guerra Mundial, lo hizo Nicos Casandsakis en 1950 escribiendo El Capitán Mijalis (Llibertad o Muerte) que ambientó en su Creta natal, a finales del siglo XIX, todavía sometida al dominio del Imperio Otomano. Casandsakis (Heraklion, Creta, 1883) recurrió a las figuras de su abuelo y de su padre para la caracterización del protagonista, un atormentado, belicoso y fanático burgués cretense que renunció a la sonrisa de por vida, hasta que la isla no se sacudiese el yugo turco. La acción se sitúa en el levantamiento de 1889, que a la postre no fue más que otro estallido en la secuencia de episodios violentos entre ambas comunidades: 1821, 1834, 1841, 1854, 1866, 1878…

No obstante, Casandsakis no cayó en la simpleza de enaltecer a unos para denigrar a los otros y por eso la novela se puede seguir leyendo con interés hoy en día. En general, los turcos son taimados, volubles y aprovechados, pero los griegos no les andan a la zaga; resignados, vacilantes, interesados. Hasta que la paciencia se agota, la tierra reclama su tributo de venganza y libertad, la sangre empieza a hervir y el cierre de filas desata, nuevamente, la violencia: “¡Fuego a los pueblos! ¡Hacha a los árboles! ¡Aniquilación! ¡Lágrimas y sangre!”.

El propio Capitán Mijalis es víctima de su carácter taciturno y endiablado y su comportamiento está sometido a las pulsiones eróticas que le despierta una mujer musulmana y a su propia incapacidad de mantener cierta coherencia ante los demás, inepto para manejarse más allá de la bravuconería y el exabrupto. Así que en las páginas de El Capitán Mijalis hay prosa inflamada alentando el globo de la épica colectiva, emancipadora y liberadora, pero también personajes mezquinos y desastrados que no merecen mejor suerte que la que les depara la pétrea y cruda realidad cotidiana. Es en el desamparo y la fatalidad en el que Dios mantiene a los cretenses –como representación de la Humanidad- donde hay que buscar inspiración y fuerzas para salir adelante como sea posible, viene a explicarnos Nicos Casandsakis, pues solos estamos y a nada ni nadie que no seamos nosotros mismos podemos recurrir. 

Es en el tono trágico con el que el autor levanta esta epopeya excelentemente ambientada y con un repertorio de personajes secundarios memorable –Casansdakis retrata con especial viveza la atmósfera social de un momento, componiendo con sagacidad ambientes minuciosos, orgánicos- donde está el corazón de la novela. Un relato que va bombeando dramatismo, en algunos pasajes con tremendista desmesura, y que dispone del aliento preciso para que el interés por la lectura no decaiga y finalmente asistamos compungidos a la proclama que acompaña al título: Libertad o muerte

Por su parte, diez años después de la publicación de este libro, Chipre obtuvo su independencia de Gran Bretaña, nombrando presidente de la República a Michail Chritodulu Muskos, el arzobispo Makarios de la Iglesia Ortodoxa. Cristianos y musulmanes, griegos y turcos, volvieron a la greña en 1963 y 1967, hasta el enfrentamiento armado abierto en 1974, en el que la isla quedó definitivamente partida, incluso con un muro en la capital Nicosia, hasta la actualidad.


Otros libros de Nicos Casandsakis (también transcrito como Nikos Kazantzakis) en ULAD: Zorba el Griego

sábado, 6 de marzo de 2021

Tarjei Vesaas: El palacio de hielo

Idioma original: noruego
Título original: Is-slottet
Traducción: Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo
Año de publicación: 1963
Valoración: recomendable

A menudo se habla en ULAD sobre los clásicos, esos libros que deberían estar en las bibliotecas personales de cada uno de nosotros. Pero no siempre están disponibles, en ocasiones están descatalogados y, además, en algunos casos, son poco conocidos. Y me agrada ver que sigue habiendo interés en ellos, por parte de los lectores, pero también de las editoriales. Y justo por ello, me alegra ver que este año se haya fundado la editorial Trotalibros, una nueva editorial que se inició a partir de un blog literario y que, con los años, ha evolucionado hasta convertirse en una editorial que tiene como visión, y cito textualmente de su web, ser «una editorial joven, radicalmente independiente y especializada en recuperar obras fundamentales de la literatura universal injustamente olvidadas». Así que, después de «La guardia», de Nikos Kavadías, ha publicado este libro de Tarjei Vesaas. Veamos qué nos ofrece.

