viernes, 25 de mayo de 2018

Thomas Bernhard: El sobrino de Wittgenstein

Idioma original: alemán
Título original: Wittgensteiens Neffe
Traducción: Miguel Sáenz
Año de publicación: 1982
Valoración: está bien

Confieso cierto reparo en reseñar una obra de Thomas Bernhard, por la grandeza del autor, y por la insignificancia de quién reseña este libro. Y a pesar de haber disfrutado con «» (motivo por el cual me animé a seguir indagando en la obra del autor), debo reconocer que este libro me ha dejado algo tibio, por diferentes motivos. Vamos allá.

El libro, de carácter autobiográfico, parte de un episodio de la vida del autor, en el que estuvo internado en el hospital para tratarse de la tuberculosis. En su estancia, coincide con Paul Wittgenstein (a quien hace referencia el título y sobrino del filósofo Ludwig Wittgenstein, por quién Bernhard sintió una profunda admiración), quien se halla internado en el ala de enfermos mentales. Los momentos compartidos entre Bernhard y Paul en el hospital, aunque ubicados en diferentes alas del recinto, son el origen y la semilla de este ensayo, en el que el autor utiliza como vehículo esta particular coincidencia hospitalaria para hablar sobre los temas que giraban en torno su vida.

De esta manera, Bernhard se nutre de las reflexiones originadas durante su estancia hospitalaria para trazar una serie de reflexiones acerca de la vida y la amistad. Así, a modo de ejemplo, el autor realiza un análisis acerca del funcionamiento de los hospitales, pero poniendo el foco en los pacientes internados en él y, en especial, en aquellos que son tratados por enfermedades mentales. Aquí el autor es hábil, y puede que esta parte sea una de las mejores del libro, pues nos habla de la fina línea entre enfermedad mental y genialidad; habla sobre aquellos que son considerados como locos y sus causas para, utilizando como ejemplo a su amigo Paul, analizar el caso de aquellos que se les supone una locura por motivos de un exceso de reflexión sobre el mundo, entendiendo su enfermedad como al exceso de riqueza mental que tienen los filósofos, provocando que estallen su cerebros, pues son incapaces de contener y albergar tantas ideas y reflexiones; el autor lo expone en el siguiente párrafo:

"A uno, Ludwig, lo hizo famoso su filosofía, al otro, Paul, su locura. Uno, Ludwig, fue quizá más filósofo, el otro, Paul, quizá más loco, pero posiblemente creemos que el primero, el Wittgenstein filosófico, es el filósofo, solo porque llevó al papel su filosofía y no su locura, y que el otro, Paul, era un loco porque reprimió su filosofía y no la publicó y solo exhibió su locura. (...) Uno dio publicidad a su cerebro y el otro no. Podría decirse incluso que uno publicó su cerebro y el otro practicó su cerebro."

Más allá de los aspectos relacionados con el hospital, el centro de la obra es la relación del autor con Paul, con el que compartió su pasión por la ópera y la música clásica; el análisis de la relación permite que el autor exponga, a través de sus conversaciones y sus habituales monólogos internos, sus reflexiones sobre diversos aspectos de su día a día. Así, y siempre crítico a la condición humana, Bernhard nos habla también de la capacidad y necesidad de ver más allá de lo que nos conviene, pues a menudo solo vemos aquello que se adapta a nuestras propias ideas u opiniones, estableciendo un marco donde todo encaja sin necesidad de analizarlo, evitando así cuestionar nuestras propias creencias, y asumiendo como única realidad posible la contenida en nuestro marco mental. Asimismo, estableciendo su amistad con Paul como sustento narrativo, el autor analiza y disecciona el concepto de amistad, no únicamente de la suya propia sino del concepto de amistad que la sociedad entiende. Así, con la crítica a la que nos tiene acostumbrados, denuncia las falsas amistades y la supuesta solidaridad de algunos, que la utilizan como vehículo para la satisfacción y contentamiento de uno mismo. Para Bernhard, la amistad es algo muy exclusivo, y difícil de encontrar y mantener:

"Y hoy pienso que las personas que han significado realmente algo en nuestra vida podemos contarlas con los dedos de una mano, y muy a menudo esa mano se rebela contra la perversión que consiste en creer que tenemos que recurrir a toda una mano para contar a esas personas, cuando, si somos sinceros, podríamos arreglárnoslas sin un solo dedo."

