lunes, 7 de mayo de 2018

Patrick Fermor Leigh: El tiempo de los regalos


Idioma original: Inglés
Título original: A time of gifts. On foot to Constantinople: from the Hook of Holland to the Middle Danubio.
Año de publicación: 1977
Traducción: Jordi Fibla Feito
Valoración: Muy recomendable



En la tarde del 9 de diciembre de 1933 en un muelle del Támesis en Londres, Patrick Leigh Fermor embarca en un pequeño carguero holandés rumbo a Róterdam. Diluvia implacablemente y él tiene dieciocho años. En la mochila carga dos libros, uno de Horacio, en el que su madre le ha anotado un verso de Petronio: ”Abandona tu hogar, y busca costas extranjeras, oh joven: para ti nacerá un estado más grande de las cosas”. Su intención es cruzar Europa a pie, caminar hasta Estambul. Desde luego cumplió el objetivo. Cuarenta años más tarde tiró de memoria y de algunas notas del viaje que había conservado para dar forma a este relato, que va desde Londres hasta Hungría, al que seguirían Entre los bosques y el agua (1986) y El último tramo (editado póstumamente en 2014). 

Las páginas que Patrick Leigh Fermor nos ha dejado son una prodigiosa descripción de situaciones, lugares y personas, así como de un tiempo a punto de desaparecer, en una Europa de nuevo decidida a autodestruirse henchida de fanatismo y de nacionalismo. Pero también son páginas de las que emana esa capacidad con la que el autor va depositando su mirada e interés; por la curiosidad, la sencillez, la perspicacia y la agudeza con la que observa, pregunta, se relaciona con los demás y con las que hace funcionar su pensamiento. Patrick Leigh Fermor visita iglesias, museos, edificios, bibliotecas, aristocráticos palacios y salones burgueses pero también alberges, mercados, tabernas, comisarías de policía, establos y tugurios. Y desde luego, ni las personas ni los pueblos ni los países se observan por igual desde la ventanilla de un automóvil o del ferrocarril que desde un carro tirado por bueyes o desde la cuneta de un polvoriento sendero de tierra. Por cierto. Lo del avión, el crucero o la escapada low cost nos da la justa medida de nuestro tiempo. Y ya puestos: ¿De ciudades como las nuestras se podría hoy salir a pie?

La mirada y el punto de vista que nos ofrece el narrador no tiene nada que ver con la de quien argumenta para mostrar autoridad de criterio, acumulación de conocimientos o afán de admiración para su posición o prestigio, como exhiben a menudo escritores o académicos al practicar este género. Si bien El tiempo de los regalos no está escrito por el adolescente que se reclama estudiante sin colegio si no por el adulto que devino cuarenta años después, sí que el relato está elaborado con la emoción, la vivacidad y el entusiasmo de quien descubre, siente y degusta por primera vez. Pese a lo precoz de su biografía y a hacer del viaje una actitud de vida, Patrick Leigh Fermor (Londres, 1915-2011) fue un escritor parco, de obra escasa y texto depurado, de quien dicen que podía gastar jornadas enteras dudando acerca del adjetivo idóneo. Desde luego su vida estuvo llena de vicisitudes y aventuras, como sus andanzas por las montañas de Creta en la II Guerra Mundial con los guerrilleros que secuestraron en 1944 al comandante nazi de la isla, el general Heinrich Kreipe, episodio en el que se basó la película de 1957 Ill meet by moonlight (aquí traducida como Emboscada en la medianoche), en la que un desafortunado Dirk Bogarde trató de encarnarle.

La caminata de Patrick Leigh Fermor por Europa buscó en los ríos Rin y Danubio los ejes de referencia y en la actitud de ofrecer techo y plato a quien se aparecía por el camino el contexto donde hacerse factible. De acuerdo que un imberbe adolescente de buenos modales y con pasaporte británico desactivaba muchos prejuicios y hostilidades, aunque eso no le impidió ser detenido por la policía húngara al ser confundido  con un contrabandista de sacarinas (!) sí le ayudó en cambio a cruzar la Alemania nazi apenas sin contratiempos. Es la lectura de estas páginas una hermosa caminata, que deja una extraña sensación, como los versos de Louis MacNeice que las encabezan: “Ya ha pasado el tiempo de los regalos…/ oh, muchachos que crecen, oh, nieve que se funde,/ oh, desengaño que taparán los años…/ He aquí la insulsa tierra sobre la que edificar.”


4 comentarios:

Sol Elarien dijo...

Es uno de los libros que tengo pendiente en el kindle, así que después de leer esta reseña (aunque no comente últimamente os leo todos los días) está claro que no puedo dejarlo mucho más.
Besos: Sol

carlos ciprés dijo...

Hola Sol, asi es, si te apetece una lectura amena y emocionante, esta es una excelente opción.

gerardo sanchez dijo...

Un gran libro de viajes pero sobre todo un precioso relato inciático a la vida, con la mente abierta y ávida simplemente de aprender. Manteniendo el maravilloso tacto de juzgar lo mínimo y de tratar de ponerse siempre en el alma de los compañeros que el caminante va encontrando en su ruta.

carlos ciprés dijo...

Hola Gerardo, coincido completamente con tu comentario. No es sólo qué hay en el camino si no la actitud y la mirada del que lo emprende.