La novela que nos ocupa nos presenta a Siss y Unn, dos niñas de once años de edad que van a la misma escuela. Apenas se conocen, pues Unn hace poco que vive en el pueblo, al que se ha trasladado tras la muerte de su madre soltera, yendo a vivir a casa de su tía. Pero la conexión entre las dos niñas es instantánea, directa, espontánea e incluso se podría decir que mágica. Tal vez se podría afirmar que es incluso desmesurada, obsesiva, estableciendo un vínculo más allá de la razón y la comprensión del mundo externo a ellas dos.

Ya en esas páginas iniciales se percibe el tono y estilo de Tarjei Vesaas, un estilo firme y enigmático, sin florituras, casi cortante, demostrando la sobriedad típica de la literatura noruega. Pero, en medio de la aparente frialdad, vemos que hay conexión con la historia, a través de un control absoluto del tiempo, de la tensión, del ritmo narrativo. Así, vamos conociendo a Siss y Unn y, a medida que lo hacemos, aumenta a su vez el interés que nos despiertan, empatizando con las niñas, reubicándonos en esa edad donde entendemos poco de lo que ocurre, pero especialmente donde pocos nos entienden a nosotros que vivimos en nuestro propio mundo, con nuestros deseos, miedos y frustraciones.

Situado el contexto, el tono inicial del relato es agonizante, atormentado; el autor transmite esa sensación de peligro constante, un peligro exterior pero también interior, afirmando que «en ese momento se había entregado a lo desconocido, a aquello que en noches como esa está a tus espaldas. Lo desconocido lo llenaba todo». De esta manera, con ese estilo tan directo a la vez que contundente, el autor nos ubica en un ambiente terriblemente frío, denso, que envuelve al lector y le hace tomar consciencia de la soledad y del desamparo, del peligro. Y, en medio de esos helados y fríos parajes, la presencia constante, inmensa, emergiendo como un protagonista más, del palacio de hielo. Un palacio por quien Unn siente una imperiosa y creciente fascinación, consciente de su belleza a la vez que también del peligro que alberga. Y, de manera similar a lo que le ocurre a Unn, esa sensación tensa desborda el texto y apremia a uno a seguir adelante con la lectura, empujándolo a adentrarse en ella, si bien no se sabe a ciencia cierta dónde llevará y qué ofrecerá. Así, como una especie de embrujo, el relato te cautiva y te atrapa, y no te permite escapar de la lectura. Te envuelve de oscuridad y fascinación, como ese palacio de hielo que esconde belleza y amenazas atenazadoras. Una fascinación que con sus tentáculos apresadores tienta el aire, a ciegas y helando el ambiente, buscando una víctima a la que seducir. Hasta que consigue su presa.

Pero esta novela no trata únicamente de peligros o misterios, o al menos no los que albergan los fríos parajes helados; aquí el verdadero peligro, la verdadera amenaza, reside dentro de uno mismo, oculto bajo capas de incomprensión y dificultad de comunicación. Porque esta novela es realmente un relato de una amistad extrema, de tragedias y obsesiones, del descubrimiento de emociones que emergen de dentro de uno mismo, de malentendidos e incertezas, de decepciones y desencantos que el autor retrata afirmando que «un hoyo de lágrimas estaba preparado delante de ella, listo para que se metiera dentro, pero no lo hizo. Ya había acabado el llanto en otro lugar», de perturbaciones en edades jóvenes que se encaminan a la obsesión, que llevan a una de las protagonistas a afirmar que «no quiero pensar en ella, solo quiero estar con ella». Y, con ello, en ese estado de ánimo tenso y alterado, aparece la tragedia, larga y perpetua. Y afecta, a la amistad, al futuro, a uno mismo. A una gestión emocional quebrada y aislada, de incomprensión y desafecto.