Es innegable que Bernhard escribe bien, realmente bien, pero debo admitir que, a pesar de ciertos momentos donde sí he disfrutado del libro por sus reflexiones e incluso por sus críticas ácidas a ciertos aspectos de la sociedad, me da la sensación que el autor abusa en exceso de saberse hábil en el manejo de las palabras y acaba componiendo un relato con exceso de detalle que dudo que entusiasme a los lectores a menos que: 1) sean filósofos (o que sientan un profundo interés por la filosofía), 2) sean amantes de la música clásica, 3) se sientan atraídos especialmente por la opera. Y me da también la sensación que Bernhard escribió este libro como reconocimiento a la influencia positiva que tuvo Paul en él, y de alguna forma el texto que nos ocupa le sirvió al autor para disculparse por haberse distanciado de su amigo en sus días finales y no haber estado la altura de la amistad que mantuvieron ni a la admiración que por él profesaba.

Aun así, el libro tiene sus momentos interesantes por sus críticas afiladas y su evidente sarcasmo, pero también porque la novela es un canto a la amistad verdadera, a aquella que se establece a pesar de la disconformidad en varios aspectos y contiene reflexiones interesantes (compartidas o no) sobre aspectos cotidianos, ya sea la propia amistad o el mundo literario; también es una advertencia a aquellos que abandonan la amistad a la fragilidad de su salud, pues como el propio cuerpo humano, merece todos los cuidados necesarios para que no se desvanezca sin haberla disfrutado a fondo.

También de Bernhard en ULAD: El origenEl sótano,

9 comentarios:

Sandra Suárez dijo...

Lo mejor de Berhard es su autobiografía repartida en cinco libros (El origen, El sótano, El aliento, El frío, y Un niño), obras que creo que solo una vez se han editado en un solo volumen y siempre debieran serlo así (unitariamente) para facilitar y favorecer su lectura.

Los cinco volúmenes citados no tienen, a mi juicio, nada que envidiar a la Recherche de Proust.

Por la reseña que publicáis, creo que la obra comentada (que no he leído) puede ser un buen complemento para esa maravillosa autobiografía de Thomas Bernhard, que por cierto no recoge toda su vida, sino sólo hasta la adultez o madurez, y además no por orden estrictamente cronológico.

Marc Peig dijo...

Hola, Sandra, gracias por el comentario.
Creo que tienes razón, y coincide en uena medida en las puntuaciones que tiene en ULAD "EL origen" y "El sótano". En castellano vi en un solo volumen los cinco libros autobiográficos y creo que se puede tratar de una buena opción (les eché un ojo hace un tiempo pero al final no me lo compré, tendré que repensarlo). Pero sí, puede ser un buen complemento a las lecturas que propones.
Gracias por comentar la entrada, y por tu aportación.
Saludos
Marc

Pablo M dijo...

Aquí podéis leer un fragmento de la autobiografía de Thomas Bernhard que comentáis:


http://relatosexpres.blogspot.com.es/2017/10/sabado-por-la-tarde-thomas-bernhard.html?m=1

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Otro fragmento, este IMPRESIONANTE y sacado del volumen El Origen, podéis leerlo aquí:

http://relatosexpres.blogspot.com.es/2017/10/el-origen-thomas-bernhard.html?m=1

Marc Peig dijo...

Hola, Pablo M y zUmO dE pOeSíA, Muchas gracias por los enlaces compartidos, los leeré con cariño.
Saludos, y gracias por comentar y por vuestras aportaciones.
Saludos
Marc

Fran dijo...

Muy de acuerdo con Sandra, la autobiografía es buenísima y deberia publicarse en un único volumen. "El sobrino de Wittgenstein" podria leerse despues como apéndice o complemento.
Para mi lo mejor de Bernhard es "Corrección", dificil de leer pero una obra maestra.

Saludos

Marc Peig dijo...

Hola, Fran. En este caso creo que he optado por el camino inverso, pues no descarto leer la autobiografía algun día. Me apunto "Corrección" para mi lista de futuribles.
Gracias por comentar, y sugerir otros títulos del autor.
Saludos
Marc

César dijo...

El tomo recopilatorio de los cinco libros autobiográficos al que hacen referencia Sandra y Marc se tituló Relatos autobiográficos y lo publicó Anagrama en 2009.

Notables reseña, crítico y comentaristas.

Marc Peig dijo...

Hola, César. Gracias por el apunte, sin duda es un libro a tener en cuenta y más teniendo los cinco libro en un solo tomo. Y gracias también por los elogios, me alegro que te haya gustado la reseña.
Saludos
Marc