viernes, 11 de mayo de 2018

James Herbert: Las ratas

Idioma original: Inglés  
Título original: The rats
Traductor: Lupe Tellechea del Puerto 
Año de publicación: 1974
Valoración: Está bien 

James Herbert hizo la competencia al mismísimo Stephen King en lo que a ventas se refiere. Y con su primera novela, Las ratas. Empezó a escribirla a los 28 años. La presentó a seis editoriales, hasta que una de ellas se decidió a publicarla. El libro cosechó un éxito tremendo, y su autor lo convertiría en la primera parte de una trilogía.

Además de popularidad entre los lectores, Las ratas despertó admiración dentro del sector literario. Aunque está plagada de una violencia explícita bastante habitual en la literatura de terror de la época, introdujo una novedad: zambullir a un protagonista normal en una situación tan espeluznante como verosímil. Esta aura de realidad sedujo a muchísimos escritores de género, los cuales acabarían por implementarla en sus historias. Pienso en autores como el ya mencionado Stephen King o Dean R. Koontz

Dicho esto, vamos al argumento del libro: Londres se ve infestado por una nueva especie de ratas. Estas ratas son más grandes y oscuras que las que se pueden ver en los muelles, no parecen tener miedo de las personas y se alimentan de carne humana. Encima, hay un brillo malicioso en su mirada. Como lo oís, ¡estas alimañas hacen que los roedores de El pozo y el péndulo parezcan unos adorables cachorritos!

El caso es que Harris, un profesor de arte, acabará luchando contra tan temible plaga. Y si os presento a Harris es  porque, aunque estamos ante una novela coral, es el protagonista indiscutible de la misma. No es un personaje demasiado profundo, pero es fácil cogerle cariño. De hecho, James Herbert se empeña en que simpaticemos con él. A veces, volviéndolo una fantasía de poder; en otras ocasiones, sometiéndole a escenas tan moñas como innecesarias con su novia. Ardides estos literariamente chapuceros, si se me permite. En todo caso, pero, los trucos del escritor funcionan, y sufrimos por Harris cada vez que su vida peligra; si, además, se la está jugando por una causa noble, ya ni te digo.

Como aspecto negativo de este libro mencionaría el intento frustrado de James Herbert por aportar profundidad al texto. Parece que el autor está a punto de emplear a las ratas como metáfora con la que reflexionar sobre la Humanidad (devastada aquí por la Segunda Guerra Mundial) y su implacable deseo de sobrevivir. A la postre, pero, jamás se llega a insistir en esta deriva. Ni en esta, ni en ninguna otra, en verdad. Y es una lástima, porque se hubiera podido aportar a la obra un mensaje poderoso, y dotarla de mayor interés literario. Aunque, ahora que lo pienso, quizás mejor que la cosa quede de este modo, así, sencilla. Autores de terror como Dean R. Koontz, por ejemplo, acaban volviendo risibles y pretenciosas a sus historias al meterles con calzador algo de sociología de manual, o al decir a través de ellas algún tópico de una simpleza sonrojante. Así pues, lo que en otro tipo de literatura sería un problema, aquí no es para tanto. ¿Que no hay un mensaje? ¡Da igual, yo sólo vengo a entretenerme, y con mucha honra!

Y es que, al final, Las ratas es lo que es: una novela disfrutable. Ni más, ni menos. Tiene personajes que, sin ser para nada interesantes, logran que empatices con ellos. También nos granjea alguna que otra escena memorable (el asalto de los roedores a la escuela es increíble, y la "batalla final", ya ni te cuento). Garantizado: un pasatiempo estupendo, que, para colmo, sentó escuela en su momento. ¿Se puede pedir más para una tarde soleada? 

Por cierto, antes de acabar, no querría dejar pasar la oportunidad de felicitar a La Biblioteca de Carfax, joven editorial independiente que apunta maneras, por rescatar a esta obra. Sin duda, le va que ni pintado a su catálogo, volcado en la difusión del terror a nivel patrio. Hasta ahora, esta tarea quedaba relegada mayoritariamente a la legendaria Valdemar, y es una gozada contemplar como tantas jóvenes promesas -La Biblioteca de Carfax, Dilatando Mentes, Cerbero...- han venido a echar una mano. ¡Seguid así! Por último, volviendo a Las ratas, también querría destacar que la ilustración de la cubierta, de Rafael Martín Coronel, es maravillosa. ¡Y el diseño de la colección me encanta!

2 comentarios:

ABRIL dijo...

El póximo! Gracias

Oriol dijo...

¡Gracias a ti por comentar, ABRIL! Si te animas puedes contarnos qué tal la novela; ojalá la disfrutes tanto como yo ;)