De esta manera, el libro nos habla de obsesiones, de promesas y de futuros perfilados, de juramentos de fidelidad y de memoria, de tristeza y de duelo. Con un estilo seco y sugerente, frío e incluso lacerante como ese palacio de hielo repleto de grietas y aristas, la novela retrata la soledad de la pre adolescencia, de la incomprensión a la que se es sometido debido a la falta de empatía e incapacidad de acercamiento de los mayores al mundo de los infantes; es el relato de un abismo que se crea impidiendo, cual estructura inquebrantable de hielo, que se acceda a unos sentimientos que vislumbramos pero que no sabemos cómo acercarnos a ellos sin romper la distancia que la madurez falsamente otorga a los otrora sentimientos albergados, creando así una incapacidad de percibir la tristeza, el miedo, la temeridad, la ilusión o la confianza. Y los secretos y las promesas, tan definitivas e inquebrantables, tan íntimas y pasionales, cuales anclajes emocionales a una vida de deseos impulsivos y puntuales que parecen sin embargo eternos.

«El palacio de hielo» no es una obra fácil, no únicamente por su temática en torno a la soledad y el duelo, sino porque presenta una prosa áspera, seca y fría, distante y tosca que en ocasiones incluso se muestra excluyente; hay ocasiones donde parece que esa contundencia expulse y rechace a un lector que puede sentirse incómodo, especialmente en los breves, hirientes y ocasionales diálogos entre Siss y los adultos, de una sequedad casi desagradable que incluso se puede percibir como extrema y excesiva. Esa misma sensación es la que parece encontrar Siss, que se siente apartada, distanciada del resto de sus compañeros, de sus padres, de su entorno; un entorno involuntariamente hostil que no la comprende, ni ella a ellos, porque no entienden su amistad con Unn, no saben de promesas ni lealtades, no saben de sentimientos ni fraternidad. Entienden solo lo que comprenden, y solo eso aceptan. 

A pesar de ese estilo seco y frío, se trata de un libro recomendable por su poder de atracción y su alto ritmo narrativo, por el gran retrato que hace sobre el dolor y el duelo, sobre la infancia y su terrible impresionabilidad, sobre la incomprensión y la necesidad de proteger pero sin la capacidad de acercamiento ni empatía y también sobre la dificultad en aceptar los hechos aún y sabiendo, en el fondo, que sí han sucedido, aunque únicamente fuera de uno mismo. Dentro permanece el frío, constante, perpetuo e imperecedero.

También de Tarjei Vesaas en ULAD: Los pájaros

viernes, 1 de marzo de 2019

ULAD cumple 10 años: La Génesis


Resultado de imagen de gente leyendoPues bien: hemos cumplido ya una década y eso, en estos tiempos convulsos y acelerados, debe ser una eternidad. Acostumbrado a ciertos vecinos que te hablan de la equivalencia en edad de los perros, yo diría que, aplicando un cálculo muy sui generis, nuestro blog es ya no mayor de edad, por supuesto (digamos que a partir del cuarto año o así debió ser), sino que ahora afronta las situaciones propias de la media edad. Una mirada hacia el pasado con la dosis justa de nostalgia y un decidido y firme aplomo por disfrutar de lo que nos tiene preparado el futuro. 
O traducido a un lenguaje menos cursi: que estamos bastante decididos a no dejar a nadie tranquilo con nuestra insistencia en que leáis, que leáis buenos libros (o que sean tan malos que nos podamos reír un poco despedazándolos), y que tengáis en cuenta la opinión de este grupúsculo de aficionados que empezó hace diez años (espacio reservado para lagrimitas emocionadas) y que ahora ya parece ser algo más : reseñistas, prescriptores, lectores que hacen de cuñados, divulgadores, glups, críticos, aconsejadores: así es como surgió la cosa entre los que hacemos esto. Por estricto orden de aparición, señores, aquí está nuestro staff actual, contestando unas preguntitas proclives al auto-bombo y al graciosillismo. Una simple exhibición de debilidades para provocar a los trolls.

