miércoles, 27 de noviembre de 2013

Víctor Álamo de la Rosa: Isla Nada

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2013
Valoración: Recomendable

La Isla Nada es un trozo de tierra perdido en el Océano Atlántico adonde nadie quiere ir. Es un lugar en el que sobrevivien unos cuantos seres humanos y animales mientras el resto del mundo sigue adelante, pero también es ese lugar, escondido dentro de cada uno de nosotros, al que tampoco queremos enfrentarnos. Ir a la Isla Nada significa hundirse hasta lo más profundo de uno mismo y, a partir de ahí, intentar no acabar con todo.

E Isla Nada es, ante todo, una novela coral escrita por Víctor Álamo de la Rosa (Santa Cruz de Tenerife, 1969) cuya acción gira en torno a dos personajes tan antagónicos como complementarios: Luisón Montoto, un tenor de éxito internacional que se hunde y lo pierde todo debido a los engaños de su mujer, y Philip Vernerg, un piloto alemán que recorre el mundo intentando crear un zoo humano para que el público conozca cómo vive los habitantes de otras partes del globo.

A lo largo de 400 páginas (que se leen en seguida, eso sí) el lector es testigo de las andanzas de Philip por el mundo y de la lenta pero imparable caída en desgracia de Luisón, mientras sus destinos se entrecruzan sin que ninguno de los dos sea consciente de la influencia que tiene en el otro. Pero también nos ofrece el autor un sinfín de personajes secundarios y subtramas que complementan las historias de los dos protagonistas, al mismo tiempo que ofrecen una visión más completa del argumento principal.

Álamo de la Rosa aprovecha esta novela, además, para mostrar nuestra fragilidad y profundizar en las debilidades y contradicciones que existen dentro de cada uno de nosotros y que nos hacen, en numerosas ocasiones, actuar de forma ilógica e irracional, abogando por un ejercicio de autoconocimiento y autocrítica que, aun necesario, casi nunca realizamos (o lo hacemos demasiado tarde).

Isla Nada se puede leer y disfrutar como una novela de aventuras, como la historia de dos hombres que han de recorrer años y kilómetros para encontrarse y descubrirse a sí mismos, pero también se puede utilizar como medio para reflexionar sobre lo que somos y sobre esa parte de nosotros que no nos gusta sacar a la superficie (ni reconocer que esconemos bajo siete llaves). De cualquier manera, es una lectura recomendable, un libro muy bien escrito que mantiene el ritmo en todo momento y que nos muestra que Álamo de la Rosa es un autor a descubrir, si es que aún no hemos leído ninguno de sus otros (numerosos) libros.