sábado, 23 de julio de 2016

Sidonie-Gabrielle Colette: Dúo

Idioma original: Francés
Título original: Duo
Traducción: E. Piñas
Año de publicación: 1934
Valoración: Muy recomendable

Estamos ante una novela breve, de apenas 150 páginas, a la que no le sobra ni le falta nada. Es más, diría incluso que es una novela minimalista, si se me permite la expresión.

Dos personajes principales (Michel y Alice), un personaje secundario (Marie, su sirvienta) y un lapso de tiempo de dos días es todo lo que necesita Colette para contarnos lo que podría ser "otra historia más sobre la infidelidad femenina".

Y es que estamos ante otro matrimonio, en apariencia, normal (Michel y Alice, clase media, pequeño empresario él, artista ella, unos 10 años casados y unos 40 años de edad). Pero esa normalidad comenzará a desmoronarse cuando, casi por casualidad, Michel descubra que Alice ha mantenido una breve relación con su socio. Ante este descubrimiento, cada uno de los cónyuges tendrá una reacción completamente distinta (dramático él, mucho más comedida ella) y, aunque traten de ocultarlos delante de terceros, se pondrán de manifiesto problemas que quizá hasta ese momento habían permanecido ocultos o tapados por la rutina del día a día.

No se analizan en esta novela los motivos que llevan a Alice a mantener una relación extramatrimonial ni nada por el estilo. No es el libro la crónica de un adulterio, sino más bien un análisis de las relaciones de pareja y de uno de sus principales problemas, la falta de comunicación. Para mostrar esta incomunicación, la autora no necesita explicarnos nada. Recurre a los gestos y a los silencios de los protagomistas,  mucho más que a sus palabras.

La obra, como indicamos al comienzo de la reseña, fue escrita en 1934. Es de suponer, por tanto, la polémica que causaría, debido, sobre todo, al personaje de Alice y a su actitud ante la vida (en general) y ante lo ocurrido (en particular).

Pese al tiempo ya transcurrido, el libro apenas ha "envejecido". Es más, creo que "ajourd'hui" sigue plenamente vigente. Lo cual algo bueno querrá decir, ¿no?

Por cierto, que en la imagen pongo la portada original que me parece preciosa, aunque la portada de la edición de Anagrama, que es la que leído, también tiene su punto.