SANTI

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el jamón que envían los patrones por Navidad (aunque los últimos 10 se han extraviado, ya es casualidad...). Más en serio, porque como dice la descripción del blog, es bonito y divertido hablar de libros con gente a la que le apasionan los libros, con libertad, con honestidad y con sentido del humor.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Pues la verdad... no lo creo. El blog ha cobrado vida propia, ha entrado gente nueva con muchas ganas, y por eso cada vez hago menos falta por aquí. El día que me decida a dejarlo definitivamente me dará pena, claro, pero también me sentiré orgulloso y feliz por no ser necesario para que ULAD siga adelante.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Por motivos sentimentales, esta es una reseña muy especial para mí: http://unlibroaldia.blogspot.com/2011/06/sergio-oiarzabal-traductor-de-suenos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Me voy a dejar llevar otra vez por lo emocional: las reseñas de Ensada de su querido Eduardo Mendoza: http://unlibroaldia.blogspot.com/2011/01/eduardo-mendoza-el-misterio-de-la.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Creo que no hay ningún género que no lea o reseñe por principio, ya he reseñado novela policiaca, rosa, de ciencia ficción, de terror, teatro, poesía, cómic... El género en el que me siento más inseguro par reseñar es la poesía, por eso casi nunca lo hago. Ah, y nunca reseñaría un libro mío, por motivos obvios...


MONTUENGA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el dinero que me reporta el blog directamente está claro que no, porque no cobramos un céntimo, pero desde noviembre de 2009 que me incorporé a ULAD he ascendido como la espuma en mi empresa. Pienso que se han olido algo.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Nunca se sabe, pero yo tengo diseñado mi proyecto hasta noviembre de 2043.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
En fin, tampoco voy a buscar una por una. Pero este libro fue uno de los más largos y complejos que he reseñado para el blog y por alguno habrá que decidirse.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2017/05/tochoweek-ii-5-el-hombre-sin-atributos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Mis compañeros han escrito decenas de reseñas magníficas, así que me decido por una que destaca entre todas ellas porque quien firma es autor de la reseña (completa y muy bien fundamentada), del libro, la portada, de parte de la historia y la literatura españolas, el universo y todo lo demás.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2015/12/rufus-t-firefly-el-gran-engano.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
En la mesa dedicada a los best-sellers no me he parado nunca, tampoco me interesan las aportaciones que tenga que hacer el famosete de turno al acervo cultural de nuestro tiempo.


FRANCESC BON

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Estoy en ULAD porque tenía un blog personal donde hablaba de libros entre otro montón de cosas, y empecé a indagar por otros blogs que hablaban de libros, y creo que fue a través de Deborahlibros que llegué a este, así que envié una reseña de prueba, atroz, que supongo que publicaron por lástima, y luego un par, algo menos vergonzosas. Los lié de mala manera y debe haber llegado el punto en que no saben cómo echarme. A mí, por cierto, no hay dinero que pueda pagarme.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Habría que preguntarles a ellos. Yo, por si acaso, le he dicho al portero de mi casa que no acepto burofaxes. Bueno, si mi estado mental no empeora, y resuelvo algunos problemas puntuales, por qué no.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Esta siempre me ha gustado por el juego de cómo quedó.
Un libro al día: Mark Z. Danielewski: La casa de hojas (Segunda aproximación)

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Un libro al día: William Gaddis: Los reconocimientos

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Bueno, deberíais saber que no suelo negarme categóricamente a nada, que más bien soy de tragarme más de alguna cosa que no cualquier estómago toleraría. Me repugna particularmente la novela romántica, si he de decidirme por algo.


JUAN G.B.

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Sólo por el dinero, claro. Yo estoy esperando a que llegue una oferta de Zuckerberg o uno de esos y le vendamos el blog por una morterada de pastizara. Si no, de qué...

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¿Cómo que diez años? Y veinte y treinta y los que hagan falta. Mi ambición es poder contarles batallitas de los tiempos heroicos a los reseñistas pipiolos para los que el Rubius o Defreds ya sean autores clásicos.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Ésta, por razones obvias:
https://unlibroaldia.blogspot.com/2015/07/carlos-hernandez-de-miguel.html


4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
No sé si es la que más me ha gustado, pero con esta me partí la caja de risa:
https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/01/semana-de-la-autobiografia-7-la-muerte.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Me prometí que jamás de los jamases reseñaría mi género favorito, el de la novela romántica de highlanders, porque no soportaría tener que leer los comentarios crueles que tal vez algún desalmado nos enviaría. Pero después de años de terapia ya me siento más fuerte, así que es posible que caiga pronto alguna reseña de Monica McCarty, por ejemplo...


KOLDO CF

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el dinero, por la fama, por las fans y porque soy un puto “friki” (como vosotros)

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Pues si no hemos sido sustituidos por el Uber de las reseñas, ¿por qué no? Ya os he cogido cariño

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Pegaría las siete más una de “En busca del tiempo perdido”, pero pego esta de “El águila y la gallina”, de Leonardo Boff, porque es un libro que se sale de mi “zona de confort” y creo que no quedó nada mal https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/05/leonardo-boff-el-aguila-y-la-gallina.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Pondría cualquiera que de las muchas que me han hecho descubrir autores gracias a ULAD, pero puestos a elegir una me quedo con esta
https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/10/juan-jose-saer-la-pesquisa.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
No sé si jamás, pero no me atrevo con la novela gráfica. Mezclar literatura y dibujo se me escapa


CARLOS ANDIA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Para ser sincero, empecé a escribir reseñas para uso propio, para que las sensaciones de lo leído quedasen de alguna forma registradas. De ahí a ULAD me llevaron algunas casualidades. Y el dinero. El dinero no es nada. Yo tenía mucho y renuncié a él, ahora soy pobre pero soy más feliz.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
No me planteo las cosas ni a una semana vista, así que si hablamos esos plazos, yo me pongo de perfil. De momento, aquí estoy, y estoy genial.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Difícil, porque no estoy del todo satisfecho con ninguna, y además no me acuerdo de la mayoría. Pero pongamos el Quousque tandem…! De Oteiza, un poco como rareza:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2015/11/jorge-oteiza-quousque-tandem.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Todavía más difícil, porque sois todos muy buenos, y hay montones de reseñas que me parecen fantásticas (todo dicho sin ironía). Quizá la que más recuerdo es esta de Juan sobre el Ulises:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/04/tochoweek-2-james-joyce-ulises.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Creo que reseñaría cualquier cosa. Pero, pensándolo mejor, preferiría evitar a Paulo Coelho: no me importaría reseñarlo, pero para eso tendría que leerlo.


CARLOS CIPRÉS

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
¿Qué otro aliciente cabría esperar? ¿Fama? ¿Reconocimiento? ¿Prestigio social? ¿Autoestima? Bahhh, no, definitivamente soy un tipo discreto y muy muy humilde

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Soy un tipo humilde pero muy muy veleta. Mis planes a diez años pasan por regentar una librería en Fernando de Noronha. No sé que tal estarán allí las conexiones a Internet.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Orgullo y satisfacción… de la primera que el exigente comité de selección tuvo a bien colgarme.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/09/colaboracion-zorba-el-griego-de-nikos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Un excelente ejemplo de opinión razonada, escueta y emocionada, del compañero Carlos Andia
http://unlibroaldia.blogspot.com/2014/12/colaboracion-la-niebla-tres-veces-de.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Nunca digas jamás. Uno de los mayores atractivos de leer es que siempre encontrarás algo que no te imaginabas.


MARC PEIG

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por supuesto que no es por el dinero, iríamos apañados :-( Además, ¿qué importa el dinero teniendo visibilidad y repercusión mediática, y también la posibilidad de convertirse en un influencer y poder algún día publicar un libro biográfico que narre la vida apasionante que nos ofrece ULAD?

2. ¿Te ves aquí en diez años?

Eso espero, aunque no descarto que alguna reseña polémica acabe con mi vida uladiana. Ganas de seguir, hay; tiempo, hay menos. Pero, mientras los comentaristas y uladianos sigan siendo buenos conmigo, ¡aquí seguiremos!

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.Esta es difícil, pues confieso que siempre pienso que hubiera podido escribirlo mejor, pero, puestos a destacar una, la primera que escribí para ULAD y que abrió la puerta a que me ofrecieran formar parte definitivamente del equipo: http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/11/colaboracion-jr-moehringer-el-bar-de.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Creo que esta la tengo bastante clara. La reseña estupenda de “El ala izquierda. Cegador I” hecha por Koldo, no únicamente por la calidad de la reseña sino porque gracias a ella me permitió entender mejor un libro bastante complejo: http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/09/mircea-cartarescu-el-ala-izquierda.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Pues es algo difícil, aunque es posible que alguno de los escritos por cierto miembro de la RAE, pues no me interesa ni el argumento habitual de las novelas ni comulgo generalmente con la mentalidad del autor.


BEATRIZ GARZA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Lo hago por el prestigio que me proporciona cuando lo menciono en una barbacoa con amigos y alguien me acaba preguntando si quiero otra chuleta. O por el orgullo que sienten mis padres cuando piensan que todo el tiempo que le destino al blog no lo destino a recoger el escenario post-apocalíptico que es mi casa. ¡Eso no se paga con dinero!

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¡Y tanto!, aunque también sería bueno que se produjera un cambio generacional que nos asegurara ULAD hasta que Blogger (o un estado dictatorial) nos separe.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Quizá por lo novedoso, porque fue divertido escribirla y porque fue muy bien recibida:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/11/malditas-cubiertas-marianela-de-benito.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Me gustan mucho varias reseñas y por diferentes motivos. Valoro especialmente la concreción analítica y una exposición sencilla y ordenada. Pero tampoco puedo resistirme a las reseñas gamberras e irreverentes o a las que tienen un planteamiento ingenioso. Basándome en esto último, diré:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/12/resena-y-contrarresena-patria-de.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
No puedo decir "de este agua no beberé" porque, en primer lugar, "reseñar" no significa que tenga que ser para bien y también forma parte de ULAD alertar a nuestros lectores sobre los peligros de la basurilla editorial. En segundo lugar, he descubierto que si está bien escrito, mi cerebro y mi corazón lo reciben con gusto aunque no sea un género que de entrada me atraiga.


ORIOL VIGIL

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Bueno, es cierto que empecé por el dinero, pero debo reconocer que eso no lo es todo. También está la fama, las "groupies", los contactos que estoy haciendo en determinados sectores de dudosa reputación, el poder corruptor que me permite hundir las carreras de los juntaletras que me caigan mal...

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¿Tanto tarda Babelia en reclutar a nuevos talentos? Pues no sé si aguantaré tanto tiempo rodeado de estos reseñistas de tres al cuarto, la verdad.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/04/verity-bargate-no-mama-no.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/07/ciudades-de-libro-5-pekin-pekin-en-coma.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Al paso que voy, no creo que reseñe nunca un libro de poesía. No porque no me guste, aunque reconozco que es un género literario al que no acudo con asiduidad; más bien, porque me veo incapaz de acercarme críticamente a él con unas mínimas garantías de éxito.